¿Necesidad de confesar nuestros pecados?

La confesión, es en última instancia, pedirle perdón a Dios por nuestros pecados delante del único mediador que tenemos en el cielo:

  • “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,” (1ª Timoteo 2:5).
  • “a Jesús el mediador del nuevo pacto…” (Hebreos 12:24).

Pero, ¿por qué es tan importante confesar nuestros pecados? Simple y llanamente, porque nuestra oración no será escuchada por Dios.

  • “Si mi corazón se hubiera fijado en la maldad, el Señor no me habría escuchado.” (Salmo 66:18).

Con Dios, todo pecado tiene su consecuencia. De la misma forma como nosotros castigamos a nuestros hijos por sus malas conductas, así hace Dios con los que Él ama.

Se dice que David era un hombre conforme al corazón de Dios. ¿Por qué? Porque cuando era confrontado por su pecado, David se humillaba, pedía perdón y su comunión con Dios le era restituida inmediatamente:

  • Hechos 13:22: “He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.”

¿Queremos ser hombres y mujeres dispuestos a humillarnos ante Dios por nuestra iniquidad? ¡Humillémonos delante de Dios!

  • “Humillados delante del Señor, y él os exaltará.” (Santiago 4:10)
  • “Humillados, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;” (1ª Pedro 5:6).

 

 

 

 
 
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