La Pereza

  • “Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.” (Proverbios 6:6-8).

Nuestro corazón siempre querrá llevarnos a la pereza. A veces ocurre el caso en que no somos tan activos como deberíamos serlo en nuestras actividades diarias en el trabajo, mientras que en actividades como en la iglesia, la oración y el estudio de la Biblia somos excesivamente activos.

  • “No defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.” (Tito 2:10).

No debería existir problemas al unir las cosas cotidianas con lo espiritual, ya que si bien, la meta de un cristiano es la de alcanzar santidad cada vez más gloriosa contando con una ciudadanía celestial, corramos legítimamente esta carrera espiritual. Pero si es así en lo espiritual, ¿no debería ser de igual manera nuestro esfuerzo por alcanzar metas necesarias para nuestro sustento terrenal?

En ninguna manera, podemos ser perezosos; todo lo contrario. Debemos esforzarnos por ser responsables en cada uno de nuestros asuntos, para que nos conduzcamos honradamente y demos un buen testimonio de Cristo.

  • “y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.” (1ª Tesalonicenses 4:11-12).

 

 

 

 
 
CARM ison