La teoría del desvanecimiento: Jesús solo dio la impresión de haber muerto en la cruz

Por, Matt Slick

La teoría Swoon o de Swoon (desvanecimiento), es la teoría que declara que Jesús nunca murió realmente en la cruz, pero que sí fue crucificado y estuvo muy cerca de la muerte. Declara además que Él fue bajado de la cruz y puesto en la tumba. Después de tres días el frío de la tumba lo revivió y se las arregló de alguna manera para rodar la piedra, salió de la tumba y se le apareció a los discípulos haciéndoles pensar que había resucitado de entre los muertos. La teoría de Swoon o del desvanecimiento ha sido ampliamente refutada por muchas personas y muy pocos son los que continúan usándola como una posibilidad. Sin embargo, presentamos un resumen del por qué esta teoría no puede usarse para refutar Su muerte y resurrección. Y básicamente se debe a que el calvario de Jesús fue demasiado serio para permitirle sobrevivir.

  1. Seis juicios: Tres de estos fueron delante de funcionarios judíos (Anás: Juan 18:12-14: “Entonces la compañía de soldados, el tribuno y los alguaciles de los judíos, prendieron a Jesús y le ataron, 13 y le llevaron primeramente a Anás; porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel año. 14 Era Caifás el que había dado el consejo a los judíos, de que convenía que un solo hombre muriese por el pueblo”; Caifás:[Leer, Mateo 26:57-68]; el Sanedrín: Mateo 27:1-2: “Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte. 2 Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador”; y tres delante de los oficiales romanos (Pilatos: Leer, Juan 18:28-38; Herodes: Leer Lucas 23:6-12; y nuevamente Pilatos en Juan 18:39-19:6).
    1. En estos tres juicios, Jesús fue golpeado y abofeteado en la cara.
      1. Mateo 26:67: “Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban”.
  2. Flagelación
    1. La flagelación fue hecha con un “flagrum”, un corto látigo con muchas correas de cuero a las cuales se les ataban piezas de metal y vidrio o pequeñas bolas metálicas al final de las mismas. La víctima podía ser atada a un poste o ser atada sobre un objeto pero en forma curvada, con su espalda expuesta. La persona que infligía los latigazos, era entrenada para administrarlos de forma correcta para asegurar así el mayor dolor y perjuicio en el castigo. La flagelación consistía de 39 latigazos; cada uno administrado de forma tal que cuando rodeaba el torso de la persona, el látigo traía consigo piel y carne de la espalda para rasgarla. A menudo, los músculos de la espalda se hacían jirones de tal forma que la estructura del esqueleto era expuesta. Las personas con mucha frecuencia morían por este solo castigo. Jesús sufrió 39 latigazos. Sin duda, Su espalda fue muy golpeada y ensangrentada.
  3. La corona de espinas
    1. Una corona de espinas fue colocada en la cabeza de Jesús. En la región de Jerusalén crecen diferentes arbustos con espinas que van desde las muy cortas hasta las muy largas. Aun las espinas más cortas podían desgarrar el cuero cabelludo. La corona fue tejida para posteriormente ser colocada con presión alrededor de la cabeza rasgando la piel y produciendo entonces el sangrado.
      1. Mateo 27:29: “y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!”
  4. El manto de púrpura
    1. Ahora bien, usar un manto de púrpura puede no parecer algo dañino físicamente; pero cuando considera que Jesús tuvo que atravesar una terrible flagelación, que Su espalda estaba golpeada, echa tirones en carne viva y ensangrentada, es obvio que el manto en Su espalda le causaría un dolor adicional al rozar sobre esta. Adicionalmente, y cuando la sangre empezaba a secarse, el manto en Su espalda se pegó y cuando este fue arrancado para ser crucificado, resultó en otro dolor aún más insoportable.
      1. Juan 19:5: “Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!”
  5. La crucifixión
    1. Los brazos eran separados y cada muñeca era clavada a la viga transversal la cual, era levantada en el lugar de la crucifixión, y esto, hacía que los hombros se dislocaran. Un clavo para cada muñeca dañaba el nervio medio creando un dolor abrazador así como también la parálisis en cada mano. Jesús, para poder respirar tenía que hacer presión en Sus pies para poder elevarse algo. Sus pies se encontraban clavados haciendo que por este movimiento, tratando de buscar aire, Su espalda rozara el poste vertical. El cuerpo sangraba gradualmente haciendo que el corazón latiera más aprisa y empezaba a ocurrir la deshidratación. El respirar se volvía más complicado e intenso así como también, más frecuente, agregándole más dolor a Su agonía. La pérdida de sangre resulta en sed extrema, en la medida en que el cuerpo pide agua para restaurar la sangre perdida. Razón por la cual Jesús dijo: “Tengo sed” (Jn 19:28). El corazón late tan fuertemente que trata de compensar la pérdida de oxigeno y debido a la falta de sangre en el cuerpo, éste, finalmente colapsa. En este punto, la cavidad del pecho se llena de fluido. El soldado le abrió el costado a Jesús del cual salió sangre y agua, queriendo esto decir que el corazón había dejado de latir y la sangre estaba depositándose en Su cavidad torácica: Jesús estaba muerto.
  6. La sepultura
    1. El cuerpo de Jesús fue envuelto en una sábana, en forma bien ajustada alrededor de todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies.
      1. Mateo 27:59: “Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia”
    2. Lázaro, tuvo que ser ayudado para que lo desataran de sus vendas y sudario.
      1. Juan 11:44: “Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir”.
  7. Tres días sin atención médica en la tumba fría
    1. La tumba era fría y el cuerpo de Jesús fue colocado sin atención médica.
  8. El mover una gran piedra
    1. Jesús tuvo que haber tenido ayuda externa para mover la gran piedra; lo cual no se menciona en el registro bíblico ni en el extra bíblico. Indudablemente, la entrada a la tumba tendría que ser lo suficientemente grande para permitir que las personas entraran caminando; de igual manera, sería el tamaño de la piedra. Incluso si entraran caminando, la piedra tendría que haber sido grande para ser movida por una sola persona.
      1. Mateo 27:60: “y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue”.
  9. La presencia de los guardias
    1. En la tumba, a los guardias romanos se les dio el trabajo de guardarla. Debido a que había rumores de que el cuerpo de Jesús podría ser robado, estaban listos para evitarlo. En la sociedad romana, si el prisionero bajo custodia escapaba, la guardia pagaría tomando el lugar del prisionero. Por lo tanto, los guardias tenían razones suficientes para permanecer al frente de la tumba y evitar así, el robo del cuerpo de Jesús.
  10. Caminó con Sus pies heridos hasta llegar a Sus discípulos.
    1. Después de Su resurrección, Jesús se le apareció muchas veces a Sus seguidores. Si Él no resucitó, ¿significa esto que caminó con las heridas de Sus pies, abiertas y sangrantes hechas por largos clavos?

La teoría del desvanecimiento es fácilmente eliminada cuando considera que Jesús pasó por seis juicios, fue golpeado, flagelado con 39 latigazos que dejaron Su espalda hecha jirones, expuesta y sangrante. Agréguele la corona de espinas colocada con fuerza sobre Su cabeza la cual, penetró rasgando y penetrando Su cuero cabelludo. Fue crucificado con clavos en ambas muñecas y pies; fue levantado sangrando y deshidratándose por seis horas, con Su espalda abierta recostada en el madero vertical, y de Su costado abierto, brotó sangre y agua. Fue puesto en una tumba por tres días y fue envuelto en una túnica de pies a cabeza. ¿Puede alguien en esas condiciones ser capaz de revivir, quitarse Él mismo Sus vendajes y después salir caminando como si nada? ¿Podría Él solo mover la gran piedra con Sus manos inutilizadas debido a que las heridas en Sus muñecas habían dañado el nervio mediano y se las había paralizado? ¿Podría después de haber salido pasar por delante de la guardia “sin ser detectado”?  ¿Hemos de creer además que Jesús se las arregló para caminar una larga distancia con Sus pies heridos y sangrantes y aparecérseles a Sus discípulos como el “gran conquistador de la muerte”? Indudablemente que pensar esto, es de insensatos. De hecho, sería más difícil creer esta ridícula conjetura que creer sencillamente que Jesús sí resucitó de entre los muertos.

 

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