La necesidad de la unidad en la iglesia

Por, Matt Slick

  • Filipenses 2:2: “completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.”

En la iglesia cristiana, una de las señales de la apostasía (abandonar, alejarse de la verdad) es la disputa y la desunión entre los cristianos. Jesús dijo que el mundo conocería que éramos  Sus discípulos por el amor que tuviéramos entre nosotros:

  • Juan 13:35: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros."
  • Colosenses 3:14: "Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto."
  • Efesios 4:5: "un Señor, una fe, un bautismo."

En respuesta a los cristianos que siguen a individuos antes que a Jesús, Pablo dice

  • 1ª Corintios 1:12-13: “Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. 13 ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?”

Aunque Cristo no está dividido, el cuerpo de creyentes sí lo está. Las divisiones en la iglesia cristiana pueden ser saludables y necesarias:

  • 1ª Corintios 11:19: “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.”

Pero demasiado de algo bueno no es, necesariamente bueno.

Es correcto tener diferencias de opinión en las cosas que no son fundamentales; como los estilos de adoración o los días en que se adora, o si el rapto es antes, en el medio o después de la tribulación, si los calvinistas o los arminianistas están en lo correcto o no, etc. Si cree en uno o en lo otro, esto no afecta la salvación. Sin embargo, muchos cristianos usan lo que no es fundamental como justificación para la división y algunas veces con profunda ira. Cuando esto ocurre, el amor de Dios en nuestros corazones es sacrificado por nuestro orgullo. En vez de decirnos: “Yo estoy en lo correcto y Ud. está equivocado”, deberíamos decir algo como: “Es posible que Ud. esté en lo correcto. Más bien, trabajemos juntos para glorificar a Dios y expandir Su reino.” Tal vez, esto sea muy simpe pero al menos demuestra una actitud de humildad que podría ayudar a traer unidad. Es el diablo que quiere hacernos caer en la disputa y la desunión.

Algunas veces la apostasía significa permanecer unido

En el cuerpo de Cristo existe un tiempo para la división. Cuando un individuo o un grupo de iglesia están negando la claridad en la Escritura y permanece sin arrepentirse después de ser amonestado, entonces, es tiempo de romper relación con ese grupo. Tal es el caso con la denominación Iglesia Comunidad Metropolitana, la cual apoya abiertamente la homosexualidad. También la Iglesia Evangélica Luterana está en riesgo de la apostasía al aceptar la idea de las relaciones homosexuales dentro de la iglesia como es también el caso con la Iglesia Unida de Cristo:

  • “La Iglesia Unida de Cristo estableció un fondo para becas de $500.000 dólares para seminaristas homosexuales y lesbianas  los viernes y exhortó a los homosexuales de otras denominaciones para que las aceptaran” (La Iglesia Unida crea beca homosexual, Cleveland, 16 de junio de 2000, AP Online vía COMTEX).
  • “La corte suprema de la Iglesia Metodista Unida se le pidió el jueves que considerara la prohibición denominacional acerca de clérigos homosexuales. (La corte de la Iglesia Metodista Unida se le pidió que decidiera sobre la prohibición de clérigos homosexuales, Nashville, Tennessee, 25 de octubre de 2001, AP WorldStream vía COMTEX).

Tales movimientos de las iglesias de aceptar a los homosexuales dentro del cristianismo son señales claras de apostasía. Si ellos no creen en la Palabra de Dios en tan claro e importante tema, ¿cómo se les podrá creer que entiendan la Palabra de Dios en otros temas? Grupos de iglesias como estos están en franca rebelión contra Dios y Su Palabra y no solo sería prudente sino también bíblico, no tener relaciones con estos grupos.

¿Qué es lo que nos une?

Primeramente, es la obra salvífica de Cristo la que nos une. Segundo, son las doctrinas fundamentales definidas por la ortodoxia cristiana. Tenemos, como una herencia común, la sangre de Cristo que ha sido derramada para el perdón de nuestros pecados. Los cristianos verdaderos sirven al Dios vivo y verdadero y conocemos a Jesús de una forma personal e íntima (1ª Corintios 1:9: “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”). Hemos sido redimidos por Dios mismo. Aún más, tenemos las Escrituras que nos dicen cuáles son las doctrinas fundamentales de la fe y desviarse de estas significa estar por fuera del campo de Cristo.

¿Por qué entonces, y para efectos prácticos, elevamos lo que no es fundamental al lugar de lo que sí es? Creo que esto se debe a la inmadurez y orgullo de muchos cristianos. ¿No deberíamos sacrificar nuestra “perfecta” opinión a temas bíblicos para ser amables con los otros hermanos o hermanas en Cristo? Lo deberíamos hacer y cuando esto no sucede, tenemos divisiones confesionales. No veo cómo una división tan profunda en la iglesia cristiana en denominaciones y sectas glorifica a Dios.

La iglesia cristiana, como un todo, necesita arrepentirse. Necesitamos mirarnos a nosotros mismos. Necesitamos mirar nuestras iglesias. Mirarnos entre nosotros y decidir que permaneceremos de pie por las doctrinas fundamentales de la fe y que estaremos unidos contra el enemigo. Aquellos de nosotros que estamos unidos por la sangre de Cristo no somos enemigos ya sean presbiterianos, bautistas, asambleístas o luteranos. Para muchos de nosotros podría ser difícil mirar amorosamente a los ojos de aquellos que pertenecen a una denominación diferente sin pensar en nuestros corazones que están equivocados acerca de esta o aquella doctrina. Pero es necesario que nos recuerden que en el trono de Dios no hay un presbiteriano, bautista, asambleísta o luterano. Estoy seguro que todos nosotros seremos corregidos en nuestras teologías cuando estemos de pie ante el trono de Dios. Por lo tanto, necesitamos trabajar juntos para establecer el reino de Dios.

Romanos 14:1-12 habla acerca de aceptar a los cristianos con opiniones diferentes y no juzgarlos:

  • Romanos 14:4-5, 10: “4 ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. 5 Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. 10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.”

Todo esto gira alrededor de un punto: Permanecer unidos y no desunidos. Necesitamos sobrepasar las barreras denominacionales que nos separa a nosotros en el terreno común que nos une: ¡Jesús!

Pregúntese: ¿Qué es lo más importante en la vida? ¿Es su relación con Dios? Si es así, y de hecho tiene que ser así, ¿no debería entonces buscar lo que Dios quiere? ¿No debería estar también buscando amar a otros como Cristo nos ordenó? El amor es el perfecto lazo de unidad:

  • Colosenses 3:14: “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”.

La apostasía comienza en nuestros corazones, cuando ponemos distancia entre nosotros y nuestros hermanos y hermanas en Cristo debido a nuestras opiniones diferentes en las doctrinas no fundamentales. La apostasía significa, abandonar, alejarse de la verdad y esto, puede ser completamente o lentamente. No cometamos apostasía en nuestros corazones al abandonar la verdad del llamado de Dios a la unidad y amor dentro del cuerpo de Cristo. Recuerde: Es el diablo el que quiere que peleemos entre nosotros para que continúe engañando al mundo. Si estamos peleando entre nosotros caeremos presa de sus tácticas.

Sé que es fácil decirlo y es muy difícil aplicarlas. Y esto es cierto porque el verdadero amor es difícil vivirlo. Pero, ¿qué sucedería si el mundo empezara a ver a la iglesia cristiana unida a pesar de sus diferencias? ¿Qué sucedería si el mundo empezara a ver a la iglesia amarse, no sólo entre los miembros de diferentes denominaciones sino también a los miembros de otras denominaciones que forman parte del cuerpo de Cristo también? ¿Qué pensaría Ud. que diría el mundo si las iglesias detuvieran sus contiendas? ¿Qué dirían los incrédulos si nos vieran viviendo todos los días la actitud amorosa y la vida sacrificial de Cristo por encima de las barreras denominacionales? Seríamos un testigo tremendo de Cristo. Sería una derrota tremenda al enemigo y sé que Dios lo usaría poderosamente para traer a otros a Sí mismo por Su gracia.

La apostasía empieza con el individuo; en la mente y el corazón. Adonde llega primero no importa. Ya sea que pensemos acerca de algo en forma equivocada y lo sintamos, o que sintamos algo que esté equivocado y después lo pensemos. El corazón y la mente están tan relacionados que debemos guardarnos de ambos. Debemos enfocarnos en la verdad de la Palabra de Dios y dejar que nuestra mente y corazón sean formados por esta. Debemos buscar tener nuestras mentes formadas por el amor de Dios en la medida en que nos movemos no solo para aprender acerca de Él, sino también llevar a cabo Sus deseos.

¿Qué deberíamos hacer para lograr la unidad donde sea posible?

Necesitamos mirar a nuestros corazones y mentes y compararlos a Jesús y la Escritura. Donde no estén de acuerdo, somos nosotros los que necesitamos cambiar. Necesitamos orar que el Señor provea oportunidades para trabajar con otros cristianos por encima de líneas denominacionales. Necesitamos reconocer que tenemos diferencias de opiniones y estilos de adoración y que eso está bien. Pero tenemos que apoyarnos unos a otros y estar unidos en Cristo.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
CARM ison