Orígenes y la Watchtower

Por, Luke Wayne
7 de abril de 2017

En la publicación de la sociedad Watchtower, “¿Debería creer usted en la Trinidad?”, ellos tienen una sección sobre los Padres antes de Nicea o los líderes tempranos de la iglesia antes del concilio de Nicea en el año 235 a. C. La publicación intenta argumentar que varios antiguos escritos de la iglesia contradijeron la divinidad de Jesús. Entre ellos se encontraba un filósofo de Alejandría del tercer siglo llamado Orígenes. Acerca de él, la sociedad dice:

  • “Orígenes, que murió alrededor del año 250 de la E. C., dijo que, ‘el Padre y el Hijo son dos substancias… dos cosas en cuanto a su esencia’, y que, ‘comparado al Padre, (el Hijo) es una muy pequeña luz’”1

De forma interesante, otra publicación de los testigos de Jehová afirma que:

  • “Al mezclar las enseñanzas de la Biblia con la filosofía griega, la teología de Orígenes se llenó de errores y las consecuencias fueron desastrosas para el cristianismo”2

Esta valoración de la sociedad, hace que Orígenes sea una extraña opción para que ellos recurran a un testimonio de lo que debemos creer acerca de Jesús. De hecho e irónicamente también le dan crédito a Orígenes de ayudar a "establecer las bases de la doctrina no bíblica de la Trinidad".3 Así que, dependiendo de cual publicación de los testigos lee usted, Orígenes es o una voz temprana contra la Trinidad o él es, ¡uno de sus arquitectos! Echemos un vistazo a lo que él dijo verdaderamente:

¿Dos substancias? ¿Dos cosas en esencia?

La primera referencia a la que supuestamente recurren en su supuesta refutación de la deidad de Cristo es:

  • “el Padre y el Hijo son dos substancias… dos cosas en cuanto a su esencia”.

Mientras que ellos no ofrecen citas de dónde vino presuntamente esta cita, Orígenes sí hace referencia a la relación de Jesús a la substancia y esencia del Padre en su trabajo, “Primeros principios”. Él escribe:

  • “Nosotros no decimos, como suponen los herejes, que alguna parte de la substancia de Dios se convirtió en el Hijo, o que el Hijo fue procreado por el Padre a partir de las cosas que no existían, es decir, más allá de Su propia substancia, de forma que hubo una vez un tiempo cuando Él (el Hijo) no existió” (Origen, De Principiis, Book 4, Section 27).

Aquí, Orígenes dice que el Hijo no es formado a partir de una simple porción de la substancia de Dios, ni Él es una creación hecha totalmente fuera de la substancia de Dios. Si Él no es una substancia separada de Dios y no es simplemente una simple porción de la substancia de Dios, entonces Orígenes puede estar solamente afirmando, que el Hijo es totalmente de una substancia con el Padre. De hecho, en la misma sección, continúa escribiendo:

  • “¿Cómo se puede afirmar entonces que hubo una vez un tiempo en que Él no era el Hijo? Porque esto, no es otra cosa que decir que hubo una vez un tiempo cuando Él no era la Verdad, ni la Sabiduría, ni la Vida, aunque en todas estas, Él es juzgado ser la esencia perfecta de Dios el Padre; porque estas cosas no pueden ser desvinculadas de Él, a aun ser separadas de Su esencia”.

El Hijo es eterno, sin principio, y es la esencia del Padre. Orígenes no dijo que ellos eran dos substancias o dos esencias, sino una. Precisamente, Él dijo lo opuesto a lo que la sociedad afirma. De forma similar, Orígenes dijo:

  • “Lo que perteneces a la naturaleza de la deidad es común al Padre y al Hijo” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 1, Section 8).

Y:

  • “La omnipotencia del Padre y del Hijo es una y la misma, como Dios y el Señor son uno y la misma” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 2, Section 10).

Continúa explicando:

  • “Dios es el Padre. El Salvador es también Dios; por lo tanto también, debido a que el Padre es llamado omnipotente, ninguno tiene que ser ofendido de que el Hijo de Dios es llamado también omnipotente” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 2, Section 10).

Orígenes también compara la relación del Hijo con el Padre como la de su mismo reflejo en un espejo. El reflejo no es una imagen suya porque esta se parezca mucho a usted o porque escoge imitarlo. Más bien, el reflejo es su imagen porque esta hace exactamente lo que usted hace. Y lo hace, porque la imagen es usted. Es una proyección de su mismo ser. Los movimientos en el reflejo son realmente sus movimientos. No es simplemente una copia cercana o una buena imitación. El reflejo es usted visiblemente presente en otro lugar. Orígenes explica que:

  • “La obra del Hijo no es una cosa diferente de la del Padre, sino una y el mismo movimiento”.4

Más adelante explica que:

  • “No existe desemejanza (diferencia) cualquiera entre el Hijo y el Padre. ¿Cómo pueden, de hecho, aquellas cosas que son dichas por algunos ser hechas después de la manera en la cual un discípulo se asemeja o imita a su maestro, o de acuerdo al punto de vista de que aquellas cosas son hechas por el Hijo en material corporal, que fue formado primero por el Padre en la esencia espiritual de ellos, de acuerdo con las declaraciones de la Escritura, viendo en el Evangelio que es dicho que el Hijo no hace cosas semejantes, sino las mismas cosas” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 2, Section 12).

En otras palabras, Jesús no “hace lo que el Padre hace” de la forma como un discípulo imita a Su maestro, ni Él simplemente hace, físicamente, lo que el Padre ya ha hecho u ordenado espiritualmente. Más bien, la acción de Jesús es, ¡la acción del Padre! De hecho, Orígenes identifica claramente a Jesús como el Dios del Antiguo Testamento que envió los profetas, diciendo que Él:

  • “Antes que el aspecto de Él, el cual manifestó en el cuerpo, envió a los profetas como Sus predecesores, y los mensajeros de su advenimiento, y después de Su ascensión al cielo, hizo de Sus santos apóstoles, hombres ignorantes y sin letras, tomados de las filas de los recolectores de impuestos o pescadores, pero que fueron llenos con el poder de Su divinidad, a ser itinerantes en todo el mundo, para que pudieran reunir de cada raza y cada nación una multitud de devotos creyentes en Él mismo” (Origen, De Principiis, Book 2, Chapter 6, Section 1).

El Hijo y el Padre son uno en esencia y Ser. Ambos son, Jehová Dios, y hay un solo Jehová Dios.

¿Una pequeña luz?

La segunda referencia que la publicación de la sociedad Watchtower usa para reforzar la afirmación de ellos de que Orígenes negó la deidad de Cristo, es:

  • “comparado al Padre, (el Hijo) es una muy pequeña luz”.

La anterior parece ser una paráfrasis tomada del libro de Orígenes, “Contra Celso”, donde él escribe:

  • “De hecho, aquellos que adoran al sol, a la luna y las estrellas porque la luz de estos es visible y celestial, no se inclinarían a una chispa de fuego o una lámpara sobre la tierra, porque ellos ven la superioridad incomparable de aquellos objetos que se consideran dignos de homenaje a la luz de las chispas y lámparas. Así que, aquellos que entienden que Dios es luz, y que han comprendido que el Hijo de Dios es ‘la verdadera luz la cual ilumina a todo hombre que viene al mundo’, y que comprenden también cuando Él dice: ‘Yo soy la luz del mundo’, no ofrecerían racionalmente adoración a lo que es, como si fuera una chispa en el sol, la luna y las estrellas, en comparación con Dios, quien es la luz de la verdadera luz” (Origen, Against Celsus, Book 5, Chapter 11).

Los autores de la Watchtower han mal interpretado para su conveniencia el punto de Orígenes. Él está diciendo que aquellos que adoran al sol, la luna y las estrellas están adorando luces muy pequeñas e insignificantes comparadas a la luz verdadera, gloriosa del Padre y del Hijo. Orígenes inmediatamente continúa diciendo:

  • “Percibimos la superioridad inexpresable de la divinidad de Dios, y esa de Su Hijo unigénito, la cual sobrepasa todas las otras cosas”.

Y concluye la sección urgiendo a los paganos a volverse de su adoración a las estrellas y en vez de esto:

  • “Orar a la Palabra de Dios (quien es capaz de sanarlo), y a Su Padre, quien también a los justos de antaño ‘envió Su Palabra y los sanó y los liberó de sus destrucciones’”.

De nuevo, debemos orar al Hijo (la Palabra) así como al Padre. La divinidad singular del Padre y del Hijo sobrepasa todas las cosas. Este pasaje más que negar la deidad de Cristo, la afirma.

La sabiduría viva de Dios

En el enfoque imaginativo y circunstancial típico de Orígenes para aplicar las Escrituras no relacionadas a sus discusiones, él aplica en forma alegórica Proverbios 8:22-25 a Jesús,5 así como un testigo de Jehová haría. Sin embargo, inmediatamente él continúa explicando:

  • “¿Y quién capaz de entretener pensamientos o sentimientos reverentes respecto a Dios, puede suponer o creer que Dios el Padre siempre existió, incluso por un momento de tiempo, sin haber generado esta Sabiduría? Porque en ese caso debe decir que Dios fue incapaz de generar Sabiduría antes de que Él la produjera, de modo que después Él la llamó a ser la que anteriormente no existía, o que, de hecho, Él poseía el poder, pero –lo que no se puede decir de Dios sin impiedad– no estaba dispuesto a usarla; cuyas dos suposiciones son patentes para todos, son igualmente absurdas e impías” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 2, Section 2).

Él también comenta:

  • “Sin embargo, Juan, con más sublimidad y propiedad, dice al principio de su Evangelio, cuando define a Dios por una definición especial de ser la Palabra, ‘Y el Verbo era Dios, y este estaba en el principio con Dios’. Déjenlo entonces, quien asigna un principio a la Palabra o a la Sabiduría de Dios, tiene cuidado de no ser culpable de impiedad contra el Padre Mismo no engendrado, viendo que niega que Él había sido siempre un Padre, y tenido la Palabra, y había poseído sabiduría en todos los períodos anteriores, ya fueran llamados tiempos o edades, o cualquier otra cosa que pudiera ser así” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 2, Section 3).

Así, mientras Orígenes (tratando el texto como una alegoría) identifica a Jesús como la figura de la “sabiduría” en el libro de Proverbios, él es claro que esta conexión simbólica no puede ser forzada para insinuar que Cristo es un ser creado más de lo que uno diría que Dios alguna vez no tuvo sabiduría y que sólo la adquirió después. Él también afirma que Cristo es, “sin ningún principio”6 y “nunca, en ningún momento sin existencia”.7 Él explica:

  • “Esto es adecuadamente denominado eternamente o eterno, que ni tuvo un principio de existencia, ni puede dejar de ser lo que es. Y esta es la idea transmitida por Juan cuando dice que ‘Dios es luz’. Ahora, Su sabiduría es el esplendor de esa luz, no sólo con respecto de ser luz, sino también de ser luz eterna, así que, Su sabiduría y Su esplendor son eternos. Si esto es entendido plenamente, demuestra claramente que la existencia del Hijo es derivada del Padre, pero no en el tiempo, ni de cualquier otro comienzo, excepto, como hemos dicho, de Dios mismo” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 2, Section 11).

Para Orígenes, Jesús es, en un sentido figurado, “producido” por el Padre, pero uno tiene que entender esto como queriendo significar que el Hijo ha “salido” eternamente o ha derivado Su naturaleza y Ser, del mismo Padre. El Hijo siempre ha existido, y el Padre lo ha engendrado por siempre. Hablando del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo juntos, Orígenes anota:

  • “De hecho, cuando usamos tales términos como ‘siempre’ o ‘fue’ o cualquiera otra designación relacionada al tiempo, estas no deben ser tomadas absolutamente, sino con la debida consideración; pues mientras los significados de estas palabras relacionadas al tiempo, y aquellos sujetos de los que hablamos son mencionados por un intervalo del lenguaje como existente en el tiempo, sin embargo ellos superan en su naturaleza real toda concepción del entendimiento finito” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 3, Section 4).

Orígenes vio al Padre, al Hijo y al Espíritu (y la relación de ellos entre cada uno) como incomparables en el tiempo y más allá de toda expresión lingüística.

Orígenes y la Trinidad

Orígenes también entendió al Espíritu Santo como una persona, no una simple fuerza o esencia. Por ejemplo, él dijo:

  • “El Espíritu Santo es una existencia intelectual y subsiste y existe de una forma particular” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 1, Section 3).

Orígenes habla del Espíritu Santo como una persona eterna y divina al lado del Padre y del Hijo, y creyó que nuestra redención depende de esta realidad:

  • “El Espíritu Santo nunca sería considerado en la Unidad de la Trinidad, es decir, junto con el Padre inmutable y Su Hijo, a menos que Él hubiera sido siempre el Espíritu Santo. De hecho, cuando usamos tales términos como ‘siempre’ o ‘fue’ o cualquiera otra designación relacionada al tiempo, estas no deben ser tomadas absolutamente, sino con la debida consideración; pues mientras los significados de estas palabras relacionadas al tiempo, y aquellos sujetos de los que hablamos son mencionados por un intervalo del lenguaje como existente en el tiempo, sin embargo ellos superan en su naturaleza real toda concepción del entendimiento finito” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 3, Section 4).
  • “El que es regenerado por Dios hasta la salvación tiene que ver tanto con el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo, y no obtiene salvación sin la cooperación de toda la Trinidad” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 3, Section 4).•    “Como ahora por la participación en el Hijo de Dios, uno es adoptado como un hijo, y por participar en esa sabiduría que está en Dios es hecho sabio, así también por la participación en el Espíritu Santo es un hombre hecho santo y espiritual. Porque es una y la misma cosa de tener una participación en el Espíritu Santo, que es (el Espíritu) del Padre y del Hijo, debido a que la naturaleza de la Trinidad es una e incorpórea” (Origen, De Principiis, Book 4, Section 32).

Para Orígenes, la Trinidad no es sólo una verdad acerca de Dios; es una necesaria verdad del evangelio. Con frecuencia, Orígenes une un lenguaje que parece clasificar las tres personas, pero en el contexto, tales expresiones están tratando con la obra de las personas y el alcance de sus diferentes operaciones en la creación. El Padre y el Hijo ejercen autoridad sobre todos los seres, incluyendo los santos, los pecadores, los animales y aun, las cosas no vivientes.8 Sin embargo, el Espíritu trabaja sólo en la esfera de los redimidos.9

El Hijo, como la Palabra o Razón, debe estar operando en todos los seres racionales o tales seres no podrían ser racionales.10 Todo sentido de sabiduría o justicia, aun en un pagano, es la obra de Cristo.11 Él explica:

  • “De hecho, no permita que nadie suponga que nosotros, habiendo dicho que el Espíritu Santo es conferido solamente a los santos, sino que los beneficios o las operaciones del Padre y del Hijo se extienden a lo bueno y lo malo, a lo justo y a lo injusto, al hacerlo así, da una prelación al Espíritu Santo sobre el Padre y el Hijo, o afirma que Su dignidad es mayor, lo cual ciertamente sería una conclusión muy ilógica. Porque esta es la peculiaridad de Su gracia y operaciones que hemos estado describiendo. Adicionalmente, nada en la Trinidad puede ser llamado mayor o menor, ya que la fuente de la divinidad solo contiene todas las cosas por Su palabra y razón, y por el Espíritu de Su boca santifica todas las cosas que son dignas de santificación” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 3, Section 7).

Él también dice:

  • “No hay diferencia en la Trinidad, pero eso, lo cual se llama el don del Espíritu se hace conocido a través  del Hijo, y operada por Dios el Padre” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 3, Section 7).

De acuerdo a Orígenes, el Padre da la existencia a todas las cosas, y en esto, Su obra es más gloriosa. El Hijo da racionalidad y sabiduría a aquellas criaturas que las poseen.12 El Espíritu santifica a los que se arrepienten y creen, llevándolos a seguir la santidad.13 Esta es una distinción en la obra de ellos, no en su naturaleza. De esta forma, Orígenes con frecuencia se refiere al Padre como mayor que el Hijo, y a su vez, el Hijo, mayor que el Espíritu Santo, pero esto tiene que ver con el ámbito del trabajo de ellos y la amplitud de su autoridad es sus respectivos papeles sobre la creación. Orígenes no está diciendo que el Hijo o el Espíritu son seres inferiores al Padre.

Sin embargo, la doctrina de Orígenes sobre la Trinidad parece desviarse de la doctrina bíblica ortodoxa de la Trinidad en al menos, un sentido significativo. Orígenes cree y pone gran énfasis en la idea de que el Hijo y el Espíritu son dependientes del Padre como la verdadera fuente del ser de ellos. Es en la misma naturaleza del Padre producir y poseer Su Palabra personal y Su Espíritu personal, y ellos comparten plenamente Su substancia y esencia, pero hay algún sentido en el pensamiento de Orígenes que el Padre es la realidad central de la cual el Hijo y el Espíritu son derivados. Por ejemplo, él escribe:

  • “No puede ser imaginario que haya una clase de blasfemia, por decirlo así, en las palabras: ‘No hay nadie bueno sino uno solo, Dios el Padre’, como si por ello se pudiera negar que ni Cristo ni el Espíritu Santo sean buenos. Pero, como ya hemos dicho, la bondad primordial debe ser entendida como morando en Dios el Padre, de donde tanto el Hijo es nacido y el Espíritu Santo procede, conservando en ellos, sin duda alguna, la naturaleza de esa bondad que es en la fuente de donde se derivan” (Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 2, Section 13).

A pesar de esta única conjetura que se desvía de la mayoría de los cristianos trinitarios antes de Orígenes, él todavía afirma los principios básicos de un Dios que ha existido eternamente en tres personas eternas. Como tal, su testimonio es mucho más a favor del cristianismo bíblico clásico que las especulaciones de los testigos de Jehová.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Should You Believe in the Trinity (Watch Tower Bible and Tract Society, 1989) 7
  • 2. Watchtower, April 15, 2001, pg 31
  • 3. Ibíd.
  • 4. Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 2, Section 12
  • 5. Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 2, Section 1
  • 6. Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 2, Section 2
  • 7. Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 2, Section 9
  • 8. Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 3, Section 5
  • 9. Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 3, Section 5
  • 10. Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 3, Section 6
  • 11. Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 3, Section 6
  • 12. Incluso Orígenes, identifica al arcángel Miguel como uno de los seres racionales a quien el Hijo da sabiduría y el poder para razonar, distinguiendo así claramente al Hijo de Miguel, tanto personalmente como en la naturaleza y forma de ser. (Origen, De Principiis, Book 4, Section 29). Esto también contradice directamente la teología de los testigos de Jehová.
  • 13. Origen, De Principiis, Book 1, Chapter 3, Section 6

 

 

 

 
 
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