Gays atacan iglesia en San Francisco

Por, Matt Slick

El alcalde San Francisco, Newsom, y la Junta de Inspectores, solo han mostrado –a los católicos– un total desprecio por sus derechos a la primera enmienda.

La iglesia católica, Santísimo Redentor, ubicada en la comunidad gay Castro, en la ciudad de San Francisco, fue destruida por un acto de vandalismo, durante el fin de semana, por los opositores de la Proposición 8, la resolución aprobada por los votantes de California que rechazaron, en noviembre, el matrimonio gay. Símbolos nazis fueron pintados en la iglesia, y los nombres Ratzinger (refiriéndose al papa Benedicto XVI) y Niederauer (el arzobispo de San Francisco), fueron garabateados al lado del símbolo nazi.

A raíz de la Proposición 8, personas inocentes han sido asaltadas; iglesias han sido objetos de ataques vandálicos, una sustancia blanca que se asemeja al ántrax fue enviada a los Caballeros de Colón, y a templos mormones, partidarios del matrimonio tradicional han sido catalogados como nazis, los afroamericanos son llamados los “*·”$!!¡/& “, casas y carros han sido destruidos, etc. Desafortunadamente, la mayoría de esos actos vandálicos llevados a cabo por la comunidad gay, han sido silenciados.

Parte de la culpa por este último ataque se debe al alcalde de San Francisco, Gavin Newsom, y a la Junta de Inspectores de la misma ciudad, los cuales, solo han mostrado –a los católicos– un total desprecio por sus derechos a la primera enmienda. Cuando se venden crucifijos como juguetes sexuales y la sensibilidad de los católicos es asaltada por hombres desnudos en las calles por la feria anual Folsom, estos, no dicen nada. Cuando hombres homosexuales se visten como monjas para mostrarse en la misa de la misma iglesia católica, también se quedan callados. Pero la misma Junta sí levantó su voz acerca de condenar a la iglesia católica en el 2006, lo que dio lugar a una demanda por parte de la asociación católica y el Centro de Leyes Thomas More.

Para aquellos que les gusta escribir acerca de causas radicales, permítanles reflexionar sobre la culpabilidad de estos funcionarios públicos. Aún más, los líderes de la comunidad gay, no muestran liderazgo cuando se trata de denunciar la incultura cometida en el nombre de los derechos gays. Esto, tiene que detenerse.

 

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