¿Habitan nuestros espíritus en nuestros cuerpos?

Por, Matt Slick

Aunque la pregunta sonará algo extraña, hay quienes creen y afirman, que nuestros espíritus no tienen limitaciones espaciales, que están separados de nuestro cuerpo y que no habitan en estos. Según esta creencia, nuestros espíritus están en otro lugar, sin espacio y sin tiempo. Esto presenta problemas ya que es riesgoso pretender separar el cuerpo del espíritu, sugiriendo así que nuestro “yo” no tiene residencia dentro de nosotros mientras caminamos por la vida, con la esperanza de llevar a cabo la voluntad de Dios. Sin embargo, los siguientes versículos nos muestran que nuestros espíritus sí habitan en el cuerpo físico de cada ser humano.

  • Job 32:8, 18: “8 Pero es el espíritu del hombre, El aliento de ’El-Shadday, el que da inteligencia. 18 Porque estoy lleno de palabras, Y el espíritu me constriñe dentro de mí”.
  • Isaías 26:9: “Mi alma te anhela de noche, Y por ti madruga mi espíritu dentro de mí, Porque cuando tus juicios se manifiestan en la tierra, Los habitantes del mundo aprenden justicia”.
  • Zacarías 12:1: “Carga de YHVH sobre Israel. Así dice YHVH, quien extendió los cielos, echó los cimientos de la tierra, y formó el espíritu del hombre en su interior”.
  • Lucas 8:52-55: “Y todos lloraban y lamentaban por ella. Pero Él dijo: No lloréis, porque no ha muerto, sino duerme. 53 Y se reían de Él, sabiendo que había muerto. 54 Pero Él, tomando su mano, clamó, diciendo: ¡Niña, levántate! 55 Y su espíritu volvió, y al instante se levantó; y ordenó que se le diera de comer”.
  • Hechos 17:16: “Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu estaba enardecido dentro de sí, al observar que la ciudad estaba llena de ídolos”.
  • 1ª Corintios 2:11: “Pues ¿quién de los hombres sabe lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así también, nadie ha conocido las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios”.
  • Santiago 2:26: “Porque así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”.

Podemos ver entonces, que nuestros espíritus habitan en nuestros cuerpos físicos. Pero también es cierto que nuestros espíritus pueden dejar nuestros cuerpos. Considere los siguientes versículos:

  • 2ª Corintios 5:8: “pero estamos confiados, aunque más preferimos salir del cuerpo y estar junto al Señor”.
  • 2ª Corintios 12:2-4: “Sé de un hombre en el Mesías que hace catorce años (si en cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3 Y sé del tal hombre (si en el cuerpo, o aparte del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), 4 que fue arrebatado al paraíso, y escuchó palabras inefables que no es dado al hombre expresar”.

Sin embargo, esto nos hace preguntar qué es lo que exactamente nos hace ser lo que somos. El espíritu es esa parte en nosotros que da vida a nuestros cuerpos. Aunque no podemos comprender totalmente qué es lo que nos hace ser lo que somos, como humanos, pensamos, sentimos, etc. Esto puede sonar como lenguaje confuso, pero debemos entender que no podemos entender totalmente nuestro ser. Sólo Dios, el autor de la vida, puede comprenderlo.

NOTA: A menos que se diga lo contario, las citas bíblicas escritas son tomadas de la Biblia Textual (BTX3) – 3ª Edición (2010).

 

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