Mirando la muerte de Whitney Houston a través de los ojos ateos

Por, Robin Schumacher
Editado por, Matt Slick

El “Christian Post” publicó un artículo, en cual había una entrevista a Trevin Wax, el cual argumentaba que las muertes de artistas como Kurt Cobain, Amy Winehouse y Whitney Houston habían, finalmente sucedido porque Satanás había estado involucrado en sus vidas. Al presentar su caso, Wax no estaba diciendo que estos artistas eran adoradores de Satanás o algo parecido, sino que más bien, habían adquirido y seguido el sistema mundano de Satanás y que era el veneno del enemigo en ese sistema el cual, había llevado finalmente a sus muertes prematuras.

No fue el argumento de Wax el que me dio qué pensar, sino más bien los comentarios hechos por uno de los hombres “genios” que odian el teísmo y que sistemáticamente critica los comentarios del “Christian Post”. De forma previsible, el que odia el teísmo burlándose de todos lo que se atreven a creer en un ser malvado como Satanás, continuó diciendo que la muerte de Houston era, “trágica.”

¿Desde una perspectiva atea fue “trágica”?

¿Cómo así? ¿Por qué un ateo, quien toma su posición filosófica seriamente, diría tal cosa?

Ahora, entiendo que aquel que abrace la cosmovisión atea con mis preguntas pueda estar molesto, por lo tanto, permítanme explicarles porque pienso que el comentario de este tipo, simplemente, no está en armonía con su fe.

¿Tragedia en el ateísmo?

Si alguien quiere definir la muerte de Whitney Houston como “trágica”, entonces, necesitará un par de cosas. Primero, necesitará mostrar que ella poseía algún valor innato  que se vio empañado por el estilo de vida que, eventualmente le quitó su vida. Segundo, debe mostrar que la forma como finalizó la vida de ella, estaba en marcado contraste a un estándar muy diferente, el cual describe cómo deberán ser las cosas.

Esta es la cosa: Un ateo que toma su fe y filosofía seriamente, y las lleva a su conclusión final, hará un daño al proveer una respuesta para cualquiera de los dos.

Para empezar, el ateo no puede mirar la filosofía como una ayuda. El filósofo griego, Epicúreo  creía que la humanidad no era sino solo átomos y los átomos no tiene significado o valor moral.

Su socio en el crimen, Protágoras, creía que el hombre es la medida de todas las cosas, lo cual llevó al famoso escéptico Bertrand Russell a decir:

  • Esto se interpreta en el sentido de que cada hombre es la medida de todas las cosas y que, cuando los hombres discrepan, no hay verdad objetiva en virtud de lo cual una es correcta y la otra incorrecta.”1 En otras palabras, sin un grupo inmutable de estándares morales, Ud. no puede verdaderamente decir cosas como que la forma en que Houston murió, fue “trágica.”

Pero esto, empeora. Los filósofos ateos que conocen su oficio les dirán que no hay sentido en la vida. Punto. Jean Paul Sartre comentó, como es bien sabido, que,  “la vaciedad del hombre forma la base del pensamiento existencial.” De acuerdo a Sartre, el hombre, “es una burbuja vacía flotando en un mar de vaciedad.”

Con tal clase de instrucción nihilista, no es sorprendente que el socio de estudio de Sartre, Albert Camus, empiece la sección “Un razonamiento absurdo” en su obra, “El Mito de Sísifo y otros ensayos” con estas palabras:

  • No hay sino un problema filosófico realmente serio: El suicidio.  A juzgar si la vida es o no digna para responder la pregunta fundamental de filosofía.”2

Podría continuar dando ejemplos, pero es suficiente con decir que la filosófica puramente naturalista  no es ayuda para impregnar a Whitney Houston o a cualquiera otro con algún valor moral o propósito en la vida.

Pero, ¿tal vez los científicos ateos pueden ayudar? ¿Pueden tal vez suministrarle a la humanidad algún valor innato o un estándar por el cual vivir? No, si Ud. escucha al principal portavoz de los ateos, el biólogo Richard Dawkins:

  • Los humanos siempre se han preguntado por el significado de la vida… la vida no tiene propósito más alto que el de perpetuar la supervivencia del ADN… la vida no tiene diseño, ni propósito, ni bueno ni malo, nada sino sólo una indiferencia despiadadamente ciega.”3

Dawkins no es el único en creer que la vida no tiene propósito. Escuche como el científico ateo, William Provine, describe la cosmovisión científica:

  • Cuando Darwin dedujo la teoría de la selección natural para explicar las adaptaciones en las que previamente había visto la obra de Dios, sabía que estaba cometiendo un asesinato cultural. Inmediatamente entendió que si la selección natural explicaba las adaptaciones, y por ascendencia la evolución fuera cierta, entonces, el argumento del diseño estaba muerto, y todo lo que pasó con este, a saber, la existencia de un dios personal, el libre albedrío, la vida después de la muerte, las leyes morales inmutables y el sentido final de la vida.”4

También podemos escuchar al biólogo ateo, Eric Pianka diciéndonos: “¡No somos mejores que las bacterias!”5 Stephen Jay Gould describió los orígenes humanos y el punto final de referencia (su no existencia):

  • Estamos aquí porque un extraño grupo de peces tuvieron una peculiar anatomía en la aleta que pudo transformar en piernas para las criaturas terrestres; debido a que la tierra nunca se congeló totalmente durante una edad de hielo; porque una especie pequeña y tenue, que surgió en África hace un cuarto de millón de años, hasta ahora, ha logrado sobrevivir por las buenas y las malas. Podemos anhelar una respuesta ‘más alta’; pero no existe ninguna.”6

Desafortunadamente, para la verdad de la fe atea, la muerte de Whitney Houston no fue trágica. Clasificarla como tal exige que ella poseyera valores exclusivos morales y que existan en su vida una serie de cosas que tendrían que haber existido. Pero hacer tales afirmaciones implica diseño y sin un creador del universo, ese departamento no tiene nada qué ofrecer.

La perspectiva cristiana

Al contrario, la cosmovisión cristiana dice que Houston poseía valores morales reales debido a que ella, como todos los humanos, fue creada a imagen de un Dios con propósito. Ella es diferente que la pura materia, animales y todas las cosas creadas.

Aun más, el mismo Dios que la creó a ella, estableció las normas morales que fueron puestas en lugar para asegurar que Su creación pudiera disfrutar la vida en su plenitud y evitar las consecuencias que vienen de esas normas, como por ejemplo, el pecado. El escritor de Proverbios lo describe de esta manera: “El temor de Jehová es manantial de vida Para apartarse de los lazos de la muerte.” (Proverbios 14:27).

Tanto los ateos, como todo el mundo, conocen instintivamente lo que es correcto y lo que es incorrecto, lo que es bueno y lo que es malo debido a que la naturaleza de ellos contienen la huella de Dios y Su ley moral. Esta es la razón por la que ellos, como el ateo en Christian Post, anotan inconscientemente que la muerte de Whitney Houston fue trágica, porque en lo profundo ellos creen que los humanos tienen un valor moral real y que existe una norma por la cual vivir. Por este hecho, el Dr. Norman Geisler escribe:

  • En esencia, mucho (si no todo) del valor del humanismo es derivado del carácter cristiano de sus premisas o presuposiciones. En este sentido moral, los humanistas occidentales están en efecto y con frecuencia, en cultos cristianos no teístas.”7

¿Fue la muerte de Whitney Houston trágica? Por supuesto, pero sólo cuando se mira dentro del marco de la cosmovisión cristiana.

Si la verdad fuera contada, la muerte de cada persona es trágica ya sea, si son asesinados, si mueren jóvenes por una sobredosis de droga o si mueren a la edad de 100 años. La Biblia, llama a la muerte, un enemigo de la humanidad, pero es un enemigo que Cristo derrotó por medio de Su resurrección. Personalmente estoy muy contento de que la verdad del cristianismo afirme no solo la victoria de Jesús sobre la muerte, sino que también Sus seguidores triunfarán sobre esta.

  • 1ª Corintios 15:26, 54–57: “26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. 54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. 57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

Y a eso, yo digo, ¡Amén!

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. http://books.google.com/books?id=Ey94E3sOMA0C&pg=PA83&lpg=PA83&dq=%E%80%9CThis+is+interpreted+as+meaning+that+each+man+is+the+measure+of+all+things,+and+that,+when+men+differ,+there+is+no+objective+truth+in+virtue+of+which+one+is+right+and+the+other+wrong.%E2%80%9D&source=bl&ots=Ei3hCG6cFL&sig=EFDzjU7a0pnbKeM44GxNafb9F4Y&hl=en&sa=X&ei=PxRAT83pFZCUtwft1tyaBQ&ved=0CB8Q6AEwAA#v=onepage&q=%E2%80%9CThis%20is%20interpreted%20as%20meaning%20that%20each%20man%20is%20the%20measure%20of%20all%20things%2C%20and%20that%2C%20when%20men%20differ%2C%20there%20is%20no%20objective%20truth%20in%20virtue%20of%20which%20one%20is%20right%20and%20the%20other%20wrong.%E2%80%9D&f=false
  • 2. http://www.scribd.com/doc/3223928/Albert-Camus-The-Myth-Of-Sisyphus
  • 3. http://en.wikiquote.org/wiki/Richard_Dawkins
  • 4. Owen Gingerich, “Dare A Scientist Believe in Design?” in Evidence of Purpose: Scientists Discover Creativity, ed. John Marks Templeton (New York: Continuum Press, 1994), 30.
  • 5. http://www.humanevents.com/article.php?id=15647
  • 6. Stephen Jay Gould, citado en, “2000 Years of Disbelief, Famous People with the Courage to Doubt”, por James A. Haught, Prometheus Books, 1996.
  • 7. Norman Geisler, "Introduction to Philosophy", 366-7.

 

 

 

 
 
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