Pacto Real

  • “¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a si mismo sin mancha a Dios, limpiara vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? 15 Así que, por eso es mediador de un mejor pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la recompensa de la herencia eterna.” (Hebreos 9:14-15).

Después de las instrucciones de Dios a Moisés, éste tomó la sangre de animales y salpicó todo lo que simbólicamente estaba relacionado con el primer pacto, que era una acción para purificar las cosas terrenales y esto se hacía necesario porque no había perdón de pecados aparte de la sangre del sacrificio.

Pero hoy, después de la muerte expiatoria de Cristo se selló un “nuevo pacto”. La sangre derramada ahí, en la cruz del calvario, significó el camino directo para ir al santuario celestial, sin necesidad de intercesor terrenal. Ahí tuvo lugar un acuerdo que produjo perdón de pecados y herencia eterna. Este pacto ha sido el mejor de todos: fue perfecto y necesario.

Hebreo 9:24 dice:

  • “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios. 25 y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.”

Ahora Cristo, está en el lugar Santísimo para presentarse por nosotros ante Dios. Y no para ofrecerse muchas veces, como entraba el sumo sacerdote en el  lugar Santísimo cada año con sangre ajena. Él no entra y sale todos los años pues Su sacrificio fue completo, hecho una sola vez. Derramó toda su sangre por una humanidad caída, sufriendo una vez, y al hacer esto, el pecado fue vencido una vez por todas.

¿Has sentido en tu vida cuán grande amor tiene Dios por ti? Que Su plan de salvación te dio entrada para tener una relación directa con tu creador y con tu solo intercesor: Jesús. ¡Qué maravilloso es esto! ¿Verdad?

 

 

 

 
 
CARM ison