Madurez en el sufrimiento

Le pregunto: Como cristiano(a), ¿está sufriendo? ¿Pasando por tribulación, dificultad? ¿Tal vez en su hogar, trabajo, ministerio o aún en la iglesia?

El evangelio “liviano” que se enseña en nuestros tiempos no acepta ningún sufrimiento, tribulación o dificultad en la vida de los cristianos.  De hecho, todo tiene que ser “color de rosa”, “prosperidad”, “bendición”, “sobreabundancia”, etc., y cualquier cosa que se salga de estos parámetros, según estos predicadores, no es de Dios.

Pero de acuerdo a lo que dice la Biblia, sí es de Dios. Y si esto no fuera realidad, tanto Jesús como Sus discípulos y escritores del Nuevo Testamento estarían totalmente equivocados y no deberíamos tomar sus ejemplos como base para nuestra vida.

Pensaría Ud.: ¿Me están enseñando que como cristiano(a) debo padecer? ¿Y si padezco, seré verdaderamente hijo(a) de Dios?

Pues permítame decirle que el sufrimiento es para nuestra perfección. ¿Pero es esto posible? ¿Proviene de la misma naturaleza de Dios? ¿Cómo así? Si Él me ama tanto, ¿por qué debo sufrir?

  • “antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría.” (1ª Pedro 4:13).
  • “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” (1ª Pedro 5:10).

El sufrimiento es parte del plan de mi Dios amoroso para mi vida a fin de prepararme para la gloria. ¿Cómo puedo decir orgullosamente: “Estoy creciendo a la estatura del varón, pero Dios tiene que evitar que yo padezca”?

¿Pero me podría alguien por favor, explicarme cuál es el valor de este sufrimiento?

  • “En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, 7 para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo;”

Dios pues, probará nuestra fe, la cual, es más preciosa que el oro que ofrece el mundo, para que el resultado de mi fe, resulte, “en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo”.

¡A Él sea toda la gloria!

 

 

 

 
 
CARM ison