La Didajé o Didache

Conocida también como la “Enseñanza de los Doce Apóstoles”. Escrita entre el 65 y 80 d.C. Trata sobre normas morales, litúrgicas y disciplinarias que los doce enseñaron a los Gentiles. Existe mucho debate acerca de su autenticidad. La obra es citada por Eusebio (260-341) y Atanasio (293-373) y otros eruditos del s. III. Parece estar referenciada por Orígenes (185-254). En la Didajé, 16:2-3 la Epístola de Bernabé en 4:9 es citada, o viceversa.1 La Didajé aunque no es un documento divinamente inspirado, es valioso como documento de la iglesia primitiva.

Traducida por Charles H. Hoole. NOTA: La Didajé es un documento de dominio público.

____________________________________________________________________

CAPÍTULO 1

1.1: Existen dos caminos, uno de la vida y otro de la muerte; pero grande es la diferencia que hay entre estos dos caminos.
1:2: Ahora bien, el camino de la vida es éste: En primer lugar, amarás a Dios que te ha creado; y a tu prójimo, como a ti mismo, y todo aquello que no quieras se te haga contigo, no lo hagas tú tampoco a otro.
1:3: Y la doctrina de estas máximas es como sigue: Bendigan a los que los maldicen y oren por sus enemigos. Ayunen por los que los persiguen. ¿Pues qué gracia tiene amar a los que los aman? ¿No hacen también eso mismo los Gentiles? Pero Ustedes, amen a los que los aborrecen y así, no tendrán enemigos.
1:4: Absténganse de la carne y los deseos mundanos. Si alguien te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra para que seas perfecto; si cualquiera te obliga a ir con él una milla, ve con él, dos; si un hombre toma de ti tu capa, dale también tu túnica; si un hombre toma de ti lo tuyo, no lo reclames, porque tú tampoco eres capaz de hacerlo.
1:5: Dale a todo aquel que te pide y no preguntes; porque el Padre desea que a todos se dé de Sus propios dones. Bendito aquel que da conforme al mandamiento porque es libre de culpa; pero aquel que recibe cuando no lo necesita, deberá dar cuenta del por qué recibió y con qué propósito; y cuando esté en tribulación deberá examinarse con relación a las cosas que ha hecho, y no se irá de allí hasta que haya pagado el último cuarto de penique.
1:6: Porque una verdad se ha dicho acerca de estos asuntos, deja que tu limosna permanezca en tus manos hasta que sepas a quien dársela.

CAPÍTULO 2

2:1: Pero el segundo mandamiento de la enseñanza es este:
2:2: No matarás, no cometerás adulterio, no será tu juventud corrompida, no cometerás fornicación, no robarás, no usarás adivinación, no practicarás la brujería, no matarás a un niño por aborto, ni tampoco cuando nazca, no codiciarás los bienes de tu prójimo.
2:3: No cometerás perjurio; no levantarás falso testimonio; no hablarás maldad; no tendrás malicia.
2:4: No serás de doble ánimo o mentiroso; porque ser mentiroso es un lazo de muerte.
2:5: Tu hablar no será falso o vacío, sino que el mismo será de acción.
2:6: No serás codicioso o rapaz, o hipócrita, o malicioso, u orgulloso, no has de desear lo malo contra tu prójimo;
2:7: No odiarás a ningún hombre, pero a algunos refutarás, con relación a otros orarás y a algunos amarás más allá de tu propia alma.

CAPÍTULO 3

3:1: Hijo mío, huye de todo aquello que es malo, y de todo aquello que se le parezca.
3:2: No te enojes, porque la ira lleva al asesinato; no seas celoso, o contencioso, o pendenciero, porque de todas estas cosas viene el asesinato.
3:3: Hijo mío, no seas lujurioso, porque la lujuria lleva a la fornicación; no seas obsceno al hablar; no estimules el ojo, pues de todas estas cosas viene los adulterios.
3:4: No seas observador de presagios ya que conducen a la idolatría, ni tampoco uses hechizos ni astrólogos, ni te purifiques en viajes, ni desees ver estas cosas surge la idolatría.
3:5: Hijo mío, no seas mentiroso porque la mentira conduce al robo; no seas codicioso o engreído, pues de todas estas cosas surgen los robos.
3:6: Hijo mío, no seas un murmurador, ya que esto lleva a la blasfemia; no seas un obstinado o malintencionado, pues de todas estas cosas se producen blasfemias;
3:7: Sé manso, porque los mansos heredarán la tierra;
3:8: Sé paciente y compasivo, e inofensivo, y pacifico, y bueno, y teme siempre a las palabras que has escuchado.
3:9: No te exaltarás a ti mismo, no pondrás atrevimiento en tu alma. Tu alma no se unirá a la altivez, sino que caminarás con el justo y el humilde.
3:10: Acepta las cosas que te ocurren como buenas, sabiendo que sin Dios nada sucede.

CAPÍTULO 4

4:1: Hijo mío, acuérdate de día y de noche de aquel que te habla la Palabra de Dios; hónralo como lo haces con el Señor, porque donde la enseñanza del Señor se da, ahí está el Señor;
4:2: Buscarás día a día el favor de los santos, para que puedas descansar en sus palabras;
4:3: No desearás divisiones, sino que establecerás la paz con aquellos que contienden; juzgarás rectamente; sin mirar a la persona, para condenar el pecado;
4:4: No dudarás de si una cosa será o no.
4:5: No seas de los que alargan su mano para recibir, ni la encojas para dar.
4:6: Si tienes, da por medio de tus manos como una redención por tus pecados.
4:7: No dudes al dar, ni murmures cuando des, porque debías bien saber quién es el justo que premia la recompensa.
4:8: No deberás alejarte de aquel que está en necesidad, pero comparte con el hermano en todas las cosas, y no digas que las cosas son tuyas; porque si son socios en lo inmortal, ¿cuánto más en lo que es mortal?
4:9: No quitarás de tu corazón a tu hijo o a tu hija, sino que desde la juventud de ellos les enseñarás el temor de Dios.
4:10: No darás órdenes con amargura a tu siervo y a tu sierva, quienes esperan como tú en el mismo Dios, no sea que no tengan temor de la consecuencia del Dios que está sobre ambos, porque él no ha venido a llamar con relación a las personas, sino a aquellos que el Espíritu ha preparado.
4:11: Y Ustedes, sirvientes sométanse a sí mismos a sus amos con reverencia y temor, como el tipo de Dios.
4:12: Deberás odiar toda hipocresía y todo aquello que no es agradable a Dios;
4:13: No abandonarás los mandamientos del Señor, sino que guardarás aquello que has recibido, ni agregándole ni quitándole;
4:14: Confesarás tus pecados en la Iglesia, y no orarás con una conciencia maligna. Este es el camino de la vida.

CAPÍTULO 5

5:1: Pero el camino de la muerte es este. Primero, es maligno y lleno de maldición, se encuentran homicidios, adulterios, concupiscencias, fornicaciones, robos, idolatrías, adivinaciones, hechicerías, robos, falsos testimonios, hipocresías, doble ánimo, artimaña, orgullo, malicia, obstinación, codicia, deshonestidad en el hablar, celos, osadía, orgullo, arrogancia;
5:2: Hay quienes persiguen al bueno; los amantes de la mentira, sin conocer el galardón de la justicia, no adhiriéndose a lo bueno ni al justo juicio, no mirando lo bueno sino lo malo, de quienes la humildad y la paciencia están alejadas, amando cosas que son vanas, no teniendo compasión de los necesitados, ni ayudando al que está en problemas, no sabiendo que los hace homicidas de niños, corruptores de la imagen de Dios, que se alejan del que está en necesidad, que oprimen al que está en problemas, jueces injustos del pobre, equivocándose en todas las cosas. Hijos, de todo esto, deben ser librados.

CAPÍTULO 6

6:1: Mira que nadie te haga errar de este camino de doctrina, ya que aquel que así enseñe se aparta de Dios.
6:2: Si eres capaz de llevar todo el yugo del Señor, será perfecto; pero si no eres capaz, lo que seas capaz, hazlo.
6:3: Pero con relación a la carne, soporta aquello de lo que eres capaz de hacer. Pero ten cuidado de las cosas sacrificadas a los ídolos, porque esto es adoración a las deidades infernales.

CAPÍTULO 7

7:1: Pero en cuanto al bautismo, bautícense así: Habiendo recibido todos los preceptos bauticen en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua corriente;
7:2: Pero si no tienen agua corriente, bauticen en otra agua, sino pueden hacerlo en agua fría, bauticen en agua tibia;
7:3: Pero si tampoco tienes ninguna, vierte el agua tres veces sobre la cabeza, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
7:4: Pero antes del bautismo, permite que aquel que bautiza y el que es bautizado ayune rápidamente y cualquier otro que pueda ser capaz. Y le ordenarás a aquel que se vaya a bautizar que ayune uno o dos días antes.

CAPÍTULO 8

8:1: Pero en cuanto a sus ayunos, no permitas que sean como el de los hipócritas porque ellos ayunan en el segundo y en el quinto día de la semana, pero Ustedes, ayunen en el cuarto y sexto día de la semana.
8:2: Tampoco oren como lo hacen los hipócritas, sino como el Señor en Su evangelio les enseñó a orar: Padre nuestro que están en los cielos, santificado sea Tu nombre. Venga Tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así en la tierra. Danos este día, nuestro pan diario. Y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos lleves a la tentación, sino libéranos del mal: Porque tuyo es el poder y la gloria, por siempre.
8:3: Ore de esta manera tres veces al día.

CAPÍTULO 9

9:1: Pero con relación a la Eucaristía, después de esta forma, den las gracias.
9:2: En primer lugar y con relación a la copa. Padre nuestro, te damos gracias, por el vino santo, David, Tu Hijo, el cual nos has dado a conocer a través de Jesucristo Tu Hijo; a Ti sea la gloria por los siglos.
9:3: Y con relación al partimiento del pan. Padre nuestro, te damos gracias, por la vida y el conocimiento que nos has dado a conocer a través de Jesús Tu Hijo; a Ti sea la gloria por los siglos de los siglos.
9:4: Así como este pan partido, esparcido una vez en las montañas, y que después de haberse reunido se convirtió en uno, así pueda ser reunida Tu Iglesia desde los confines de la tierra en tu reino; porque tuya es la gloria y el poder, a través de Jesucristo por siempre.
9:5: Y no permitas que nadie coma o beba de Tu Eucaristía, sino que haya sido bautizado en el nombre del Señor, porque una verdad dijo el Señor con relación a esto, Lo que es santo, no lo des a los perros.

CAPÍTULO 10

10:1: Pero después de que esto haya sido hecho, oren así.
10:2: Padre santo, te damos gracias, por tu santo nombre, el cual has hecho habitar en nuestros corazones, y por el conocimiento y la fe e inmortalidad, las cuales nos has dado a conocer a través de Jesús Tu Hijo; a Ti sea la gloria para siempre.
10:3: Tú, Señor Todopoderoso, has creado todas las cosas para el bien de tu nombre, y nos has dado tanto carne como bebida, para que los hombres las disfruten, que podamos dar gracias a Ti, pero a nosotros nos has dado carne y bebida espiritual, y vida eterna a través de Tu Hijo.
10:4: Por encima de todo te damos gracias porque Tú puedes ser capaz de salvar; a Ti sea la gloria por siempre.
10:5: Acuérdate Señor de Tu Iglesia, para redimirla de toda maldad, y para perfeccionarla en tu amor, y reunirla desde los cuatro vientos, incluso lo que ha sido santificado por tu reino, lo cual has preparado para esta, porque tuyo es el reino y la gloria por siempre.
10:6: Que venga la gracia y permite que este mundo pase. ¡Hosanna al Hijo de David! Si alguno es santo, permite que venga (a la Eucaristía); si alguno no es, permite que se arrepienta. Maranatha. Amén.
10:7: Pero instruye a los profetas a dar gracias, en la medida en que ellos estén dispuestos a hacerlo.

CAPÍTULO 11

11:1: Por lo tanto, todo aquel vendrá, y les enseñará todas estas cosas antes mencionadas, a él, recibe;
11:2: Pero si el mismo maestro se vuelve y enseña otra doctrina con el fin de trastornarlos, no lo escuchen; pero si viene a agregarle a la justicia de Ustedes, y al conocimiento del Señor, recíbanlo como al Señor.
11:3: Pero con relación a los apóstoles y a los profetas, que hagan conforme a la doctrina del Evangelio.
11:4: Permitan que cada apóstol que venga a Ustedes sea recibido como el Señor.
11:5: Él, permanecerá un día, y si es necesario un segundo día; pero si permaneces tres, es un falso profeta.
11:6: Y permitan que cuando el apóstol se vaya, no lleve nada sino el pan hasta que llegue a su lugar de descanso; pero si él pide dinero, es un falso profeta.
11:7: Y no serán tentados o discutirán con algún profeta que hable en el espíritu, porque cada pecado será perdonado, pero este pecado, no será perdonado.
11:8: Pero no todo el que habla en el espíritu es un profeta, sino el que tiene la disposición del Señor; por su forma de ser deberá ser conocido el falso profeta y el profeta.
11:9: Y cada profeta que ordena en el espíritu que una mesa debe ser puesta, no coma él de esta, pero si hace lo contrario, es un falso profeta.
11:10: Y cada profeta que enseñe la verdad, si no hace lo que enseña, es un falso profeta.
11:11: Y cada profeta que es aprobado y verdadero, y ministre en el visible misterio de la Iglesia, pero que enseña a otros a hacer las cosas que él hace, no deberá ser juzgado por Ustedes porque con Dios yace su juicio, porque de esta forma también hicieron los profetas antiguos.
11:12: Pero cualquiera que dijera en el espíritu: Denme dinero o cosas por el estilo, no lo escuchen; pero si les dice cosas relacionadas con otros, de que están en necesidad y que les deberían dar a ellos, nadie lo juzgue.

CAPÍTULO 12

12:1: Permitan que todo aquel que venga en el nombre del Señor sea recibido, pero luego será examinado y conocido su carácter, porque ya tendrán conocimiento tanto del bien como del mal.
12:2: Si la persona que viene es un caminante, asístanlo en la medida en que puedan; pero no permanecerá con Ustedes más de dos o tres días, a menos que sea necesario;
12:3: Pero si él desea permanecer con Usted, siendo un artesano, permítanle trabajar así como comer;
12:4: Pero si no conoce ningún oficio, provéale de acuerdo a su propio criterio, de que un Cristiano no puede vivir ocioso en medio de ti;
12:5: Pero si él no está dispuesto a hacerlo, él es un traficante en Cristo. Del tal, manténgase al margen.

CAPÍTULO 13

13:1: Pero todo profeta verdadero que esté dispuesto a habitar en medio tuyo, es digno de su comida,
13:2: De igual manera, un verdadero maestro es en sí mismo digno de su alimento, de igual manera como lo es un trabajador.
13:3: Por lo tanto, toma las primicias de todos los frutos del lagar y de la era, de los bueyes y las ovejas, y las entregarás a los profetas porque ellos son sus sumos sacerdotes;
13:4: Pero si no tienen profetas, denlo a los pobres.
13:5: Si haces un banquete, toma y da los primeros frutos de acuerdo al mandamiento;
13:6: De igual manera, cuando abras una jarra de vino o de aceite, toma las primicias  y dala a los profetas;
13:7: Toma también los primeros frutos, del dinero y de toda posesión, y todo lo que a bien te parece y dalo, de acuerdo al mandamiento.

CAPÍTULO 14

14:1: Pero en el día del Señor, después de que se hayan reunido, partan el pan y den gracias, habiendo además confesado sus pecados, para que vuestro sacrificio sea puro.
14:2: Pero no permitan que alguien que tenga una contienda con su compañero se reúna con Ustedes hasta tanto no se hayan reconciliado, a fin de que el sacrificio de Ustedes no sea contaminado,
14:3: Porque esto es lo dicho por el Señor. En todo lugar y tiempo, ofrézcanme un sacrificio puro, porque yo soy un gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es admirable entre los Gentiles.

CAPÍTULO 15

15:1: Por lo tanto, entres Ustedes mismos eligen los Obispos y Diáconos dignos del Señor, hombres que sean mansos y no codiciosos, y veraces y aprobados, porque ellos llevan a cabo para Ustedes el servicio de profetas y maestros.
15:2: Por lo tanto, no los desprecien porque ellos serán honrados en medio de Ustedes, junto con los profetas y maestros.
15:3: Repréndanse entre sí, no en ira sino pacíficamente, como lo tienen en el Evangelio, pero nadie le hable a quien anda desordenadamente con relación a su vecino, ni permita tampoco que lo escuche hasta que se arrepienta.
15:4: Pero sus oraciones y sus limosnas y todas sus obras para hacer, como se ha ordenado en el Evangelio del Señor.

CAPÍTULO 16

16:1: Miren con relación a su vida, no permitan que sus lámparas de apaguen y que sus lomos se suelten, sino que estén preparados porque no saben la hora en que vendrá el Señor.
16:2: Pero si se reúnen con frecuencia, buscando lo adecuado para sus almas, de nada les aprovechará todo el tiempo de la fe de Ustedes, a menos que sean encontrados perfectos en el último tiempo.
16:3: Porque en los últimos tiempos los profetas y engañadores se multiplicarán, y las ovejas se convertirán en lobos y el amor se convertirá en odio;
16:4: Y debido a que la iniquidad aumentará ellos se odiarán entre sí, y se perseguirán, y se entregarán entre sí; entonces, el Engañador del mundo aparecerá como el Hijo de Dios y hará señales y prodigios, y la tierra será entregada en sus manos; y hará cosas ilegales, como nunca antes habían sucedido  desde el principio del mundo.
16:5: Entonces la creación del hombre llega a la cruel prueba de fuego, y muchos se ofenderán y perecerán; pero aquellos que permanezcan en su fe serán salvos por la roca misma que ofendieron.
16:6: Y entonces aparecerán las señales de la verdad; primero, la señal de la aparición en el cielo, entonces la señal del sonido de trompeta y tercero, la resurrección de los muertos.
16:7: No todos, pero como ha sido dicho, el Señor vendrá y todos Sus santos con Él;
16:8: Entonces el mundo contemplará al Señor viniendo en las nubes desde el cielo.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Enciclopedia Católica, 1908, La Didajé.

 

 

 

 
 
CARM ison