La Nación del Islam

Por, Luke Wayne
19 de julio de 2016

Fundador: Wallace D. Fard (aka Wallace Fard Muhammad) y Elijah Poole (aka Elijah Muhammad)

Sede: Mezquita Maryam en Chicago, IL

Membresía: 30.000 aproximadamente

Orígenes: Detroit, Michigan, 1930:

Una breve historia: Según se dice, el 4 de julio de 1930, Wallace D. Fard (o, Wallace Fard Muhammad), empezó declarando su mensaje a las comunidades afro americanas en Detroit, Michigan. Para el año siguiente, había adquirido un protegido o pupilo en Elijah Poole (quien cambió su nombre a Elijah Muhammad). Juntos fundaron la organización que llamarían La Nación del Islam. En 1934, Fard desapareció. En concreto, no se sabe nada acerca del hombre, ni antes ni después de su breve “ministerio” en Detroit. Elijah Muhammad se volvió el líder del naciente movimiento y lo hizo avanzar hasta su muerte en 1975. Los más famosos pupilos de Elijah fueron, Malcolm Little (conocido posteriormente como Malcolm X), y Cassius Clay Jr. (conocido después como Mahoma Ali o Muhammad Ali), aunque más tarde se convirtieron al islam sunita. Después de la muerte de Elijah Muhammad, su hijo Wallace (posteriormente, Warith) Deen Muhammad tomó el liderazgo de La Nación del Islam. El negó muchas de las enseñanzas únicas de su padre e intentó dirigir la organización hacia la corriente principal del islam. Él cambió el nombre a, “La comunidad mundial de musulmanes en el occidente” (“The World Community of Muslims in the West”), y posteriormente a, “La Sociedad Musulmana Americana” (“The American Society of Muslims”). Louis Farrakhan, uno de los pupilos de Elijah Muhammad, estuvo descontento con los cambios. Él, rompió con el W. Deen Muhammad y lideró un grupo para volver a las enseñanzas de Elijah Muhammad bajo el nombre original de “La Nación del Islam”. Mientras que “La Sociedad Musulmana Americana” de W. Deen Muhammad cesó en sus actividades, “La Nación del Islam” de Farrakhan existe hasta hoy.

Enseñanzas: Las enseñanzas de La Nación del Islam son complejas y con frecuencia, difíciles; sin embargo, el núcleo esencial es el siguiente:

1. Dios: Mientras que La Nación del Islam afirma, como su nombre sugiere, hacer avanzar al islam como la religión verdadera, sus creencias pueden difícilmente llamarse islámicas. Es cierto que ellos colocan delante su fe en que, “Creemos en el Único Dios cuyo nombre propio es Allah”.1 Sin embargo, ellos rechazan a Allah como un ser transcendente, eterno y espiritual. Ellos argumentan que Dios, es en cambio, un hombre.2 Elijah Muhammad escribió: “Los cristianos y la mayoría del antiguo mundo musulmán son parecidos; no tienen un verdadero conocimiento del Supremo, mencionado como Allah”, acusándolos por creer que, “Dios es algo más que un hombre”.3 Más adelante declara: “Los musulmanes adoran a un Dios, Allah. ‘Digan, Allah, es el Único Dios’. Sin embargo, el 99% del antiguo mundo musulmán piensa que Allah es sólo un ‘Espíritu’ y no es un hombre. Ellos, entonces, necesitan hoy ser enseñados acerca de la realidad de Allah.4 La Nación del Islam afirma que Dios es un hombre negro el cual es el padre biológico de la raza negra sobre la tierra.5 Ellos creen que el “Hijo del Hombre” es otro nombre para Allah, y que esto prueba que él es sólo un hombre.6 Dios usó una nave voladora para colocar las montañas en su lugar, y usará esa misma nave para destruir la maldad del mundo.7 Los terremotos son causados por Dios (o el Hijo del Hombre) experimentando con explosivos de alto poder.8

2. El hombre: La Nación del Islam enseña que el hombre original es, “el hombre negro asiático; el Supremo Hacedor; el Dueño; la Crema del planeta Tierra –El Padre de la Civilización, el Dios del Universo”.9 y que, “la Tierra pertenece al hombre Negro original”.10 El hombre blanco es “el demonio”, el verdadero “hombre de color” y el “zorrillo del planeta”.11 La raza blanca o “el demonio” fue creado por un científico negro de la Meca, llamado Jacob, con el propósito de gobernar sobre el hombre Original por 6.000 años. Él lo hizo a través  de un cuidadoso programa de cría o “injertos”.12 El diablo blanco, es por lo tanto, una raza de seres inferiores y degenerados.13 La raza blanca introdujo todas las formas de engaño y mal dentro de la sociedad, y por tanto, expulsó de las tierras al hombre negro para vivir como primitivos en las cuevas y bosques de Europa.14, 15 La raza blanca no puede ser redimida y finalmente, deberá ser quitada de la tierra.16 Unas pocas personas blancas que creen en el mensaje de La Nación del Islam, serán bendecidas para entrar en el más allá. Sin embargo, estos no experimentarán el nuevo nacimiento y por lo tanto, no vivirán por siempre porque ellos son inferiores al hombre negro y son hechos por Jacob y no por Dios.17

3. Wallace Fard Muhammad: La Nación del Islam coloca delante su fe: Creemos que Allah (Dios) apareció en la Persona del Maestro W. Fard Muhammad, en julio de 1930; el “Mesías” largamente esperado de los cristianos y el “Mahdi” o “Madhi prometido” de los musulmanes.18 Elijah Muhammad escribió: “Allah vino a nosotros desde la Santa Ciudad de la Meca, Arabia en 1930. Él usó el nomabre de Wallace D. Fard, con frecuencia, firmando W. D. Fard en el tercer año (1933). Él firmaba con su nombre W. F. Muhammad que significa, Wallace Fard Muhammad. Él vino solo. Él nos empezó a enseñar el conocimiento acerca de nosotros mismos, de Dios y del diablo, de la medida de la tierra, de otro planeta (sic) y de la civilización de algunos de los planetas diferentes a la tierra”.19 Ellos creen que, Wallace Fard Muhammad era una aparición literal de Dios. Esto no debe ser entendido como una encarnación. No es una cuestión de que Dios se hace carne o toma una naturaleza humana. El Dios de La Nación del Islam ya no es más que un hombre. La venida de Wallace Fard Muhammad no es más que ese hombre que aparece.

4. La salvación: Una parte de la fe de La Nación de Israel es que, “Creemos que somos el pueblo elegido de Dios, como se ha escrito, que Dios escogió los rechazados y los despreciados. No podemos encontrar otras personas que encajen en esta descripción en estos últimos días más que los llamados negros en los Estados Unidos. Creemos en la resurrección de los justos”.20 La esperanza de La Nación del Islam es que Allah venga y elimine al diablo de la tierra, juzgue al impío, y restaure el hombre original a su lugar correcto.21 “En ese día de la resurrección y juicio de este mundo, nuestra gente no encontrará un amigo que los ayude más allá de Allah (Dios) Quien Vino en la Persona del Maestro Fard Muhammad a Quien se deben alabanzas por siempre. También nos advierte que si no lo aceptamos a Él, si estamos en un error, Él nos dejará en ese error y no podemos beneficiarnos con la correcta guía que provenga de nosotros mismos”.22 “Todo está siendo cambiado de lo viejo a una nueva cosa. Debemos Calificar Para Lo Nuevo”.23

Análisis bíblico

La Biblia es clara de que “Dios es Espíritu” (Juan 4:24), que Él “no es un hombre” (Números 23:9), y “el Único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver. A Él sea honor y dominio eterno, amén” (1ª Timoteo 6:16). Además, “Por fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:3). A Dios se le adora permanentemente como el verdadero creador de todas las cosas en palabras como: “¡Tú solo eres YHVH! Tú hiciste los cielos, los cielos de los cielos y toda su hueste, la tierra y cuanto hay en ella, los mares y todo lo que contienen. Tú das vida a todo ello, y las huestes de los cielos se postran ante ti” (Nehemías 9:6). El único Dios de la Biblia está por encima y más allá de cualquier cosa que Él ha hecho, y Él trajo todas las cosas a existencia. El mal llamado “dios” de La Nación del Islam, es un simple hombre, y por lo tanto, por definición es un ser físico que requiere de un universo de materia, tiempo y espacio aun para existir. Por lo tanto, él no es un “creador” en ningún sentido verdadero. Él vuela en su nave voladora formando las cosas, aquí y allá, pero es un ser totalmente dependiente de un mundo que no es propio de él. Esto es lo que significa para usted un dios que sea un hombre. No hay que darle más vueltas. Esto no es nada en absoluto como el Dios descrito en la Biblia. Ni siquiera a la altura de los falsos dioses de las naciones paganas que la Biblia describe. Desde una perspectiva bíblica, La Nación del Islam es prácticamente atea.

La Biblia nos enseña más de Dios: “y de uno hizo todo el linaje de los hombres para que habiten sobre toda la faz de la tierra, prefijándoles el orden de los tiempos y los límites de su habitación, 27 para que busquen a Dios, por si tal vez, palpando, puedan hallarlo; aunque no está lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17:26-27). No sabemos cómo era el primer hombre, ¡pero tampoco interesa! Dios mismo trajo a existencia a todas las naciones, y de esto Él dice: “Desde el levante del sol hasta su ocaso, mi Nombre es grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá a mi Nombre sacrificio de incienso y ofrenda limpia, porque mi Nombre es grande entre las naciones, dice YHVH Sebaot” (Malaquías 1:11). Esta es la razón por la que Jesús terminó Su ministerio al comisionar a Sus discípulos: “Entonces Jesús se acercó y les habló, diciendo: Toda potestad me ha sido dada en el cielo y en la tierra, 19 Id pues, discipulad a todas las gentes, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles a guardar todas las cosas que os mandé. He aquí Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin de los siglos” (Mateo 28:18-20). El evangelio es la gracia de Dios para todas las personas; no simplemente está limitada a una sola raza. De hecho, en el evangelio se afirma: “donde no hay griego ni judío, circuncisión o incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo o libre, sino que el Mesías es todo y en todos” (Colosenses 3:11), y nuevamente: “No hay judío ni griego, no hay siervo ni libre, no hay varón ni hembra: porque todos vosotros sois uno solo en Jesús el Mesías” (Gálatas 3:28). El cuadro de los redimidos adorando delante del trono de Dios es, “… aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de toda nación y tribu, y pueblos y lenguas, que estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de ropas blancas, con palmas en sus manos” (Apocalipsis 7:9). Cristo es proclamado gloriosamente: “cantan un cántico nuevo, diciendo: ¡Digno eres de tomar el rollo, y de abrir sus sellos, Porque Tú fuiste inmolado, Y con tu sangre redimiste para Dios, De toda tribu y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9). Este es el evangelio. Cristo, con Su sangre, compró un pueblo de toda nación. La redención no se encuentra en nuestro nacimiento, o en una raza en particular o en un grupo étnico, ni siquiera en nuestra capacidad para “calificar” para la nueva era: “pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, 13 los cuales no nacieron de sangres, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12-13).

  • Efesios 2:12-16: “en aquel tiempo estabais sin el Mesías, apartados de la ciudadanía de Israel, y extraños a los pactos de la promesa, no teniendo esperanza, y sin Dios en el mundo. 13 Pero ahora en Jesús el Mesías, vosotros, que en un tiempo estabais lejos, fuisteis hechos cercanos por la sangre del Mesías. 14 Porque Él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, y derribó la pared intermedia de separación, es decir, la enemistad; 15 aboliendo en su carne la ley de los mandamientos dados en reglamentos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo nuevo hombre, haciendo la paz; 16 y reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo por medio de la cruz, matando en ella la enemistad”.

Por lo tanto, hace falta decir que Wallace Fard Muhammad no es Dios, ni tampoco reveló una nueva verdad del cielo, más bien, retomó una vieja mentira del infierno vestida en las divisiones raciales de mediados del siglo 20 en los Estados Unidos. No existe nación o persona que no haya sido creada por Dios, ni tampoco existe una nación o personas que no serán salvas si se arrepientan y crean de Jesucristo. Satanás no es un grupo étnico humano; más bien, Satanás es el autor del deseo del hombre a sí mismo como igual a Dios (Génesis 3:4-5). La Nación del Islam es un culto peligroso de resentimiento racial y de herejía blasfema, y sus miembros están perdidos y en necesidad desesperada de la gracia de Dios en Jesucristo, la cual Él extiende para todo pueblo y nación.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
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