Nomina Sacra y los primeros manuscritos cristianos

Por, Luke Wayne
31 de agosto de 2016

“Nomina Sacra” o “Nombres Sagrados” son abreviaturas que fueron usadas en los primeros manuscritos cristianos para marcar ciertos nombres comunes o títulos relacionados a Dios en general, y a Jesús específicamente. Por ejemplo, palabras como “theos” (Dios), “kúrios” (Señor), “Christos” (Cristo/Mesías), e “Iesous” (Jesús) con frecuencia fueron abreviadas sólo con dos letras con una línea distintiva sobre estas. Esta práctica parece remontarse a los primeros manuscritos cristianos. Es también una práctica común única en el cristianismo. De hecho, si los eruditos encuentran un pequeño fragmento de texto antiguo que es demasiado pequeño para descifrar de qué se trata el escrito, pero ven una “Nomina Sacra” en este, concluyen que el texto fue escrito por un escriba cristiano1 (o un escriba de una rama herética del cristianismo.) Mientras que la práctica inició en el griego bíblico, la podemos ver aun en escritos cristianos en otros idiomas como el latín, el cóptico, el gótico y el armenio.2 Los eruditos continúan debatiendo el lugar exacto donde se inició esta práctica, pero donde haya iniciado, al menos nos dice dos cosas acerca del cristianismo primitivo.

Lo primero, y más importante, es que esta práctica señala a la creencia de los primeros cristianos en la deidad de Cristo. Los primeros judíos tuvieron sus propias prácticas de escritura únicas para definir y honrar  el nombre de Dios en sus escritos, así como también el nombre divino, como Elohim.3 Para que los cristianos desarrollaran una práctica que señalara los nombres de Dios y Jesús de la misma manera, habla de cantidades. Los cristianos no hicieron esto con los nombres de hombres venerados o admirados como los apóstoles o los profetas. El nombre “iesous” sería escrito en su totalidad cuando fuera el nombre de otro hombre, pero fue abreviado a “Nomina Sacra” cuando el texto estaba hablando de Jesucristo. La palabra “kurios” sería también escrita en su totalidad cuando se refería a un humano normal como señor o maestro, pero era abreviado a “Nomina Sacra” cuando era aplicado a Dios o a Jesús.4 Los nombres y títulos de Jesús fueron colocados aparte y honrados exactamente de la misma manera sin distinción. Aunque había algunas excepciones ocasionales donde un escriba utilizaba la forma “Nomina Sacra” sobre costumbres en lugares que no se referían directamente a Dios o a Jesús; estos casos, aunque raros, son exactamente el tipo de errores que usted esperaría de personas que usaban tan a menudo esta convención o norma práctica para estas palabras.5 Es claro que estos escritores cristianos honraron “Jesús” y “Cristo” como nombres divinos. La práctica es, pues, una evidencia fascinante de la creencia reverente en la deidad de Cristo y sostenida por cristianos a través  del mundo antiguo y desde los primeros años del cristianismo.

En segundo lugar, y debido a que las “Nomina Sacra” son una convención o norma práctica notablemente consistente a lo largo de los primeros escritos cristianos que tenemos, esto demuestra que los primeros cristianos ya eran una comunidad diferente de la cultura que los rodeaba. No es solo que ellos abreviaban estas palabras particulares, sino que ellos usaron un único sistema de abreviaturas que nadie más en la cultura de la época estaba usando. Reducir o condensar la palabra a sólo dos de sus letras y después marcarla con una línea distintiva sobre su parte superior para abreviar una palabra, fue únicamente un sistema cristiano.6 Para los escribas cristianos en todo lugar, compartir una convención única de la escritura aun en una combinación de idiomas, es sin duda, notable. El hecho de que aun las ramas heréticas surgidas del cristianismo en los siglos II y III escribieron usando esta convención, mientras que nadie más en el mundo antiguo señala lo temprano de esta práctica. Sabemos que los cristianos no se vistieron diferentes a sus compatriotas, o hablaron un idioma diferente, o comieron diferentes comidas. Sin embargo, es claro que tuvieron una identidad única y un vínculo de comunión entre ellos que permitió una práctica única como esta, que fuera compartida prácticamente por todos los cristianos de todas partes. Hubo un sentido real, tangible en el cual todos los cristianos en todo lugar fueran un pueblo. Estaban lo suficientemente separados del mundo que los rodeaba y lo suficientemente unidos entre sí  aun a través de las grandes distancias geográficas y barreras de comunicación, compartiendo entre sí cosas en común que los distinguían del mundo que los rodeaba.
De estas dos formas, la fascinante práctica de la “Nomina Sacra” en los primeros escritos cristianos testifica de la deidad de Cristo y el poder del evangelio para hacer un pueblo nuevo y distinto de hombres y mujeres de todas las naciones.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Larry Hurtado, The Earliest Christian Artifacts (William B Eerdman's Publishing, 2006) 96
  • 2. Ibíd. 96 (se dan detalles en la nota de pie página.)
  • 3. Ibíd. 101-104.
  • 4. Ibíd. 129-130.
  • 5. Ibíd. 126.
  • 6. Ibíd. 106.

 

 

 

 
 
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