Juan 5:30-32: “No puedo yo hacer nada por mí mismo...”

Por, Matt Slick

  • Juan 5:30-32: “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. 31 Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. 32 Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero”.

Los testigos de Jehová usan estos versículos en su intento para negar que Dios se encarnara en la persona de Jesús. A ellos se les ha enseñado a razonar, que si Dios se encarnó en carne, en la persona de Jesús, entonces, Él podría haber hecho todo lo que hubiera querido. Pero aquí vemos que Jesús dice que Él no puede hacer nada por Sí mismo, y esto es verdad. ¿Cómo puede entonces, ser Jesús Dios encarnado?

La respuesta es que Jesús es tanto Dios como hombre en una persona. Esta doctrina es conocida como la unión hipostática.

  • Como ser humano nació bajo la Ley:
    • Gálatas 4:4: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley”.
  • Como ser humano, tuvo que ser “hecho un poco menor que los ángeles”:
    • Hebreos 2:9: “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos”.
  • El Hijo, al despojarse de Su forma de Dios, estaba cooperando con las limitaciones del ser hombre:
    • Filipenses 2:5-8: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.
  • Jesús estaba en completa sujeción al Padre para que pudiera cumplir la Ley y ser nuestro Sumo Sacerdote:
    • Hebreos 5:10: “y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec”.

Es importante anotar, que Jesús no empezó a hacer Sus milagros hasta después del bautismo, y al momento en que el Espíritu Santo descendió sobre Él. Por lo tanto, Jesús estaba llevando a cabo Sus milagros, no por Su propio poder, sino por el poder del Espíritu Santo. Esto explica por qué, en Mateo 12:22-32, cuando los fariseos le dijeron que estaba echando fuera demonios por el poder del diablo, Jesús les respondió que eso, era una blasfemia contra el Espíritu Santo, y que ese pecado no sería perdonado porque Sus milagros se hacían por el poder del Espíritu Santo y no bajo Su propio poder divino —del que tenía derecho— pero que había colocado a un lado mientras caminaba sobre esta tierra haciendo la voluntad del Padre.

Por lo tanto, estos versículos no significan que Jesús no es divino; significan que Jesús como hombre, se encontraba en completa y total sumisión a la voluntad del Padre y que haría solamente, “…la voluntad del que me envió, la del Padre”, tal y como lo declara el texto.

 

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