La Trinidad en la epístola a los Hebreos

Por, Luke Wayne
4 de mayo de 2017

La doctrina de la Trinidad es la enseñanza histórica cristiana de que hay un solo Dios el cual ha existido eternamente en tres personas diferentes: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Mientras que existen una cantidad de textos que señalan hacia esta verdad de muchas formas, en su nivel más fundamental la afirmación deriva de tres principios bíblicos básicos:

  1. La Biblia establece claramente que hay un solo y único Dios, YHVH, traducido como “Yahweh”, “Jehová”, o “el SEÑOR”.
  2. La Biblia habla de tres personas diferentes e interactivas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
  3. La Biblia identifica a cada una de estas tres personas como YHVH.

Si bien, este caso se presenta mejor al tomar la Biblia como un todo y mirar todo lo que esta dice –que es lo que siempre han hecho los cristianos– es sorprendente que sólo la epístola a los Hebreos afirma todos los puntos esenciales de esta doctrina.

Sólo un Dios

Sería justo asumir de entrada, que el autor de esta epístola, sostuvo el monoteísmo de las Escrituras hebreas, así, el texto no lo deja como una simple suposición. Por ejemplo, el autor advierte lo siguiente:

  • “Mirad pues hermanos, no sea que acaso haya en alguno de vosotros un corazón malo de incredulidad como para apartarse del Dios vivo” (Hebreos 3:12).

Él no está hablando de un Dios vivo, más bien, está hablando del Dios vivo. Existe un solo Dios vivo, todos los otros supuestos dioses son simples demonios. Para hacerlo más claro, escribe:

  • “Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no teniendo a nadie mayor por quien jurar, juró por sí mismo, 14 diciendo: En verdad te bendeciré, y en verdad te multiplicaré. 15 Y así, habiendo esperado pacientemente, alcanzó la promesa. 16 Porque los hombres juran por uno mayor, y para ellos la conclusión de toda controversia es el juramento como confirmación. 17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más plenamente a los herederos de la promesa lo inmutable de su plan, interpuso juramento; 18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un poderoso estímulo los que hemos huido en busca de seguridad, para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros” (Hebreos 6:13-18).

Pasajes como este, hacen completamente claro, el carácter único del Dios de Abraham. No existe nada igual o más grande que Él, el cual es eterno e inmutable. El autor también proclama a Dios como el único creador en frases como, “el que hizo todas las cosas es Dios” (Hebreos 3:4). Por estas y otras declaraciones, es claro que, como debemos esperar, el autor de esta epístola a los Hebreos, cree que el Dios de los hebreos es el único y solo Dios.

YHVH y las tres personas divinas

Tomando entonces como nuestro punto de inicio de que hay un único y solo Dios, y específicamente que ÉL es, YHVH, el Dios de Abraham y el inmutable creador del mundo, echemos un vistazo a lo que esta epístola tiene que decir acerca del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

El Padre

Generalmente no es controversial decir que el Padre es YHVH, Dios Todopoderoso. Regularmente, esto se da por hecho. Sin embargo, vale notar que la epístola a los Hebreos aplica el Antiguo Testamento de una forma que lo hace claramente explícito. Por ejemplo, al mostrar la superioridad del Hijo sobre todos los ángeles el autor señala:

  • “Y, ¿a cuál de los ángeles dijo alguna vez: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?” (Hebreos 1:13).

Y posteriormente:

  • “Pero Éste, habiendo ofrecido un solo sacrificio para siempre por los pecados, se sentó a la diestra de Dios, 13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. 14 Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 10:12-14).

Los pasajes en Hebreos, están aplicando el Salmo 110:1:

  • “Oráculo de YHVH a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”.

El uso de YHVH y de “mi Señor” muestra claramente que estas cosas fueron dichas a nuestro Señor, el Hijo, de parte de YHVH. La epístola a los Hebreos también aplica un versículo posterior en el mismo Salmo 110.

  • “Juró YHVH y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Salmo 110:4).
  • “Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec” (Hebreos 5:6).
  • “Pues se da testimonio: Tú eres Sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec” (Hebreos 7:17).

La implicación es la misma. El Hijo, YHVH, el Señor, recibió la promesa de YHVH quien lo envió. El Padre es YHVH, el Hijo, el Señor, es YHVH.

El Hijo

El Hijo es también identificado tanto como Dios, y específicamente como YHVH a través  de los pasajes aplicados a Él a través  de todo el Antiguo Testamento. Por ejemplo, el autor escribe:

  • “Pero respecto al Hijo: Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos; Cetro de equidad es el cetro de tu Reino; 9 Amaste la justicia y aborreciste la iniquidad; Por eso te ungió, oh Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros. 10 Y: Tú, Señor, en un principio fundaste la tierra, Y los cielos son obras de tus manos. 11 Ellos perecerán, pero Tú permaneces; Todos ellos se desgastarán como una vestidura; 12 Como un manto los enrollarás, y como vestidura serán cambiados; Pero Tú eres el mismo, y tus años no se acaban” (Hebreos 1:8-12).

La frase, “Tu trono, oh Dios” está directamente dirigida al Hijo. De forma significativa, el autor dice que el versículo, “Tú, Señor, en un principio fundaste la tierra, Y los cielos son obras de tus manos…” está hablando sobre el Hijo. Mientras que aquí, simplemente el griego contiene la palabra “kúrios” o “Señor/amo”, cita del Salmo 102, y YHVH en este pasaje es, incuestionablemente el Hijo, el SEÑOR. Aunque el autor de la epístola a los Hebreos está citando de la Septuaginta (LXX, la antigua traducción griega de las Escrituras hebreas), en el hebreo original el nombre YHVH es más usado en el Salmo que el título “SEÑOR”. El Salmo sobre YHVH como creador se afirma aquí ser el Hijo. Por lo tanto, el Hijo es YHVH.

El Hijo, sin embargo, está claramente diferenciado del Padre por frases como, “Dios, el Dios tuyo” y por otros pasajes citados anteriormente. El Hijo no es el Padre y el Padre no es el Hijo, sin embargo, ambos son el único y solo YHVH. De hecho, el libro inicia afirmando que el Hijo creó el mundo y sostiene todas las cosas por Su poder:

  • “Habiendo Dios hablado en el tiempo antiguo muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos habló por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por el cual también hizo el universo; 3 quien siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su ser, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Hebreos 1:1-3).

De forma interesante, el Hijo es el creador y sustentador de todas las cosas, lo que sólo se puede afirmar de Dios, pero el Hijo es también enviado por Dios. Aquí tenemos tanto una unidad como una distinción. De forma similar, el autor escribe más adelante:

  • “Pero Aquél fue considerado digno de tanta más gloria que Moisés, por cuanto mayor honra que la Casa tiene el que la construyó. 4 Porque toda casa es construida por alguno, pero el que hizo todas las cosas es Dios. 5 Y Moisés, en verdad fue fiel sobre toda la Casa como siervo, para testimonio de las cosas que se habían de decir, 6 pero el Mesías, como Hijo sobre su Casa, la cual casa somos nosotros, si nos aferramos a la confianza y a gloriarnos en la esperanza” (Hebreos 3:3-6).

La diferencia entre Jesús y Moisés no es simplemente una de nivel o de grado. Jesús tiene mayor honra que Moisés por lo que Él merece más elogio que la casa misma, pero el que la construyó, es Dios. Y la “casa somos nosotros”. Moisés es grande y noble, pero él está dentro de la categoría de la “casa”. Él es creado. Pero Jesús no está en esa categoría. El Hijo está en la categoría del hacedor, no en la categoría de las cosas hechas. El Hijo es el Creador, no la creación. El Hijo es Dios, y como tal, está en eterna comunión con Dios. En Su mismo ser, Él es lo que Dios es, y no forma parte de lo que Él mismo creó debido a que el creador no es creado por Él mismo, y sin embargo, el Hijo no agota o desgata todo lo que Dios es. El Hijo y Su Padre son personas diferentes pero ambos son el único y solo Dios, YHVH.

El Espíritu

Finalmente, el Espíritu también habla de Sí como YHVH. El autor de la epístola escribe:

  • “Por lo cual, así como dice el Espíritu Santo: Hoy, si oís su voz, 8 No endurezcáis vuestros corazones Como en la rebelión, en el día de la tentación, en el desierto, 9 Donde me tentaron vuestros padres, Poniéndome a prueba, aunque vieron mis obras cuarenta años. 10 Por lo cual, estuve airado con aquella generación, Y dije: Siempre se extravían en su corazón, Y no han conocido mis caminos. 11 Por tanto juré en mi ira: No entrarán en mi reposo” (Hebreos 3:7-11).

La epístola a los Hebreos cita las mismas palabras de YHVH al decir: “… así como dice el Espíritu Santo…” El autor no dice que Dios lo dice a través del Espíritu Santo. No afirma que el Señor utilizó a Su Espíritu para revelar estas palabras. Esto ocurre más adelante en la epístola:

  • “Y nos testifica también el Espíritu Santo, porque después de haber dicho: 16 Este es el pacto que haré con ellos: Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré” (Hebreos 10:15-16).

Tales pasajes no solo igualan al Espíritu Santo con YHVH, sino que lo hacen de una forma que muestra al Espíritu Santo como personal e interactivo. El Espíritu Santo no es un aspecto abstracto de la naturaleza de YHVH. Él habla, testifica, manifiesta enfado e ira; hace pactos con las personas, intercede y perdona pecados. El Espíritu Santo es una persona divina. Él es YHVH. Y sin embargo, y una vez más, Él no es el Padre ni el Hijo. Cada una de las divinas personas es diferente de las otras e interactúan entre sí, como leemos en otro lugar:

  • “¡cuánto más la sangre del Mesías, quien mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará nuestras conciencias de las obras muertas para servir al Dios vivo!” (Hebreos 9:14).

Aquí vemos la hermosa interacción del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en la obra divina de la salvación. YHVH, el único Dios verdadero es una Trinidad, y Su evangelio es un mensaje trinitario. Un Dios en tres personas llevando a cabo la redención de los pecadores para Su honra y gloria eterna.

En la Biblia

  • Jesús dijo:
    • “Jesús le dice: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y no me has conocido Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre?” (Juan 14:9).
    • “Cuando venga el Paracleto, a quien Yo os enviaré del Padre, el Espíritu de la Verdad, el cual procede del Padre, Él dará testimonio acerca de mí” (Juan 15:26).
    • “Id pues, discipulad a todas las gentes, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).
  • Pablo escribió:
    • “Mirad que no haya quien os esclavice por medio de filosofías y huecas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según el Mesías. 9 Porque en Él vive corporalmente toda la plenitud de la Naturaleza Divina” (Colosenses 2:8-9).
    • “porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad” (2ª Corintios 3:17).
    • “La gracia del Señor Jesús, el Mesías, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” (2ª Corintios 13:14).

En MIAPIC

  • •¿Qué es la Trinidad?
    • La palabra “trinidad” es un término usado para señalar la doctrina cristiana de que Dios existe como una unidad de tres personas diferentes: Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Cada una de las personas es diferente de la otra y sin embargo, son idénticas en Su esencia. En otras palabras, cada una es totalmente divina en naturaleza, pero cada una no es la totalidad de las otras personas de la Trinidad.
  • •¿Es Jesús Dios?
    • Sí. Jesús es Dios, pero la respuesta necesita ser explicada. Cuando decimos que Jesús es Dios, estamos usando el término “Dios” con referencia a la naturaleza divina. Pero debemos ser cuidadoso porque no queremos decir que Jesús es Dios y fallar en entender que Dios es una Trinidad. La doctrina cristiana de la Trinidad es que Dios existe como tres personas diferentes: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

 

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