La fe bahá’í y la naturaleza del hombre

Por, Jeremy Butler

El punto de vista de la fe bahá’í

No existe nada como el pecado original o que las personas sean, en esencia, malas o que tengan una naturaleza maligna dentro de ellos. Los deseos de los seres humanos no son malignos, sino básicamente buenos. Las acciones de una persona pueden traer progreso a su vida espiritual o dificultarla. Las personas tienen la capacidad de tomar decisiones malas, lo que causa las imperfecciones en su viaje espiritual. Esto, es visto como la razón por la que necesitamos la religión revelada dada a nosotros a través  de las diversas manifestaciones de Dios. Las manifestaciones han sido enviadas por Dios para mostrarnos el camino hacia el desarrollo espiritual para así, poder estar unidos con Dios.

El punto de vista bíblico

Los cristianos creen que toda la humanidad es pecadora y mala, y debido a esto, necesitamos de un salvador (Romanos 3:23; 6:23). Como seres humanos no podemos ser buenos por nosotros mismos. Y, ¿qué es el pecado? El pecado es quebrantar la ley de Dios (1ª Juan 3:4). Dios nos ha dado una norma moral que debemos seguir, pero una vez quebrantada esa norma, entonces, pecamos. Cualquiera de esta norma puede ser, mentir, engañar, adulterar, codiciar, asesinar, odiar, etc. (Mateo 19:18-19). Los cristianos también creen en el pecado original, queriendo esto decir, que el pecado de Adán ha afectado a todos los seres humanos (Romanos 5:12-21). La naturaleza pecadora de Adán ha sido transmitida a todos y cada uno de los seres humanos, sin excepción. El resto de este artículo presentará pasajes que tratan con estos temas.

  1. Nuestro pecado nos separa de Dios.
    1. Isaías 59:2: “Pero la maldad de ustedes los ha separado de Dios. Sus pecados han hecho que Dios se tape los oídos y no quiera escucharlos” (Traducción en lenguaje actual).
  2. Aun personas justificadas han pecado
    1. Romanos 3:9-20: “¿Quiere decir todo esto que nosotros, los judíos, somos mejores que los demás? ¡Claro que no! Como ya les dije, seamos judíos o no lo seamos, todos somos pecadores. 10 La Biblia nos lo dice: «Nadie es justo. 11 Nadie entiende nada, ni quiere buscar a Dios. 12 Todos se han alejado de él; todos se han vuelto malos. Nadie, absolutamente nadie, quiere hacer lo bueno. 13 Sólo dicen cosas malas; sólo saben decir mentiras. Hacen tanto daño con sus palabras, como una serpiente con su veneno. 14 Hablan con amargura y maldicen a la gente. 15 Fácilmente se enojan y matan a cualquiera. 16 A dondequiera que van, todo lo destruyen y lo dejan destrozado. 17 No saben vivir en paz, 18 ni respetan a Dios.» 19 Sabemos que la ley de Moisés tiene valor para los que se someten a ella. Y lo que la ley dice, es para que nadie pueda declararse inocente; es para que todo el mundo se reconozca culpable ante Dios. 20 El cumplimiento de la ley no nos hace inocentes ante Dios; la ley sólo sirve para que reconozcamos que somos pecadores” (Traducción en lenguaje actual).
      1. Pablo inicia que los judíos no son mejores que los gentiles, debido a que todos han pecado. No hay un solo justo, nadie que haga lo bueno. Que aun nuestra forma de hablar es mala y mentirosa, como la de una serpiente, y que fácilmente nos apresuramos “para derramar sangre”; que todo lo destruimos y destrozamos sin saber vivir en paz y que no respetamos a Dios.
  3. Los humanos heredamos una naturaleza pecadora de Adán.
    1. Romanos 5:12-21: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un solo hombre, y por medio del pecado entró la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 13 Antes de la ley ya había pecado en el mundo, aunque el pecado no se toma en cuenta cuando no hay ley. 14 No obstante, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun para aquellos que no pecaron del mismo modo que Adán, el cual es figura de aquel que había de venir. 15 Pero el pecado de Adán no puede compararse con el don de Dios. Pues si por el pecado de un solo hombre muchos murieron, la gracia y el don que Dios nos dio por medio de un solo hombre, Jesucristo, abundaron para el bien de muchos. 16 El don de Dios no puede compararse con el pecado de Adán, porque por un solo pecado vino la condenación, pero el don de Dios vino por muchas transgresiones para justificación. 17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia mediante un solo hombre, Jesucristo. 18 Así que, como por la transgresión de uno solo vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno solo vino la justificación de vida a todos los hombres. 19 Porque así como por la desobediencia de un solo hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos. 20 La ley se introdujo para que abundara el pecado; pero cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; 21 para que así como el pecado reinó para traer muerte, también la gracia reine por la justicia para darnos vida eterna mediante Jesucristo, nuestro Señor” (Reina Valera Contemporánea).
      1. Este pasaje nos muestra que debido a que Adán pecó, nosotros heredamos su naturaleza pecadora.
  4. Todos han pecado.
    1. Romanos 3:23: “por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Reina Valera Contemporánea).
      1. La Escritura dice simple y llanamente que todos han pecado. Nadie es perfecto y libre de pecado.
  5. La paga de nuestro pecado es muerte.
    1. Romanos 6:23: “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Reina Valera Contemporánea).
      1. Cuando las personas realizan un trabajo o actividad, ellos obtienen un pago por eso. De igual manera, cuando pecamos, obtenemos un pago, el cual es muerte.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
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