La enseñanza de Jesús sobre el no usar vanas repeticiones, ¿contradice el mandamiento de Pablo de orar sin cesar?

Por, Luke Wayne
12 de abril de 2017

No existe contradicción entre las palabras de Jesús y las instrucciones Pablo con relación a nuestra práctica de la oración. Es sólo al mal interpretar una o ambas declaraciones que se podría percibir un conflicto aparente. Jesús dijo:

  • “Y orando, no parloteéis como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. 8 No seáis pues semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis” (Mateo 6:7-8).

Pablo instruyó:

  • “¡Regocijaos siempre! 17 Orad sin cesar. 18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Jesús el Mesías” (1ª Tesalonicenses 5:16-18).

Si entendemos a Jesús simplemente enseñándonos que debemos mantener nuestras oraciones sin mucha palabrería, y si entendemos lo que Pablo quiso decir que deberíamos orad a Dios sin cesar, o sea, literalmente cada segundo de cada día, ciertamente tenemos un problema. El recital sin fin, y las oraciones sin mucha palabrería, no pueden reconciliarse. Sin embargo, este tipo de mala interpretación superficial del texto, no es para nada, lo que los autores tenían en mente.

Note lo que Pablo escribió en otro lugar sobre lo que los romanos deberían ser:

  • “regocijándoos en la esperanza, sufridos en la tribulación, perseverando en la oración” (Romanos 12:12).

A los colosenses, que ellos debían, “perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Colosenses 4:2).

A los filipenses:

  • “¡Regocijaos en el Señor siempre! Otra vez lo diré: ¡Regocijaos! 5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. ¡El Señor está cerca! 6 Por nada estéis angustiados, antes bien, por la oración y la súplica, en todo sean conocidas ante Dios vuestras peticiones con acción de gracias” (Filipenses 4:4-6).

Pablo no estaba diciendo que nuestra vida entera sería la de una oración interminable, hablando una y otra vez para siempre. Él estaba aconsejando una devoción a la práctica regular de oración y una actitud perpetua de acción de gracias. Quería decir que nunca debemos cansarnos de ir a Dios en oración, expresando nuestro agradecimiento por todas las cosas, dándole a conocer nuestras peticiones y apoyándonos en Él. Como también escribió Jacobo:

  • “¿Está afligido alguno entre vosotros? Ore. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas” (Jacobo 5:13).

Toda situación deberá llevarnos a la oración. Los cristianos tienen que ser un pueblo conocido por la oración. De hecho, al mismo inicio de la iglesia se dice en Hechos de los Apóstoles:

  • “Y estaban dedicados constantemente a la doctrina de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a las oraciones” (Hechos 2:42).

 

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