Las apariciones de María, ¿son realmente de ella?

Por, Matt Slick

Las apariciones de María, aprobadas por la iglesia católica romana, ¿son realmente de María, la madre de Jesús? No. No son apariciones de María. Ahora bien, antes de que Ud. deje de leer este artículo por considerarlo como los desvaríos de un furibundo cristiano, considere por favor los hechos acerca de lo que realmente enseñan las apariciones y compárelas con las Escrituras.

Ante todo, la iglesia católica romana eleva a María a una posición como la de Dios mismo. Aquí hay sólo algunas de las declaraciones acerca de ella en el catecismo de la iglesia católica:

  • 722: “El Espíritu Santo preparó a María con su gracia. Convenía que fuese 'llena de gracia' la Madre de Aquel en quien 'reside toda la plenitud de la divinidad corporalmente' (Col 2, 9). Ella fue concebida sin pecado, por pura gracia, como la más humilde de todas las criaturas, la más capaz de acoger el don inefable del Omnipotente. Con justa razón, el ángel Gabriel la saluda como la 'Hija de Sión': 'Alégrate' (cf. So 3, 14; Za 2, 14). Cuando ella lleva en sí al Hijo eterno, hace subir hasta el cielo con su cántico al Padre, en el Espíritu Santo, la acción de gracias de todo el pueblo de Dios y, por tanto, de la Iglesia  (cf. Lc 1, 46-55)”.
  • 966: "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte" (LG 59; cf. Pío XII, Const. apo. Munificentissimus Deus, 1 noviembre 1950: DS 3903)…
  • 972: Después de haber hablado de la Iglesia, de su origen, de su misión y de su destino, no se puede concluir mejor que volviendo la mirada a María para contemplar en ella lo que es la Iglesia en su misterio, en su "peregrinación de la fe", y lo que será al final de su marcha, donde le espera, "para la gloria de la Santísima e indivisible Trinidad", "en comunión con todos los santos" (LG 69), aquella a quien la Iglesia venera como la Madre de su Señor y como su propia Madre:
    «Entre tanto, la Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza cierta y de consuelo» (LG 68).
  • 2677: “Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”. Pidiendo a María que ruegue por nosotros, nos reconocemos pecadores y nos dirigimos a la 'Madre de la Misericordia', a la Toda Santa. Nos ponemos en sus manos 'ahora', en el hoy de nuestras vidas. Y nuestra confianza se ensancha para entregarle desde ahora, 'la hora de nuestra muerte'. Que esté presente en esa hora, como estuvo en la muerte en Cruz de su Hijo, y que en la hora de nuestro tránsito nos acoja como madre nuestra (cf Jn 19, 27) para conducirnos a su Hijo Jesús, al Paraíso”.
  • María se sienta a la diestra de Cristo: “… ella es la suprema Ministra de la distribución de gracias. Jesús, ‘sentado a la diestra de la majestad en las alturas’ (Hebreos i. b.). María sentada a la diestra de su Hijo…” (Papa Pío X, 1835-1914, Ad Diem Illum Laetissimum, 14).

Nada de lo que se afirma en las citas anteriores puede encontrarse en las Escrituras. Tal exceso de lealtad a María ha establecido el fundamento sicológico para que los católicos romanos crean cualquier acontecimiento sobrenatural con relación a las supuestas apariciones de María. En vez de obedecer la Palabra –el mismo Dios hecho carne– ellos han decidido inclinarse y arrodillarse delante de María.

Segundo, existen muchas apariciones de María que son declaradas como reales por la iglesia católica romana. A continuación mencionamos las siguientes:

  • Guadalupe, México (1531)
  • Siluva, Lituania (1608)
  • Laus, Francia (1664)
  • Rue du Bac, París, Francia (1830)
  • Lourdes, Francia (1858)
  • Fátima, Portugal (1917)

Tercero, cuando miramos lo que se han dicho en estas apariciones, encontramos problemas muy serios. Echémosle un vistazo a las apariciones de Guadalupe y Fátima.

  1. 1531, Guadalupe, México. Aparición a Juan Diego
    1. “Sepan, sepan con certeza, mi más sincero, mi más pequeño y más joven hijo, de que yo soy la perfecta y siempre Santísima Virgen” (theotokos.org.uk/pages/approved/words/wordguad.html).
    2. “Yo soy verdaderamente vuestra Madre misericordiosa, la tuya y la de todas las personas que viven unidas en esta tierra y de todas las otras personas de diferentes linajes, mis amantes, los que me aman, aquellos que me buscan, aquellos que confían en mí. Aquí, escucharé su llanto, sus quejas y sanaré sus tristezas, sus adversidades y sufrimientos” (theotokos.org.uk/pages/approved/words/wordguad.html).
    3. “¿No estoy aquí, yo, quien es tu Madre? ¿No estás tú bajo mi sombre y protección? ¿No soy la fuente de tu gozo? ¿No estás en el hueco de mi manto, en mis brazos cruzados? ¿Necesitas algo más? (theotokos.org.uk/pages/approved/words/wordguad.html).
  2. 1917, Fátima, Portugal: En 1917 tres niños (Jacinto y Francisco Marto, y Lucía Santos) que se les había aparecido María, la cual era más brillante que el sol.
    1. “¿Están dispuestos a ofrecerse a sí mismos a Dios para llevar todos los sufrimientos que Él quiere enviarles como un acto de reparación por los pecados con los que se le han ofendido a Él, y por la conversión de los pecadores?” (theotokos.org.uk/pages/approved/words/wordfati.html).
    2. “En breve, tomaré a Jacinta y Francisco; pero tú estarás aquí durante algún tiempo. Jesús quiere usarte para hacer que me conozcan y amen. Él desea establecer la devoción a mi corazón inmaculado a través  del mundo. Prometo salvación a todo aquel que le sea devoto; estas almas serán amadas por Dios, como flores colocadas por Mí para adornar su trono” (theotokos.org.uk/pages/approved/words/wordfati.html).
    3. “Sacrifíquense Uds. por los pecadores, y repítanle a Jesús frecuentemente, especialmente cuando hagan un sacrificio: ‘O Jesús, es por amor a Ti, por la conversión de pecados, y en reparación por los pecados cometidos contra el corazón inmaculado de María” (theotokos.org.uk/pages/approved/words/wordfati.html).

Cuando analizamos las palabras de estas apariciones, encontramos declaraciones antibíblicas e idólatras. Las apariciones de Guadalupe les dicen a las personas que aquellos que aman a “María” y la buscan, y creen en ella, etc. serán sanados por ella. Pero esta aparición no está en ningún momento señalando a Jesús. No está afirmando que es Dios el sanador. Más bien, la aparición se señala a sí misma y pregunta que si Ud. necesita algo más. La conclusión es que, esta María, es todo lo que Ud. necesita. Pero es mucho más allá que esta María lo que necesita el pecador. El pecador necesita a Jesús.

En la aparición de Fátima, se enseña la herejía de obras de justicia cuando el sufrimiento de los niños debe ser “un acto de reparación por los pecados”, pero no hacía Dios o al Señor, “contra los pecados cometidos contra el corazón inmaculado de María”. Pero esto es una herejía. Los pecados se cometen contra Dios, y es Jesús quien llevó a cabo el acto de reparación de estos pecados al morir en la cruz. Nosotros no podemos hacer ninguna reparación por nuestros pecados delante de Dios; Jesús ya lo hizo.

  • Hebreos 9:13-14: “Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la ceniza de la becerra rociada a los inmundos, santifica para la purificación de la carne, 14 ¡cuánto más la sangre del Mesías, quien mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará nuestras conciencias de las obras muertas para servir al Dios vivo!”
  • Hebreos 10:14: “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”.

En estas apariciones los pecados contra María también se mencionan. Pero, ¿dónde se enseña en las Escrituras que pecamos contra María? Sólo pecamos contra Dios. Esta es la razón por la que Dios encarnado en la persona de Jesús (Juan 1:1, 14) murió en la cruz por nuestros pecados (1ª Pedro 2:24), porque nuestros pecados son contra Él, y Él es el único que nos perdona. En las Escrituras no hay nada sobre pecar contra “el corazón inmaculado de María”. Esto es idolatría.

Conclusión

El hecho de que a la iglesia católica romana le falta la capacidad para distinguir entre la verdad y el error con relación a estas apariciones, es una demostración de que es apóstata. No está llevando a las personas a la cruz de Cristo. Más bien, están promoviendo adoración idólatra de apariciones que enseñan falsas doctrinas. La iglesia católica romana necesita arrepentirse.

NOTA: Las citas bíblicas escritas son tomadas de la Biblia Textual (BTX3) – 3ª Edición (2010). Las citas bíblicas de los enlaces, son de La Biblia de las Américas (LBLA).

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

 

 

 

 
 
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