¿Existen profetas modernos, o hay una necesidad de profetas hoy en día?

Por, Erin Benziger

Pregunta: ¿Existen profetas modernos, o hay una necesidad de profetas hoy en día?

Respuesta: En el Nuevo Testamento, el don del oficio de profeta fue uno temporal dado por Dios con el propósito de edificar Su iglesia. Contrario a los apóstoles que tenían ministerios amplios, estos hombres tenían ministerios ubicados dentro de las iglesias locales, así como los vemos ilustrados en lugares como Hechos 11:21-28; 13:1.

Las Escrituras nos muestran que los profetas del Nuevo Testamento tenían dos propósitos principales:

  • A estos hombres se les dieron dones para la iglesia y fueron señalados por Dios (Efesios 4:11; 1ª Corintios 12:28) con el propósito de ayudar a establecer el fundamento de la iglesia (Efesios 2:20).
  • Ellos, como los apóstoles, recibieron revelación de Dios (Efesios 3:5) y verdad proclamándola a Su iglesia. Es importante recordar que la iglesia temprana no tenía completa la Biblia, por lo tanto, Dios les concedió esta revelación con el propósito de enseñar Su mensaje a la iglesia. Los profetas del Nuevo Testamento hablaron también y enseñaron la doctrina de los apóstoles. Cada cosa enseñada por estos profetas tenía que ser consistente con la enseñanza de los apóstoles (1ª Corintios 14:36-37).

Pero, ¿se necesitan profetas hoy día? Leyendo nuevamente las dos funciones anteriormente anotadas, podemos ver que el oficio de profeta no es más necesario y que cesó dentro de la iglesia cristiana por dos razones:

  • El fundamento de la iglesia fue ya establecido hace tiempo.

Y,

  • La Palabra revelada de Dios fue completada con el cierre del canon del Nuevo Testamento.

El fundamento de la iglesia no necesita ser establecido nuevamente, y no hay necesidad de más revelación más allá de la que Dios ha provisto para nosotros en Su Palabra, la Biblia. Hoy somos bendecidos con las Escrituras como nuestra completa y final autoridad en todas las cosas (2ª Timoteo 3:16-17).  Si alguien ahora afirma haber recibido una “revelación especial”, debemos probarla con la misma Escritura. Si es contraria a la Palabra de Dios, entonces, debemos rechazarla. Si es consistente con la Escritura, entonces, debemos preguntar por qué una palabra “extra” era necesaria si su verdad ya está contenida en la Biblia. Por lo tanto, mientras que necesitamos hombre que estén dispuestos a proclamar con valentía la Palabra de Dios como está contenida en la Escritura (como pastores, maestros, y evangelistas), no hay necesidad para el oficio de “profeta” como éste existía en el Nuevo Testamento.

 

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