Los fundamentos van primero

Por, Matt Slick

  • 2ª Timoteo 2:15: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”.

Sin un fundamento adecuado, los edificios no se sostienen, las civilizaciones no permanecen y los cristianos no pueden testificar correctamente. Los fundamentos que se mencionan aquí, son los de la doctrina cristiana fundamental. ¿Conoce lo que es la Trinidad? ¿Cuántas naturalezas tiene Jesús? ¿Una o dos? ¿Somos salvos por la gracia a través de la fe o por la gracia + las obras? ¿Cuál es el propósito de la muerte de Jesús? ¿Cree Ud. que Dios se encarnó en la persona de Jesús? Después de muerto, ¿resucitó Jesús? Y si resucitó, ¿lo hizo con un cuerpo físico glorificado o espiritual?

Ud. puede pensar que no es importante conocer la doctrina. Tal vez piense que con sólo hablarle a las personas acerca de Jesús y dejar que ellas lo acepten o no, sea suficiente. Desafortunadamente, testificar no es siempre tan sencillo. Conocer lo que Ud. cree y por qué lo cree, es fundamental. Por ejemplo, si alguien le dice que quiere recibir a Jesús como Salvador pero no cree que Él sea Dios encarnado, ¿será esto importante? Si alguien le dice que la Trinidad no es bíblica, ¿qué diría? ¿Es el Espíritu Santo una fuerza o es Dios? Por lo tanto, la doctrina es importante ya que esta define en quién cree Ud. No es simplemente que Ud. tenga fe; es en quién ha puesto esa fe.

Un “arreglo” en la iglesia

Hace algunos años un pastor asociado en una iglesia local, me pidió que diera una charla acerca de algunos temas bíblicos a su grupo de carrera de pregrado en la universidad. En la medida en que avanzaba en la charla, él decidió que probara al grupo en su conocimiento doctrinal. Me pidió que pretendiera ser alguien que pasaba por ahí y quería saber lo que estaba sucediendo para así, retarlos. Debido a que nadie en el grupo me conocía, me pareció una gran idea. Me sugirió que les hiciera preguntas que los pusieran a pensar; sobre todo, preguntas acerca de la fe de ellos.

Debido a que él quería que respondieran por sí mismos, hizo los arreglos para no estar presente. Más bien, un líder del estudio bíblico y quien sabía de este “arreglo”, estaría a cargo. De esta forma, el grupo se vería forzado a defender su fe sin la presencia del pastor para rescatarlos, cuando las cosas se complicaran, y así, se hizo.

Le hice algunas preguntas acerca de la Biblia, y obtuve algunas respuestas. Posteriormente les hice más preguntas basado en sus respuestas. Les pregunté cómo sabían ellos que la Biblia era verdadera, cómo sabían ellos que iban al cielo, por qué sus creencias eran correctas y las de los demás falsas, y así, sucesivamente. Todo lo que hice, fue retarlos. Posteriormente, les pregunté acerca de Jesús, diciendo: “Si Jesús es Dios, ¿por qué entonces le oró al Padre?” El súbito silencio hablaba en contra de ellos. Y continué: “Algunos testigos de Jehová con quienes estaba hablando hace poco dijeron que no existía la Trinidad. Y tenían muchos textos bíblicos de prueba. ¿Por qué debería creerles a Uds. y no a ellos? Ellos tienen sus respuestas y parece ser que conocen la  Biblia de ellos”.

No hay necesidad de decirlo; el grupo se encontraba muy molesto. Una persona se levantó y salió a buscar al pastor. Dos jóvenes mujeres estaban dudando de su salvación, y una pareja de jóvenes hombres me confesaron posteriormente que querían golpearme… ¡y eso que eran cristianos!

Justo después de esto, me detuve. El líder del estudio, quien se había mantenido discretamente callado hasta ese momento, interrumpió la discusión, continuando el juego por un momento más y diciendo: “Muy bien. Muy bien. Vamos a detener esto”. Miró con confianza a todos, y dijo: “No se preocupen. Vamos a tener a un orador esta noche que será capaz de responder esas preguntas y explicar por qué la Biblia es, realmente la Palabra de Dios, por qué hay una Trinidad, y todas las otras cosas de las que hemos hablado”.

Un par de personas del grupo me sugirieron quedarme en el lugar para poder así, escuchar algunas de las respuestas a mis preguntas. Sonreí y les dije: “Tal vez lo haga”. El líder del estudio también sonrió, y mientras me señalaba, dijo: “Y esta noche, él es nuestro orador”. Por un momento me miraron. Después, como con una señal, empezaron a quejarse y a gemir. Se habían molestado. Pero después de un rato, ellos empezaron a sonreír.

¿A qué está Ud. llamado?

  • Ud. ha sido llamado por Dios a conocer con exactitud, Su Palabra:
    • 2ª Timoteo 2:15: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”.
  • Ud. ha sido llamado por Dios para que crezca en su caminar con Él:
    • Hebreos 6:1: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios”.
  • Ud. ha sido llamado por Dios para escudriñar diariamente las Escrituras:
    • Hechos 17:11: “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”.

¿Cuán bueno es su fundamento?

¿Es Ud. como las personas de Berea? ¿O cree todo sin revisarlo o escudriñarlo (investigarlo)? ¿Está débil en su fundamento cristiano? ¿Puede defender la Trinidad bíblicamente? ¿Puede mostrarle a alguien en la Biblia que Dios se encarnó en la persona de Jesús o que la salvación es sólo por fe y no por sus obras? ¿Sabe si Jesús resucitó de los muertos con el mismo cuerpo con el que murió o que Jesús resucitó con un cuerpo espiritual¿ Estas preguntas son importantes y Ud. necesita conocer las respuestas adecuadas.

Si su fundamento es débil, entonces, necesita fortalecerlo. Sin un buen fundamento, no será capaz de mantenerse ante alguna oposición. Esta es la razón por la que debe, primeramente establecer su fundamento: Debe testificar en la fortaleza de la verdad, no en la debilidad del error.

De la misma forma como un bebé gatea antes de caminar, un cristiano debe conocer el fundamento de su doctrina antes de que pueda madurar:

  • Hebreos 6:1: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios”.

Aprendamos primero las enseñanzas elementales antes de seguir adelante.

 

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