La apologética y la distinción de la ley y el evangelio

Por, Hiram Díaz

¿Ley o evangelio?

Antes de meternos en este tema, tenemos que establecer lo que tienen en común los siguientes versículos. He escogido un número de versículos del Nuevo Testamento. Echémosles un vistazo.

  • Juan 1:17: “pues la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas por medio de Jesús el Mesías”.
  • Juan 8:5: “Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices?” (La Biblia de las Américas - LBLA).
  • Romanos 3:23-24: “por cuanto todos pecaron, y están privados de la gloria de Dios), 24 siendo justificados por su gracia, sin merecimiento alguno, mediante la redención que tienen en Jesús el Mesías”.
  • Romanos 5:20: “Así, la ley entró para que el pecado abundara; pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia”.
  • Romanos 6:23: “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Jesús el Mesías, Señor nuestro”.

Como habrá notado, los anteriores versículos, establecen una distinción entre la ley –de un lado– y el evangelio, de otro lado. La ley nos dice lo que Dios ordena; el evangelio nos dice lo que Dios promete. La ley dice: “Haga esto, y vivirá”; el evangelio dice:

  • 2ª  Corintios 5:15: “y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquél que murió y resucitó por ellos”.
  • Gálatas 5:25: “Ahora que vivimos por el Espíritu, andemos en el espíritu”.

John Colquhoun, ministro reformado de la iglesia de Escocia, resume la distinción bíblica de la ley y el evangelio de esta manera:

  • "La ley… promete vida eterna al hombre sobre la condición de su misma obediencia perfecta, y de la obediencia a ningún otro; mientras que [el evangelio] promete la vida eterna sobre la condición de la perfecta obediencia de Cristo recibida por fe, y de ningún otro. La promesa de la ley como un pacto, es la promesa de Dios como un Dios absoluto; pero la promesa del evangelio es la promesa de Dios como un Dios de gracia en Cristo. La promesa de la primera (la ley), era la de haberla cumplido después de obedecer, mientras que la promesa de la segunda (el evangelio) empieza a ser cumplida antes para el verdadero creyente y con el fin de obedecer. En la ley de las obras, la promesa del privilegio se fundamenta sobre el desempeño del deber; pero en el evangelio, el desempeño del deber está basado en la promesa, e incluso, el gozo del privilegio. La promesa de la ley es estrictamente condicional, pero las promesas importantes del evangelio, son para nosotros, absolutas en su totalidad".1

Esta distinción es importante para el todo de la fe cristiana, como se describen en forma concisa, las maneras como el hombre se relaciona a Dios. Un hombre está bajo la ley, o está bajo la gracia; no existe un punto intermedio. Un hombre, o es el recipiente de la ira de Dios, o es el recipiente de Su gracia. Un hombre, o está condenado por la ley, o está justificado por el evangelio. Para aquellos que tienen orgullo en su corazón, les predicamos la ley para mostrarles a ellos su pecado:

  • Romanos 3:19-20: “Pero sabemos que cuantas cosas dice la ley, las dice a los que están en la ley, para que toda boca sea cerrada, y todo el mundo quede expuesto al juicio de Dios; 20 porque por las obras de la ley ninguna carne será justificada delante de Él, porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”.

Para aquellos que están cargados con culpa, sobre cuyos corazones el peso de su rebelión contra Dios descansa continuamente, para estos, Cristo dice:

  • Mateo 11:28-30: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y agobiados, y Yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, 30 porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”.

¿Qué tiene que ver esta distinción con la apologética?

  • La apologética es la rama del cristianismo que trata con la defensa y fundamento de la fe cristiana”. Como tal, se ocupa de suministrar respuestas a las objeciones comunes a la fe cristiana, las cuales son, esencialmente, objeciones al carácter revelado y voluntad de Dios. Objetar el carácter revelado de Dios, es objetar a Dios mismo; y objetar al Dios revelado es objetar Sus normas de juicio moral; y esto es, por lo tanto, pecar. De otro lado, la apologética apunta a suministrar no sólo una crítica a las cosmovisiones no cristianas, sino también busca establecer la fe cristiana. Estas dos formas de hacer apologética han sido llamadas apologética negativa y positiva. En mi propia estimación, la apologética negativa, la cual busca desarmar la supuesta oposición a la fe cristiana, corresponde aproximadamente a la ley, el propósito principal de lo cual, es eliminar los supuestos fundamentos del impío para seguir en el pecado; mientras que la apologética positiva, la cual representa las pruebas a favor de la fe cristiana, corresponde aproximadamente al evangelio. La primera, saca a la luz el corazón de los oponentes de Cristo al revelar sus presuposiciones subyacentes y quitar la posibilidad de presentar excusas para sí mismos; la segunda es declarativa, presentando la fe cristiana al impío en términos puramente positivos. Aquí hay algunos textos, que espero le muestren lo que quiero decir.
[a.] Apologética “Negativa” (La ley) [b.] Apologética “Positiva” (El evangelio)
  • 2ª Corintios 10:5: “destruyendo razonamientos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia del Mesías” (Énfasis añadido).
  • 1ª Pedro 3:15: “sino santificad al Mesías como Señor en vuestros corazones, y estad siempre prestos para presentar defensa ante todo el que os demande razón acerca de la esperanza que hay en vosotros”. (Énfasis añadido).
  • Tito 1:9b: “… a fin de que sea capaz de exhortar con sana enseñanza y de refutar a los que contradicen” (Énfasis añadido).2
  • Tito 1:9a: “que retenga firmemente la palabra fiel (el evangelio), conforme a la doctrina, a fin de que sea capaz de exhortar…” (Énfasis añadido).
  • 1ª Corintios 1:18-21: “Porque la palabra de la cruz ciertamente es necedad para los que se pierden, pero para nosotros los salvos, es poder de Dios. 19 Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé la inteligencia de los entendidos. 20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el disputador de esta época? ¿No aturdió Dios la sabiduría del mundo? 21 Por cuanto en la sabiduría de Dios el mundo dejó de conocer a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por medio de la necedad de la predicación” (Énfasis añadido).
  • 1ª Corintios 1:30: “Pero de Él proviene lo que sois en Jesús el Mesías, el cual por parte de Dios nos ha sido hecho sabiduría, y justicia, y santificación, y redención” (Énfasis añadido).

La columna [a.] es una de deconstrucción, la destrucción de los puntos de vista del mundo opuestos; en la columna [b.], la tarea es la de construir, haciendo una defensa. Una vez más, en la columna [a.] la tarea corresponde a la predicación de la ley en que esta quita cualquier supuesta excusa que un impío pueda presentar por su falta de creencia; en la columna [b.], la tarea corresponde al evangelio en que este presenta un caso positivo para la fe cristiana. La primera columna deja al impío orgulloso sin excusa, quitándole toda pretensión y exponiendo la naturaleza de su incredulidad (la cual es, primeramente moral y la segunda, intelectual); la última le da al impío lo que él o ella no puede por sí mismo encontrar y poseer: la verdad.

Aplicación

Entendiendo la breve correlación entre la apologética negativa y positiva, y la diferencia entre la ley y el evangelio, pienso que podría ser una guía de ayuda para nuestras interacciones con los no cristianos. Hay un momento para la apologética negativa/deconstructiva/destructiva; y hay un momento para la apologética positiva/constructiva. La pregunta de cuál metodología será la mejor para usar, depende de la situación en cuestión. Como la ley es para el orgulloso y el evangelio es para aquellos humillados por la convincente Palabra de Dios por el poder del Espíritu Santo, para mí, la apologética negativa ha sido generalmente de mucha ayuda al tratar con aquellos que piensan que ellos tienen argumentos anti cristianos fuertes, sólidos como una roca; mientras que la apologética positiva ha sido de ayuda al tratar con aquellos que han visto la fragilidad de todos los sistemas de pensamiento y religiones que se levantan en oposición al cristianismo. En cualquier caso, estamos llamados a contender ardientemente por la fe una vez dada a los santos, para que el Señor nos conceda el necesario discernimiento para usar en forma efectiva ambos métodos de argumentación.

NOTA: A menos que se diga lo contrario, las citas bíblicas fueron tomadas de la Biblia Textual BTX3 – 3ª Edición 2010.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Un tratado sobre la ley y el evangelio, páginas 149-150. (Soli Deo Gloria Publications, 2009)
  • 2. Hay dos temas con respecto a esta cita que necesitan ser tratados aquí: (i.) Dentro del contexto de Tito, Pablo está describiendo requisitos que deben tener los ancianos para poder servir; sin embargo, creo que este requisito es un sub requisito para estar siempre preparado para dar una defensa. Entonces, la diferencia sería uno de los grados en los cuales la tarea sería llevada a cabo. El anciano debe mantener un alto grado de responsabilidad para llevar al pueblo de Dios evitando que se descarríe (cf. Efesios 4:11-16; Santiago 3:1); y (ii.) La orden de refutar aquellos con errores es aplicable a todos los que se oponen al cristianismo, quienes mediante la fuerza de proponer una cosmovisión que niegue la fe cristiana, están contradiciendo la verdad.

 

 

 

 
 
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