Introducción al Cristadelfianismo

El Cristadelfianismo es relativamente un nuevo sistema religioso. Este clama, como muchos otros cultos no cristianos, ser la auténtica Iglesia Cristiana con doctrinas verdaderamente Cristianas. Sin embargo, de entrada, este niega la doctrina de la Trinidad así como la deidad de Cristo y el Espíritu Santo. Además, establece que el Diablo no es una persona real sino que es, sin embargo, nuestra tendencia natural a pecar. Este también afirma que Jesús fue un ser creado que tenía una naturaleza caída y por lo tanto él mismo necesitaba ser redimido. Digo estas cosas como introducción al Cristadelfianismo ya que necesitamos entender cuál es el pensamiento central del grupo. Indudablemente y una vez más: este no es Cristiano.

Sin embargo, existen desacuerdos dentro del campo del Cristadelfianismo. Muchos de sus miembros me han mostrado a mí que existen diferencias de opinión dentro de la secta de ellos con relación a la naturaleza caída de Cristo. Aún así, todos ellos niegan la deidad de Cristo y esto es suficiente para colocarlos fuera del campo de la Cristiandad. Un Jesús que no es divino, no puede salvar a nadie—especialmente uno que necesita ser redimido en sí.

En mi opinión, el Cristadelfianismo es un culto peligroso ya que este lleva a muchas personas a la condenación eterna enseñando un dios falso y un evangelio falso. Este se desvía de las doctrinas centrales de la fe Cristiana lo suficiente como para declararlos no Cristianos.

Me gustaría agregar que hace muchos años tuve la oportunidad de pasar cinco meses atendiendo a una Iglesia Cristadelfianista en sus estudios de la Biblia entre semana. Las personas fueron muy calurosas y amistosas. Me permitieron en forma libre presentar los “puntos de vista opuestos” delante del grupo de estudio sobre una base regular. Estuve impresionado por esto. Ellos también tenían conocimiento acerca de la Escritura y escucharon atentamente lo que tenía que decir. Los encontré muy educados, bien estudiados y disfrute mi tiempo con ellos. Sin embargo, ellos todavía niegan las doctrinas esenciales de la fe aún cuando los dejé “perplejos” en cuestiones doctrinales. Aún así los recuerdo con cariño, pero con tristeza al saber que ellos han escogido negar la verdad y al Dios viviente.

 

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CARM ison