Indulgencias

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Una indulgencia, de acuerdo con la Iglesia Católica Romana, significa la remisión del castigo temporal por los pecados los cuales ya han sido perdonados pero que son pagadas por el Cristiano en esta vida y/o en el purgatorio. Este castigo es, la mayoría de las veces, sufrido en el purgatorio y también en esta vida. La indulgencia remueve o disminuye el tiempo de residencia en el purgatorio.

Hay dos clases de indulgencias: parcial y plenaria. Una indulgencia parcial removerá parte del castigo por los pecados. Una indulgencia plenaria remueve todo el castigo por los pecados. La concesión de una indulgencia por un cierto numero de días o años significa cuantos días o años son removidos del tiempo de castigo que una persona debe pasar en el purgatorio.

En el interior de la cubierta del Nuevo Catecismo de St. Joseph de Baltimore publicado en 1969 se encuentra una oración. Luego de la oración dice lo siguiente: “Una indulgencia por cinco años. Una indulgencia plenaria en las condiciones usuales, provee esta oración a quien la recite diariamente por un mes.” Esto significa que por decir la oración correctamente, ¡cinco años son removidos del tiempo de estancia de una persona en el purgatorio!

En la misma pagina del Nuevo Catecismo de St. Joseph de Baltimore dice, “Al fiel que dedique desde 20 minutos hasta madia hora a enseñar o estudiar esta doctrina Cristiana, puede ganar: una indulgencia por tres años. Una indulgencia plenaria, en las condiciones usuales, por dos veces al mes, si además la practica anterior es llevada a cabo al menos dos veces por mes.”

Así, podemos ver que de acuerdo a este catecismo si usted dice correctamente la oración usted puede remover cinco años de su tiempo en el purgatorio. De igual manera, si el fiel dedica de 20 a 30 minutos a estudiar o enseñar la doctrina Cristiana, puede remover tres años del purgatorio. ¿Es esto Bíblico? No del todo. Es ridículo pensar que leyendo doctrina y diciendo una oración se remueve tiempo de castigo en el lugar Católico inventado llamado purgatorio. No es nada mas que una forma de controlar a los Católicos y mantenerlos dependientes de “La Madre Iglesia”.

El Tesoro de la iglesia

El Tesoro de la Iglesia es un almacén de meritos que han sido adquiridos por el sacrificio de Cristo y las oraciones y las buenas obras de la Virgen María y de todos los santos. Esta reserva de merito es tomada y aplicada a los Católico Romanos a través de la Iglesia Católico Romana para que su futuro tiempo de castigo sea reducido. Así, esencialmente tenemos un sistema donde los meritos son dispensados a través de los sacramentos Católico Romanos y el sacerdocio.

  • “Estos bienes espirituales de la comunión de los santos, los llamamos también el tesoro de la Iglesia, "que no es suma de bienes, como lo son las riquezas materiales acumuladas en el transcurso de los siglos, sino que es el valor infinito e inagotable que tienen ante Dios las expiaciones y los méritos de Cristo nuestro Señor, ofrecidos para que la humanidad quedara libre del pecado y llegase a la comunión con el Padre. Sólo en Cristo, Redentor nuestro, se encuentran en abundancia las satisfacciones y los méritos de su redención.” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1476)
  • “Pertenecen igualmente a este tesoro el precio verdaderamente inmenso, inconmensurable y siempre nuevo que tienen ante Dios las oraciones y las buenas obras de la Bienaventurada Virgen María y de todos los santos que se santificaron por la gracia de Cristo, siguiendo sus pasos, y realizaron una obra agradable al Padre, de manera que, trabajando en su propia salvación, cooperaron igualmente a la salvación de sus hermanos en la unidad del Cuerpo místico.” (CIC 1477)

En resumen, este tesoro de la iglesia de Roma es un medio para mantener a su gente dependiente de los sacramentos y de su sistema eclesiástico. Sin la participación de los Sacramentos Católico Romanos, el castigo futuro sería mucho más extenso. La Iglesia Católico Romana mantiene a su gente regresando, dependiendo y necesitando de la dispensación del tesoro de meritos como sea la necesidad. En vez de que la persona Católico Romana sea completamente santificada y justificada por Cristo, a través de la obra de Cristo en la cruz, la propiciación misma ofrecida por el Señor en Su sacrificio es usurpada por la Iglesia Católico Romana. El poder y el sacerdocio y la mediación de Cristo son reemplazados por la Iglesia Católico Romana y se transforma en el medio para que el llamado pueblo de Dios le sea removido el castigo por el pecado. Este es un estamento blasfemo de parte de Roma que niega el poder, gloria y suficiencia de la cruz. Todos los Católico Romanos deberían poner los ojos en la iglesia como un medio de salvación y/o como medio de liberación del castigo. Al contrario, el Católico Romano debería poner sus ojos en Cristo solamente a través de la fe para el perdón de sus pecados.

  • “Por lo tanto, concluimos que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley,” (Rom. 3:28).
  • “Pues, ¿Qué dice la Escritura?: Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia.” (Rom. 4:3).
  • “Pero al que no trabaja, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” (Rom. 4:5).
  • “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,” (Rom. 5:1).
  • “Con mucha mas razón, habiendo sido ya justificados en su sangre, por El seremos salvos de la ira,” (Rom. 5:9).
  • “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.” (Efesios 2:8).

El problema con las indulgencias

El problema obvio con las indulgencias es que niega la suficiencia total de la cruz. Fue Jesús quien llevó nuestro castigo. El tomó nuestro lugar para que no tengamos que sufrir ningún castigo por nuestros pecados de manera que fuésemos hechos justos delante de Dios. No estamos diciendo que el pecado no tiene consecuencias y castigos. Estamos diciendo que ser hechos justos delante de Dios no es por nuestros sufrimientos, sino que fue a través de los de Cristo.

“Ciertamente llevó El nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre El; y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.” (Isaías 53:4-6).

El Concilio Vaticano Segundo, p. 63, menciona al purgatorio como un lugar de castigo por nuestros pecados: “La verdad ha sido divinamente revelada que los pecados son seguidos por castigos. La santidad y justicia de Dios los infringe. Los pecados deben ser expiados. Esto se puede hacerse en este mundo a través de los sufrimientos, miserias y desventuras de esta vida y, luego de todo esto, a través de la muerte. De otra forma la expiación debe ser cumplida en la siguiente vida a través de los fuegos y tormentos o castigos purificadores.” Las indulgencias solo tienen valor dentro del Catolicismo debido a la enseñanza no bíblica del purgatorio, con la cual la Iglesia Católico Romana enseña que es un lugar de castigo donde las personas expían sus propios pecados (CIC 1475).

Expiación es “un termino asociado con la remoción, limpieza o perdón de los pecados.”1 Pero ¿Cómo una persona puede expiarse o limpiarse a si misma de sus propios pecados? No puede. Si hubiese medios por los cuales pudiésemos limpiarnos nosotros mismos de nuestros pecados, entonces Dios nos habría provisto de ello.

“No desecho la gracia de Dios, porque si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.” (Gálatas 2:21).

Sin embargo, además de la enseñanza del purgatorio, y del castigo temporal, esta la enseñanza de las indulgencias – un medio por el cual el castigo del pecado es reducido a través de los propios sufrimientos de la persona. Cuan horrible es esta enseñanza, debido a que aminora el poder y gloria de la cruz y dice que podemos expiar nuestros propios pecados, en vez de confiar solo en Cristo para esto. La Iglesia Católico Romana necesita renunciar a esta falsa enseñanza e impulsar a su gente a poner los ojos solo en Cristo y no en sus mediaciones, sacerdocio, tesoro de meritos, sacramentos, o sus reglas y regulaciones para la salvación de sus almas.

Las indulgencias no son una enseñanza bíblica.

 

Este artículo también está disponible en: inglés.

  • 1. Achtemeier, Paul J., Th. D. Diccionario Biblico Harpers. San Francisco: Harper and Row, Publishers, Inc. 1985.

 

 

 

 
 
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