Los raelianos en pocas palabras

(Nota: En la medida que lee esta versión resumida de la enseñanza raeliana, note por favor las referencias bíblicas. Estas referencias fueron explicadas específicamente por el “extraterrestre” como reinterpretando la Biblia en la discusión que tuvo con el Sr. Claude Vorilhon. Se han añadido comentarios en paréntesis para designar la reinterpretación bíblica alienígena de las declaraciones bíblicas.)

Hace unos 22.000 años, extraterrestres de otro mundo alcanzaron un nivel muy sofisticado de avance tecnológico. En su planeta de origen, habían experimentado con la creación de vida. El resultado de uno de sus experimentos fue la de una criatura que escapó y asesinó a muchas personas de su pueblo, así que decidieron encontrar un planeta adecuado para sus experimentos. Y encontraron la tierra continuando con su experimento de manipulación del ADN. Crearon entonces todo tipo de vida en la tierra. De hecho, algunos de los científicos, crearon formas de vida monstruosas conocidas ahora como los dinosaurios. Pero en última instancia, crearon seres humanos, “hechos a su semejanza” (o sea, a la semejanza alienígena). Estos seres humanos crecieron en inteligencia y conocimiento, pero fueron mantenidos en ignorancia con relación al conocimiento técnico, particularmente cómo prolongar el período de sus vidas (llamado en la Biblia, el árbol del conocimiento del bien y del mal), debido a que algunos de los creadores extraterrestres pensaron que los humanos no deberían saber demasiado ya que se podrían volver peligrosos. De otro lado, hubo un grupo de creadores extraterrestres, llamados la serpiente en la Biblia, que pensaron que los humanos deberían saber tanto como fuera posible. Por lo tanto, los ayudaron a obtener una gran cantidad de conocimientos. Desafortunadamente, esto disgustó al gobierno del planeta original, que exilió a los creadores extraterrestres a la tierra por un período de tiempo y envió a los otros a casa.

Sin embargo, cuando los humanos aprendieron que tenían la capacidad para ser como sus creadores (o sea, ser como Dios), entendieron que habían sido mantenidos en ignorancia y se enojaron. Esto, aun más, alteró la investigación y el desarrollo de la tierra. Por lo tanto, su habilidad para adquirir más conocimiento fue detenida (sacada fuera del Edén), y los soldados extraterrestres con armas de desintegración atómica guardaron la entrada de la residencia del creador (Árbol de la vida) para evitar que los seres humanos adquirieran más conocimiento científico.

Posteriormente, algunos de los extraterrestres y que estaban exiliados en la tierra, tomaron para sí esposas entre las mujeres humanas (Génesis 6). Sus descendientes eran fuertes y poderosos, y desearon obtener el mismo nivel de conocimiento de sus creadores. Esto molestó a los líderes del plante de origen, quienes entonces decidieron destruir toda vida en la tierra con misiles nucleares. Pero los creadores exiliados en la tierra, escucharon de este plan e instruyeron a Noé para que construyera una nave espacial en la que pudiera guardar, en forma segura, a las personas de cada raza, así como también la información genética en forma celular (El arca de Noé). Así lo hizo él, y mientras la tierra era destruida con armas nucleares (el diluvio fue el resultado de una gigantesca marea debido a las explosiones, Noé quedó suspendido sobre la tierra en su nave espacial preservando la vida. Posteriormente aterrizó después de que los niveles radioactivos habían prácticamente, desaparecido para permitirle a él el regreso a la tierra y reestablecer la vida en esta. Eventualmente, los creadores aprendieron que los humanos no querían dañarlos a ellos, así que prometieron nunca más destruir la tierra nuevamente.

Después de que las razas fueron nuevamente establecidas, los judíos, la más inteligente de todas, construyeron una nave espacial (La Torre de Babel) para poder viajar al planeta hogar distante. Pero esto, asustó a los extraterrestres creadores, así que se llevaron a todos los terrícolas más inteligentes y los dispersaron entre las tribus primitivas para confundir su idioma y evitar un desarrollo tecnológico posterior.

A partir de ese punto, la comunicación con las personas en la tierra fue mantenida al mínimo. A los creadores exiliados se les permitió regresar a su mundo original; pero mantuvieron contacto con los humanos al enviarles diferentes “profetas” en tiempo y lugares diferentes. Estos profetas (Abraham, Moisés, Mahoma, Jesús, etc.) fueron preparados específicamente por los creadores con habilidades por encima de la de los humanos normales.

Una nave espacial se le apareció a Moisés para darle mensajes y ayudarle a escapar de la opresión de las numerosas tribus despóticas; tribus que no habían sufrido la dispersión de su gente, a diferencia del pueblo judío que había sido disperso. Sansón se comunicaba telepáticamente y fue instruido para que no se cortara su cabello debido a que su cabello funcionaba como una antena, la cual le ayudaba en sus sesiones telepáticas. Fue a través  de la telepatía que los extraterrestres se mantuvieron en contacto con Sansón, guiándolo. El Arca del Pacto fue un pequeño artefacto nuclear. El gran pez de Jonás, fue un submarino nuclear. Y mujeres vistiendo trajes voladores se les aparecieron a Zacarías.

Finalmente, los extraterrestres regresarán a la tierra revelándose a sí mismos como los verdaderos creadores de la vida en la tierra, estableciendo un gobierno mundial, un idioma y una moneda. Pero la tierra, no es el único lugar donde la vida fue creada. De hecho, había tres mundos:

  • De los tres mundos donde la vida fue creada, el que hace el mayor progreso recibirá la herencia. Aquel que no ha progresado, será dominado por el otro y será eliminado. Esto es también cierto entre las naciones de la tierra.” 1

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Rael, Claude Vorilhon, “El mensaje dado por extraterrestres: Al final, la ciencia reemplaza a la religión” (“The Message given by Extra-Terrestrials: At last Science Replaces Religión”), Canadá: La Fundación Raeliana (The Raelian Foundation), 2001. Pág. 68

 

 

 

 
 
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