¿Existen profetas hoy día? ¿O existe una necesidad por profetas en este mundo moderno?

Pregunta: "¿Existen profetas hoy día? ¿O existe una necesidad por profetas en este mundo moderno?"

Respuesta: En el Nuevo Testamento, el don del oficio de profeta fue uno temporal concedido por Dios con el propósito de edificar Su iglesia. Contrario al de los apóstoles que tenían amplios ministerios, estos hombres, tenían ministerios ubicados en las iglesias locales, como lo vemos ilustrado en lugares como Hechos 11:21-28 y Hechos 13:1.

Las Escrituras nos muestran que los profetas del Nuevo Testamento tuvieron dos propósitos principales:

  1. Estos dones señalados por Dios y dados a los hombres para el servicio de la Iglesia (Ef 4:11; 1 Co 12:28) tenían el propósito de ayudar a establecer el fundamento de la iglesia (Ef 2:20).
  2. Así como los apóstoles, los profetas recibían revelación de Dios (Ef 3:5) y verdad para ser declarada a sus iglesias. Es importante recordar que la iglesia primitiva no tenía una Biblia como la tenemos hoy día, por lo tanto, Dios les daba esta revelación con el propósito de enseñar Su mensaje a la Iglesia. Los profetas del Nuevo Testamento también hablaron hacia adelante y enseñaron la doctrina de los apóstoles. Todo lo enseñado por estos profetas tenia que ser consistente con la enseñanza de los apóstoles (1 Co 14:36-37).

Entonces, ¿son todavía necesarios los profetas hoy día? Mirando las dos funciones enumeradas anteriormente, podemos ver que el oficio de profeta no es ya más necesario y ha cesado con la Iglesia debido a:

  • El fundamento de la Iglesia fue establecido hace mucho,

        y

  • La Palabra revelada de Dios se completó con el cierre del canon del Nuevo Testamento.

El fundamento de la Iglesia no necesita ser nuevamente establecido y no existe ninguna necesidad de revelación posterior más allá de la que Dios nos ha provisto en Su Palabra completa, la Biblia. Hoy día somos bendecidos por tener la Escritura como nuestra completa y total autoridad para todas las cosas (2 Ti 3:16-17). Si alguien en estos días, afirma haber recibido una “revelación especial”, debemos confrontarla con la Escritura. Si esta es contraria a la Palabra de Dios, debemos entonces, rechazarla. Si es consistente con la Escritura, debemos entonces preguntarnos porqué una “palabra” extra era necesaria si su verdad ya estaba contenida en la Biblia.

Por lo tanto, mientras necesitemos hombres (pastores, maestros y evangelistas) que estén dispuestos a proclamar con valentía la Palabra de Dios como está contenida en la Escritura, no tendremos necesidad del oficio de “profeta” como este es descrito en el Nuevo Testamento.

 

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