La gloria del templo y la deidad de Cristo

Por, Luke Wayne
1 de mayo de 2017

El Dios de la Biblia es maravilloso, totalmente único, y está muy por encima y más allá de todo lo que Él ha hecho. Las Escrituras muestran esto en una variedad de formas, incluyendo la idea de la presencia personal de Dios, el cual es trascendente, entronado en los cielos e incluso, Dios también llena el universo. Dios es vasto, omnipresente y necesario. Él está en todo lugar al mismo tiempo y nada lo puede contener. Sin embargo, Dios es capaz de estar presente exclusivamente en un lugar particular y tiempo y hacerse conocer allí y puede retirar esa presencia especial de Su gloria cuando Él así lo elija. Dios es inalcanzable, inexorable y sin embargo también, presente y ausente como Él lo crea conveniente. Esto es indescifrable para un ser finito como nosotros, pero es verdad para Dios sin el menor indicio de contradicción. Y Salomón lo dijo así justamente cuando construyó el templo:

  • “Aunque, ¿en verdad ’Elohim habitará en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener, ¡cuánto menos esta Casa que he edificado!” (1º Reyes 8:27. Leer, 2º Crónicas 2:6; 6:18).

Y David, su padre, también escribió:

  • “¿Adónde me alejaré de tu Espíritu? ¿Adónde huiré de tu presencia? 8 Si subo a los cielos, allí estás Tú, Y si en el Seol preparo mi lecho, allí estás Tú. 9 Si tomara las alas del alba, Y habitara al extremo de los mares, 10 Aun allí me alcanzará tu mano, Y me asirá tu diestra. 11 Si digo: ¡Sórbanme las tinieblas, Y que la luz en torno a mí se haga como la noche! 12 Tampoco la oscuridad es oscura para ti, La noche resplandece como el día, ¡Lo mismo te son las tinieblas que la luz!” (Salmo 139:7-12).

Y sin embargo, existía un sentido único en el que Dios moraba  con Su pueblo y por el cual Su presencia entró al tabernáculo construido por Moisés y al templo construido por Salomón. Esa presencia especial fue llamada con frecuencia la gloria de Dios, la cual, generalmente, se manifestaba en la forma de una nube. Aquí hay algunos de sus numerosos ejemplos:

  • “Y sucedió que mientras hablaba Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y ¡he aquí la gloria de YHVH estaba en la nube!” (Éxodo 16:10).
  • “Y la gloria de YHVH reposó sobre el monte Sinay, y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube” (Éxodo 24:16).
  • “Y aconteció que al congregarse la asamblea contra Moisés y Aarón, se volvieron hacia la Tienda de Reunión, y he aquí la nube la había cubierto, y la gloria de YHVH se mostró” (Números 16:42).
  • “Entonces fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la entrada de la Tienda de Reunión, y cayeron sobre sus rostros, y la gloria de YHVH se mostró a ellos” (Números 20:6).

Fue esta presencia, la gloria de Dios, que lideró personalmente al pueblo a través  del desierto y les ordenaba dónde acampar.

  • “Entonces la nube cubrió la Tienda de Reunión, y la gloria de YHVH llenó el Tabernáculo. 35 Y Moisés no podía entrar en la Tienda de Reunión porque la nube se había instalado sobre ella, y la gloria de YHVH había llenado el Tabernáculo. 36 Y cuando se alzaba la nube desde el Tabernáculo, los hijos de Israel partían en todos sus trayectos, 37 pero si la nube no se alzaba, no partían hasta el día en que se levantaba, 38 porque la nube de YHVH permanecía de día sobre el Tabernáculo, y de noche había fuego en él, a la vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas” (Éxodo 40:34-38).

La presencia de la gloria de Dios llenó el templo, testificando a Salomón y a todo Israel que Dios habitaría con ellos aceptando el sacrificio de ellos allí, aunque de hecho, tal casa nunca podría contenerlo a Él:

  • “Y aconteció que al salir los sacerdotes del Santuario, una nube llenó la Casa de YHVH, 11 y los sacerdotes no pudieron continuar ministrando por causa de la nube, porque la gloria de YHVH había llenado la Casa de YHVH. 12 Entonces Salomón dijo: YHVH ha dicho que Él habitaría en densa oscuridad” (1º Reyes 8:10-12).
  • “… Porque es bueno, porque para siempre es su misericordia, una nube llenó la Casa, la Casa de YHVH, 14 y los sacerdotes no pudieron continuar ministrando por causa de la nube, porque la gloria de YHVH había llenado la Casa de Dios” (2º Crónicas 5:13b-14).

De igual manera, Ezequiel habló mucho de la gloria de Dios en el templo:

  • “Entonces la gloria de YHVH se elevó desde donde estaba el querubín y se detuvo en el umbral de la puerta; y la Casa fue llena de la nube y el atrio fue lleno del resplandor de la gloria de YHVH” (Ezequiel 10:4).

Y finalmente, testificó que la gloria de Dios había dejado el templo y que sería destruido e Israel llevada al exilio. De forma similar, cuando los filisteos capturaron el arca del pacto de Israel como una parte del juicio de Dios, la esposa del sacerdote Finees e hijo de Elí, clamó:

  • “Dijo pues: ¡Llevada en cautiverio es la gloria de Israel!, porque el Arca de Dios había sido capturada.” (1º Samuel 4:22).

Mientras que el término “gloria de Dios” es también usado en otras formas a través  de la Biblia. El sentido especial en que es usado el término la “gloria” de Dios para describir Su presencia única y personal, es decisivo. Cuando es usado en este sentido, la gloria de Dios es Dios mismo presente y hecho manifiesto. Esta presencia es total y completamente Dios, y sin embargo, no agota todo lo que es Dios. La gloria de Dios es visible y personal. Dios puede enviar adelante Su gloria y retirarla, y sin embargo, la gloria de Dios no es algo diferente separado de Dios mismo. Los escritores rabinos posteriores desarrollaron este concepto con la idea de la Shekinah, o la presencia habitable de Dios. El Nuevo Testamento también usa este concepto así para explicar también de Jesús como Dios encarnado. El autor a los Hebreos escribe:

  • “quien siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su ser, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Hebreos 1:3).

Jesús es la gloria de Dios enviado de Dios, representando exactamente a Dios y como Dios, “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”. Él es regresado de nuevo a Dios. Juan también se basa en esto:

  • “Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que lleguéis a ser hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y retirándose, se escondió de ellos. 37 Porque a pesar de haber hecho tan grandes señales delante de ellos, no creían en Él; 38 para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién fue revelado el brazo del Señor? 39 Por esto no podían creer, porque Isaías dijo otra vez: 40 Ha cegado los ojos de ellos, y endureció el corazón de ellos, Para que no vean con los ojos, ni entiendan con el corazón, y se conviertan, y los sane. 41 Esto dijo Isaías porque vio su gloria, y habló acerca de Él” (Juan 12:36-41).

Mientras esto se discute con más detalles en el siguiente enlace, las palabras de la visión de Isaías de Dios en el templo son aplicadas a Jesús. Y Juan dice que Isaías escribió estas cosas cuando vio la gloria del Hijo encarnado, Jesús. La aparición de Dios mismo a Isaías en el templo, era Jesús. Jesús es la gloria de Dios. Esto también tiene sentido de otras referencias en Juan. Por ejemplo, al principio de su evangelio, Juan escribe:

  • “Y el Logos se hizo carne, y tabernaculizó entre nosotros, y contemplamos su gloria (gloria como del Unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

Para comprender el peso de esta afirmación, es importante saber que aquí, el verbo es “tabernaculizó”. Es el mismo verbo usado al final de Apocalipsis:

  • “Y oí una gran voz procedente del trono, que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos, y ellos serán pueblos suyos, y Dios mismo estará con ellos” (Apocalipsis 21:3).

La Palabra (otra palabra usada en la tradición para la presencia manifiesta de Dios) vino en carne humana como en un Tabernáculo, “y contemplamos Su gloria”. Este pasaje usa el Antiguo Testamento y lenguaje tradicional judío para describir claramente la venida del Hijo en la persona de Jesús como la venida de la misma presencia de Dios, así como la presencia de Dios vino al tabernáculo o templo. En el siguiente capítulo, Juan describe una escena relevante al frente del templo:

  • “Interviniendo entonces los judíos, le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? 19 Respondió Jesús, y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 Dijeron entonces los judíos: Durante cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú lo levantarás en tres días? 21 Pero Él hablaba del templo de su cuerpo. 22 Cuando fue pues resucitado de entre los muertos, sus discípulos recordaron que había dicho esto, y creyeron a la Escritura y a la palabra dicha por Jesús” (Juan 2:18-22).

Una vez más, la venida del Hijo en carne es comparada a la presencia de Dios en el templo. El cuerpo humano del Hijo era el templo de Dios y el lugar de Su habitación. Juntando esto, es claro que los autores del Nuevo Testamento creyeron de Jesús ser el único Dios verdadero presente en medio de los hombres, e incluso siendo enviado por Dios desde el cielo. Ellos creían que estas cosas eran ciertas sin contradicción y usaron el lenguaje del Antiguo Testamento que tenían a su disposición para expresar esta maravillosa verdad. Jesús fue Dios enviado de Dios para revelar a Dios a los hombres. Hay un solo Dios, quien es tanto el que envía como el enviado. Esto es perfectamente consistente con la forma como Dios se había revelado antes, y de hecho, tales ejemplos fue siempre la presencia de Dios el Hijo revelando a Dios el Padre, el mismo ser divino en dos personas. Un Dios que existe en Trinidad. Para nosotros como simple creación es maravilloso, pero reflejo de la grande y única majestad del Dios bíblico.

En la Biblia

  • Jesús dijo:
    • “... ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y no me has conocido Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre?” (Juan 14:9).
  • Juan escribió:
    • “En un principio era el Logos, y el Logos estaba ante Dios, y Dios era el Logos” (Juan 1:1).
  • Mateo escribió:
    • “He aquí, la virgen quedará encinta y dará a luz un hijo, Y le pondrán por nombre Emmanuel, Que interpretado es: DIOS CON NOSOTROS” (Mateo 1:23).
  • Pablo escribió:
    • “Porque en Él vive corporalmente toda la plenitud de la Naturaleza Divina” (Colosenses 2:9).

En MIAPIC

  • •¿Qué es la encarnación?
    • El término “encarnación” significa, “hacerse carne”. La encarnación es ese evento donde el Hijo, la segunda persona de la Trinidad, la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros.
  • •¿Qué es la Trinidad?
    • La palabra “trinidad” es un término usado para indicar la doctrina cristiana de que Dios existe como una unidad de tres personas diferentes: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cada una de las personas es diferente de las otras sin embargo, idénticas en Su esencia. En otras palabras, cada una es totalmente divina en naturaleza, pero cada una en Sí, no es la totalidad de las otras personas de la Trinidad.
  • •¿Es Jesús Dios?
    • Sí, Jesús es Dios, pero la respuesta necesita ser explicada. Cuando decimos que Jesús es Dios, estamos usando el término “Dios” en referencia a la naturaleza divina. Pero tenemos que ser cuidadosos porque no queremos decir que Jesús es Dios y fallar en entender que Dios es una Trinidad. La doctrina cristiana de la Trinidad es que Dios existe como tres personas diferentes: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
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