La salvación es obra de Dios

Por, Matt Slick

  • Salmo 3:8: “La salvación es de Jehová…”

Cuando una persona recurre a Dios y busca perdón en Jesús, sus pecados son quitados, es limpio, su comunión es restaurada y es hecho una nueva criatura, y todo esto, es la obra de Dios; no la del hombre:

  • 2ª Corintios 5:17: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas".

La Biblia tiene una frase que describe al no cristiano como un "hombre natural":

  • 1ª Corintios 2:14: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”.

Nuestra condición humana puede ser comparada con una gota de veneno en un vaso con agua; toda el agua dentro del vaso está envenenada y la misma no sirve para nada; nosotros también somos incapaces de servir para algo.

Cuando los discípulos de Jesús le preguntaron, “¿Quién, pues, podrá ser salvo?”, Jesús les respondió: “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (Mateo 19:26). Esta es la razón por la cual la salvación descansa solo en Dios por gracia a través de la fe:

  • Efesios 2:8-9: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe".

Seguramente se estará preguntando que tiene qué ver esto con testificar y por qué necesita conocerlo. Y nos alegramos que pregunte. Es de gran ayuda conocer esto, porque debe entender que es Dios quien específicamente salva a las personas. Es el Espíritu Santo quien convence al pecador de pecados; no es Ud.:

  • Juan 16:8-9: "Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 9 De pecado, por cuanto no creen en mí".

Recuerde que el evangelio es predicado; después es que se descubre el pecado. Debido a que el pecador no puede venir a Dios por sí, él debe ser convencido de su pecado, y por lo tanto, ser consciente de su necesidad de salvación. La convicción del pecado está fuera de nuestro control; es la obra del Espíritu Santo (Juan 16:8-9).

La oración es esencial en el testificar

Es entonces importante que ore y que le pida a Dios que convenza de pecado al pecador, para así salvarlo. La oración es una parte primordial del testificar. Cuando Ud. testifica, debe orar, así, será libre para expandir el evangelio de forma efectiva creyendo que Dios le dará el crecimiento a Su Palabra:

  • 1ª Corintios 3:6-7: "Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento".

Pídale que envíe Su Espíritu Santo; pídale que convenza al mundo de pecado. La obra del Espíritu Santo es importante en la salvación.

El Espíritu Santo

El Espíritu Santo obra en dos clases de personas al momento de testificar: en los salvos y en los no salvos.

En los salvos:
  • Él habita en ellos:
    • Romanos 8:11: "Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros".
  • Les enseña:
    • Juan 14:26: "Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho".
  • Les unge
    • 1ª Juan 2:27:"Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él".
  • Les guía:
    • Juan 16:13: "Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir".
  • Les santifica:
    • 1ª Pedro 1:2:"elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas".

Sin el Espíritu Santo seríamos como barcos sin timón, incapaces de vivir como cristianos y ciertamente, incapaces de testificar efectivamente.

En los no salvos:
  • Él sólo los convence de pecado:
    • Juan 16:8-9: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 9 De pecado, por cuanto no creen en mí”.

Los pecadores vienen a Jesús para que sus pecados sean limpios. Esto lo hacen después que han descubierto que son culpables delante de Dios. Esto, es también obra del Espíritu Santo.

Debido a que el hombre está separado de Dios a causa del pecado: "pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír" (Isaías 59:2), el Espíritu Santo usa las Escrituras para convencerlo de su pecaminosidad, de su necesidad de salvación y lo convierte a través de Su Palabra. Cuando un hombre o mujer naturales, son conscientes de su condición pecaminosa por la obra del Espíritu Santo, entonces, el mensaje de liberación del pecado, por medio del evangelio es predicado, y se hace efectivo.

El pecado

El pecado hace dos cosas: ofende a Dios y mata al hombre. ¿Cómo? Ofende a Dios porque es Su Ley la que hemos quebrantado y nos mata; además, esa es la naturaleza de la Ley. ¿Alguna vez ha escuchado de alguna ley sin castigo? Una ley que no castigue, es simplemente un desacierto. Debido a que Dios es justo y las leyes requieren de castigo, Dios debe entonces, castigar a la persona que quebranta Su ley. Pero este, no es el fin de la historia. Dios es también misericordioso y piadoso. Su justicia, la que merecíamos, cayó sobre Él mismo en la cruz. Su misericordia cayó sobre nosotros, por gracia a través de la fe.

Justicia, misericordia y gracia

Incorporada en la relación de la Ley y el evangelio están los conceptos de justicia, misericordia y gracia. Una de las mejores maneras como Ud. puede mostrar la diferencia entre estas, es usar ilustraciones con sus diferencias y relaciones. Por ejemplo, la justicia es lo que merecemos. Por la misericordia no obtenemos lo que merecemos y por la gracia, es obtener lo que no merecemos.

Supongamos que Ud. tiene una bicicleta que quiero. Así que una noche entro furtivamente en su casa y le robo su bicicleta. Ud. me sorprende y voy a la cárcel. La cárcel, es el lugar donde “pagaré” por mi crimen; por haber quebrantado la ley. La pena se cumple y esa es la justicia. Yo obtengo lo que merezco.

Vamos a variarlo un poco. Una noche entro furtivamente en su casa y le robo la bicicleta, pero Ud. decide no enviarme a prisión. De hecho, me da la bicicleta más cien dólares. Esto es, gracia. La pena es cumplida al pagarme Ud. cien dólares por el “daño” que le causé. De esta forma me fue dado lo que no merecía: La bicicleta y el dinero.

Cuando la justicia demanda un pago, no cumple los requisitos de la misericordia, la cual busca perdón. La misericordia no cumple los requisitos de la justicia; pero la gracia sí cumple ambos.

La analogía de la lámpara1

Digamos que estoy con mi esposa en su casa o apartamento. Estamos hablando acerca de la iglesia y en forma accidental golpeó una lámpara que está en la sala. Ahora bien, esta es una lámpara muy especial. Un amigo suyo muy querido se la dio, y para Ud. tiene un gran valor sentimental; además, Ud necesita luz en la sala. Después de un momento entiende que el daño está hecho y decide perdonarme. Me dice: “Está bien Matt. Le perdono por romper la lámpara; pero debe pagarme diez dólares”.

Si Ud. me perdonó pero me pidió diez dólares por la lámpara, ¿es esto verdadero perdón? ¡Claro que no! Cuando Dios perdona nuestros pecados, Él dice que no los recordará más: " Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado" (Jeremías 31:34). Perdonar y olvidar son similares en significado. Si Ud. me perdona, ¿puede exigir pago por lo que me ha perdonado? No. Porque si Ud. perdona pero cobra, no es perdón.

Digamos ahora que en vez de pedirme a mí que le pague los diez dólares, Ud. se dirige a mi esposa y le dice: “Matt me rompió la lámpara. Deme pagarme diez dólares por mi lámpara”.

Le pregunto nuevamente: ¿Es esto perdón? No. Ud. simplemente, está transfiriendo la deuda a alguien que no estaba involucrado en la ofensa original. Pero aquí, tenemos un problema. Se necesita reemplazar la lámpara. En el verdadero perdón, ¿quién paga entonces para que sea reemplazada? Piense por un momento antes de que lea la respuesta. ¿Quién paga? Ud. la paga. Ud. es el único responsable. Recuerde: Si me ha perdonado la deuda, ¿cómo puede demandarme un pago?

Ahora bien, ¿a quién ofendí al romper la lámpara? A Ud. ¿Quién perdona? Ud. ¿Quién paga? Ud.

Cuando pecamos, ¿contra quién pecamos? Contra Dios. ¿Quién perdona? Dios es el que perdona. ¿Quién paga? ¡Dios es el que paga! ¿Me expliqué? ¡Dios es el que paga! ¿Cómo lo hace? Muy simple. Hace 2.000 años en un monte fuera de la ciudad de Jerusalén, Él llevó nuestros pecados en Su cuerpo y murió en la cruz: "quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados" (1ª Pedro 2:24). Él tomó nuestro castigo: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:4-5).

Dios es justo. Dios es misericordioso. Dios es clemente. En la justicia de Dios, Él tomó nuestro lugar. En Su misericordia no somos castigados. En la Su gracia, Él nos da vida eterna.

Aun cuando no somos dignos de salvación, aun cuando somos indignos del amor de Dios, aun cuando somos indignos de misericordia y somos dignos sólo de la ira de Dios; Él nos salvó. Y lo hizo no por lo que somos, sino por lo que Él es, no por algo que hayamos hecho, sino por lo que Él hizo.

  • Dios es amor:
    • 1ª Juan 4:16: "Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él".
  • Dios es santo:
    • 1ª Pedro 1:16: "porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo".
  • Dios es bueno:
    • Salmo 34:8: "Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él".
  • Nunca podremos sondear Sus juicios y Sus caminos:
    • Romanos 11:33: "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!"

Y nunca podremos, por medio de nuestros esfuerzos, alcanzarlo. Sólo nos queda una cosa por hacer. Debemos adorarlo, amarlo y servirle. Él solo merece la gloria y la honra. ¡Bendito sea Su nombre!

 

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  • 1. No me acuerdo dónde leí acerca de esta analogía, pero la he estado usando por muchos años. Alguien me contactó una vez y mencionó que fue usada por Josh McDowell. Si este es el caso, él debe recibir el crédito por la analogía.

 

 

 

 
 
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