Lo bueno de nuestras dificultades

Aparentemente contradictorio”, es lo que podríamos pensar al leer el título de nuestro devocional.

Pues bien, cuando en nuestra vida Dios quiere hacer algo bueno, Él puede comenzar con una dificultad. Cuando Dios está a punto de hacer algo grande, puede iniciar con una imposibilidad. Por lo tanto, y a pesar de tus circunstancias, para Dios eres un candidato para un milagro en Su perfecta voluntad.

  • “Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?” (Juan 6:5).

Con esta pregunta Jesús confronta a Sus discípulos con una imposibilidad. ¡Alimentar a una multitud calculada en más de 5.000 personas!

Humanamente hablando Felipe le responde:

  • “Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.” (Juan 6:7).

Andrés, hermano de Simón Pedro reconoce también la imposibilidad de hacerlo con lo poco que tenía un muchacho:

  • “Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?” (Juan 6:9).

¡Qué situación tan desalentadora! ¡Qué panorama tan devastador!

¿Crees que pueda estar sucediendo así en tu vida? ¿Enfrentas una situación “aparentemente” sin esperanza en tu hogar, tu matrimonio, tu trabajo, tus amistades, tu salud, tu economía?

¿Qué hacer entonces?

  1. Aprópiate de la fortaleza de Dios: ADMITE TU PROPIA INCAPACIDAD. Es Él quien lo hará.
  2. Ora sin cesar. Y si así lo has hecho y no has visto respuesta, continúa. No te detengas ahora. Hoy podría ser tu día.
  3. Glorifica a Dios dándole gracias por lo que hizo aún cuando no lo veas.
  4. Coméntalo/publícalo/comunícalo cuando Dios lo haya hecho.

¡Lo anterior es más que suficiente para que Dios produzca un banquete de bendiciones…
¡Si tan sólo le dieras a Él tu situación!

 

 

 

 
 
CARM ison