Las fuerzas demoníacas no se salvarán

flaming demonPor, Matt Slick

Algunos universalistas creen que Satanás y todas las fuerzas del reino demoníaco, serán, finalmente redimidos a través  de la expiación de Jesús. Aunque este es un punto sostenido por una minoría entre los universalistas, vale la pena tratar y corregir esta posición.

El reino demoníaco ni será ni tampoco podrá ser redimido y la razón es simple: Ellos no tienen un Redentor. Jesús es sólo redentor de la humanidad, no de fuerzas espirituales demoníacas en cabeza de Satanás.

En teología hay una doctrina conocida como la unión hipostática, la cual enseña las dos naturalezas de Jesús: Él es tanto Dios como hombre. Para que Dios el Padre fuera apaciguado, Dios mismo tenía que encarnarse en la persona de Jesús y ofrecerse a Sí mismo por medio de un sacrificio de valor infinito, el cual, sólo puede apaciguar a un Dios infinito por causa de nuestro pecado, el cual tiene también, una consecuencia que es infinita.

Ningún ser humano, ni por perfecto que sea declarado, podrá jamás complacer y satisfacer a un Dios infinitamente santo y justo. Sólo Dios mismo puede satisfacer los requisitos infinitos que demanda Su propia santidad, por lo tanto, “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Jn 1:14). Jesús se convirtió en nuestro sacrificio expiatorio para alejar la ira de Dios: “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.” (Ro 5:9), llevando sobre Sí nuestros pecados: “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” (1 P 2:24); por lo tanto, aquellos que creen en Cristo son salvos por gracia: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.” (Ef 2:8-9). “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Ro 6:23).

De igual manera, la razón por la que Él necesitaba ser un hombre es para que pudiera expiar los pecados de la humanidad; por lo tanto, tenía que ser como uno de nosotros.

  • Hebreos 2:16-17: “Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. 17 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.”

Los ángeles caídos no cuentan con un sacrificio a favor de ellos porque no cuentan con un Dios infinito que pueda expiar por ellos; por lo tanto, el reino demoníaco no será salvo.

 

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