Hechos 2:38: ¿Se está refiriendo al bautismo del Espíritu Santo más que al bautismo en agua?

Por, Luke Wayne
30 de enero de 2017

En Hechos 2:38, Pedro le dice a la multitud que exprese su arrepentimiento en el bautismo con agua. No hay duda que el contexto aquí se está refiriendo al bautismo físico en agua y no al bautismo del Espíritu Santo. Los maestros que están intentando decir lo contrario, están generalmente tratando de promover la falsa premisa de que el bautismo en agua no es importante en el Nuevo Testamento o bien, están tratando de defender su propia definición –generalmente falsa– del “bautismo del Espíritu Santo” como una experiencia necesaria sobrenatural requerida para la salvación. De cualquier forma, ellos están incorrectos. Hechos 2:38 está hablando simplemente del bautismo en agua:

  • “Y Pedro a ellos: ¡Arrepentíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús el Mesías para perdón de vuestros pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo!” (Hechos 2:38).

Pedro les dice a ellos que se arrepientan y sean bautizados. Después afirma que recibirán “el don del Espíritu Santo”. Estas declaraciones son diferentes, y conectadas por la palabra conectora “y”, lo cual, las hace dos cosas distintas. Pedro no dice, “sean bautizados POR recibir el Espíritu Santo”. Más bien dice, “sea bautizado… y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Pedro no iguala estos dos hechos. La orden de ser bautizados no es idéntica a la promesa de que ellos recibirán el Espíritu Santo.  Lo vemos con mayor claridad al examinar el contexto más amplio. El libro de Hechos usa el término “bautizar con el Espíritu Santo”, pero siempre está en la misma fórmula:

  • “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, Pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días” (Hechos 1:5).
  • “Entonces me acordé del dicho del Señor cuando decía: Juan ciertamente bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo” (Hechos 11:16).

Fuera de estas dos referencias a las palabras de Jesús, el contexto es claro que Hechos está hablando sobre el bautismo de Juan con agua. Note por favor cuando Felipe predica el evangelio a los samaritanos:

  • “Pero cuando creyeron a Felipe, que proclamaba las buenas nuevas acerca del reino de Dios y del nombre de Jesús el Mesías, fueron bautizados tanto hombres como mujeres” (Hechos 8:12).

Como con Pedro en el capítulo 2, el autor dice simplemente que ellos estaban “siendo bautizados” sin aclararlo. ¿Significa esto aquí, con agua o Espíritu? La respuesta se vuelve obvia un poco más tarde en el capítulo:

  • “Y los apóstoles que estaban en Jerusalem, al oír: ¡Samaria ha recibido la palabra de Dios! les enviaron a Pedro y a Juan, 15 quienes, después de bajar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; 16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que sólo estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 8:14-16).

Así que, cuando Hechos nos dice que las personas recibieron el bautismo, no es lo mismo que recibir el Espíritu Santo. El bautismo es un acto externo. De igual forma, más tarde en el capítulo, cuando Felipe le predica al eunuco etíope, se nos dice:

  • “Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua; y el eunuco dice: ¡Mira, agua! ¿Qué impide que yo sea bautizado?” (Hechos 8:36).

El eunuco escuchó el evangelio y quiso ser bautizado, así que buscaron agua. Luego, bajaron al agua para que Felipe lo bautizara. Una vez más, en Hechos, el uso normal para “bautizado” se refiere al bautismo de agua, el cual es una respuesta al evangelio así como Pedro pidiendo en Hechos 2:38. Para citar un ejemplo adicional, cuando Pedro predicó el evangelio a la casa gentil de Cornelio en Hechos, capítulo 10, ellos en fe, respondieron, e inmediatamente recibieron el Espíritu Santo. Después, Pedro responde a esto diciendo:

  • “¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados éstos que también han recibido el Espíritu Santo como nosotros? 48 Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Después de esto, le rogaron que se quedara por algunos días” (Hechos 10:47-48).

Una vez más, vemos a Pedro predicando el evangelio de la manera como lo hizo en Hechos 2. Cuando las personas responden en fe, él los bautizaba, y ese bautismo simplemente no se trata del Espíritu Santo, el cual ya ha sucedido. Él habla de agua; es por lo tanto, el bautismo en agua.

 

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