¿Existe una sola definición bíblica de matrimonio?

Por, Luke Wayne
2 de marzo de 2016

En la controversia del mundo de hoy alrededor de las ideas como las del “matrimonio” homosexual, y la presión general para redefinir el matrimonio para que encaje a los deseos culturales presentes, ha existido un argumento común que gira acerca de que no existe, de hecho, una definición bíblica de matrimonio; y que, eventualmente, la Biblia establece una amplia variedad de definiciones totalmente diferentes sobre el matrimonio en épocas diferentes. Generalmente esto va acompañado con la eliminación de varias leyes relacionadas con el matrimonio y la herencia en el código levítico, presentándolas como si estas hubieran sido presentadas con definiciones totalmente diferentes de la palabra matrimonio. Sin embargo, la realidad es que la Biblia, sí tiene de hecho, una y única definición del matrimonio, la cual es utilizada desde el principio hasta el fin, y a través de diferentes regulaciones pueden ser empleada en diferentes puntos de la narración bíblica, pero la misma institución sigue siendo esencialmente, la misma.

La definición bíblica

El matrimonio es central a la moral sexual presentada en la Biblia, y por lo tanto, tiene sentido que la Biblia estableció el matrimonio desde el mismo principio. En Génesis 2, Dios crea al hombre. Dios declara que no es bueno que el hombre esté solo, y forma una compañera idónea para él de una de sus costillas, para que tanto el hombre como la mujer vinieran, literalmente de la misma carne y hueso, como dos personas separadas, de un solo cuerpo. El texto afirma:

  • “Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán una sola carne” (Génesis 2:24).

Aquí tenemos a un hombre y una mujer abandonando a sus padres (quienes también son, un hombre y una mujer), para crear un nuevo hogar entre ambos, a través  de la unión permanente, al ser los dos, “una sola carne”. Jesús mismo apunta a esto en la primera y permanente definición del matrimonio:

  • “Él respondió y dijo: ¿No leísteis que el que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra? 5 Y dijo: Por esto dejará el hombre al padre y a la madre, y se unirá a su mujer, y vendrán a ser los dos una sola carne. 6 Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unció al mismo yugo no lo separe un hombre” (Mateo 19:4-6).

Jesús pasa entonces a explicar ciertas regulaciones dadas temporalmente debido a la dureza del corazón de las personas, y ofrece la perspectiva apropiada y cómo tiene que vivirse el matrimonio, pero nunca se presenta un indicio de que esta definición central fuera para ser cuestionada. El matrimonio es un pacto, tanto legal como relacional que une a un hombre con una mujer en una nueva familia que pretende ser para toda la vida.

La pregunta de la poligamia

La primera y más contundente objeción que la mayoría de las personas hacen, es el tema de la poligamia. ¿No permite el Antiguo Testamento la poligamia? ¿O aún si no la condena como apropiada, no la describe por lo menos como el matrimonio? ¿No le muestra esto que la Biblia estaba dispuesta a aceptar la poligamia –no como un ideal moral– sino como una expresión legítima del matrimonio? ¿No significa esto que la Biblia permite más de una definición del matrimonio?

Mientras que todas las consideraciones morales involucradas en la poligamia, el por qué es equivocada, y además, el por qué esta es descrita frecuentemente como ocurrencia entre los héroes del Antiguo Testamento es de hecho, una conversación importante y necesaria, la cual no involucra una discusión para una definición diferente del matrimonio. Aunque a primera vista la poligamia parece negar de plano la idea de que un matrimonio es, entre “un hombre y una mujer”, el hecho es que aun, la poligamia del Antiguo Testamento asume esta definición ¡como verdadera! Jacob pudo haber estado casado con Lea y Raquel, pero Lea y Raquel ¡no estuvieron casadas entre sí! La poligamia no era un gran matrimonio, más bien un hombre entrando en más de un matrimonio separado al mismo tiempo. Jacob tuvo un matrimonio con Raquel y otro matrimonio con Lea, y ambos matrimonios fueron entre un hombre y una mujer. El pecado de poligamia no es uno de definición, sino de aplicación. Un hombre no deberá entrar en más de un matrimonio al mismo tiempo. Pero aun los hombres sí entendieron que ellos estuvieron en más de un matrimonio. Ninguno de ellos pensó que ellos y todas sus esposas estaban todos casados entre sí en un gran matrimonio retorcido. Por lo que incluso, en el pecado de poligamia, veos todavía la misma definición asumida de matrimonio.

El matrimonio levirato y otras leyes de Israel

La ley levítica presenta una variedad de escenarios en los cuales se requieren matrimonios que parecen inusuales y con frecuencia bastante desagradables para las personas de hoy día. Ciertamente, hay ciertas situaciones en las que nuestra sociedad no esperaría que las personas estuvieran involucradas para casarse. Pero, ¿constituyen estos ejemplos realmente una definición diferente del matrimonio? El ejemplo más común del matrimonio levirato es este:

  • “Cuando unos hermanos vivan juntos, y uno de ellos muera sin tener hijos, la mujer del difunto no se casará fuera con un hombre extraño. Su cuñado se unirá a ella y la tomará por mujer cumpliendo con ella el deber de levirato. 6  Y será que el primogénito que ella dé a luz, sucederá en el nombre de su hermano, el difunto, para que no sea borrado de Israel su nombre. 7 Pero si el hombre no quiere tomar a su cuñada, ésta subirá a la puerta, adonde los ancianos, y dirá: Mi cuñado se niega a perpetuar el nombre de su hermano en Israel. No quiere cumplir conmigo el deber de levirato. 8 Entonces los ancianos de aquella ciudad lo llamarán y hablarán con él. Si él se levanta y dice: No deseo tomarla, 9  entonces su cuñada se acercará a él en presencia de los ancianos, le quitará el calzado del pie, y lo escupirá en el rostro, y contestará diciendo: ¡Así se ha de hacer al hombre que no quiere edificar la casa de su hermano! 10  Y se le dará este nombre en Israel: La casa del descalzado” (Deuteronomio 25:5-10).

Verdaderamente, hoy día muchas personas tienen cantidad de problemas en comprender las cuestiones de los apellidos, la herencia, el honor de la casa, y al igual que las consideraciones involucradas en este escenario. Es una ley civil conectada profundamente con las referencias del Israel del Antiguo Testamento en la tierra prometida que se les dio, no una ley universal para todas las personas en todas las épocas.

Sin embargo, ¿hay algo que ofrezca una definición del mismo matrimonio? La esposa sigue siendo una mujer. Ella toma a un nuevo marido (hombre) sólo porque su primer marido ha muerto. Su nuevo marido debe ser “el hermano más cercano”; por lo tanto, por definición, es un hombre. Podríamos oponernos al exigirles a estas personas que se casen entre sí, pero por definición, el matrimonio tiene todavía el mismo concepto de matrimonio. El matrimonio es todavía entre un hombre y una mujer entrando en un vínculo de pacto y formar, con la intención de por vida, un hogar.

Esta es la misma cosa que puede ser dicha en muchas otras leyes del Antiguo Testamento. Con frecuencia, estas requieren que las personas se casen en situaciones que parecen inusuales para nosotros, pero cuando usted pregunta lo que estas quieren decir por la palabra “matrimonio” en cualquiera de estos contextos, volverá a la misma definición de la palabra.

Conclusión

De hecho, la Biblia sí se sostiene en la única y sola definición de matrimonio, aunque ésta sola definición permita, ciertamente, una variedad de costumbres y aplicaciones legales en contextos diferentes; cosas como las de un hombre casándose  con otro hombre, o una mujer casándose  con otra mujer, y dos hombres y tres mujeres estando casados entre sí en un gran matrimonio, o un hombre casándose  con su pescadito de colores, o una mujer casándose  con el de color azul; todas estas cosas son incoherentes y están fuera de la definición significativa de matrimonio dada por Dios en la Escritura. Un cristiano no puede simplemente apoyar tal tipo de redefinición de lo que Dios instituyó para toda la raza humana desde el mismo principio.

 

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