Isaías 5:3-7: Dios, esperando que Su viña diese buenas uvas, dio uvas silvestres

Por, Matt Slick

  • Isaías 5:3-7: “Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. 4 ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? 5 Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. 6 Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. 7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.”

Este pasaje presenta un perfecto ejemplo de antropomorfismo, donde Dios habla en términos humanos. Dios espera que una cosa suceda pero otra cosa resulta. ¿Es este un ejemplo de que Dios ha sido sorprendido y está aprendiendo? No.

En esta parábola se presenta a Israel como una viña. Este cántico se toma mucha libertad en sus palabras y frases, por lo tanto, esto no tiene por qué ser interpretado como si Dios estuviera realmente sorprendido, especialmente cuando entendemos que Dios nos habla con referencia a nuestro marco de tiempo y usa emociones y condiciones humanas.

Sabemos, que desde la misma eternidad, Dios ha conocido todas las cosas (1 Jn 3:20) y que nada lo sorprende. Por lo tanto, aquí tenemos una parábola en forma de cántico que sirve para transmitir un significado.

 

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