Parábola de la higuera estéril

Por, Matt Slick

1: "En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos".

Josefo, el historiador judío, contemporáneo y posterior a Cristo, registra un número de masacres durante este período, pero no menciona esta, de los galileos.

Tal vez, las personas que le están informando acerca de esto a Jesús, estaban buscando que Él comentara políticamente de Pilatos, y así, usar a Jesús como medio para conseguir apoyo para la causa de ellos. Recordemos que los judíos se encontraban bajo el dominio del gobierno romano, con el cual estaban molestos. Gentiles impíos estaban gobernando sobre la casa de Israel. Obviamente, las personas que mencionaban lo de los galileos, estaban interesados, tanto en una liberación, como en búsqueda de justicia. Ellos querían lo que era justo; por lo menos, de la forma como ellos lo veían.

Otra forma de mirar esta situación, sería la de imaginar una iglesia, reunida el domingo teniendo comunión. Sorpresivamente es asaltada por hombres armados, los cuales, les disparan a los presentes, mezclando la sangre de sus víctimas con el vino de la cena. La reacción general sería de horror y desprecio. Pues bien, este es el tipo de situación que le presentan a Jesús.

Posiblemente, esto podría referirse a Judas el galileo en Hechos 5:36-37:

  • “Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien. A éste se unió un número como de cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y todos los que le obedecían fueron dispersados y reducidos a nada. 37 Después de éste, se levantó Judas el galileo, en los días del censo, y llevó en pos de sí a mucho pueblo. Pereció también él, y todos los que le obedecían fueron dispersados”.

2: "Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos?"

Cuando le contaron a Jesús acerca de la masacre en el templo, Él respondió denunciando, sin indignación, la brutalidad romana, sino con una advertencia a Su pueblo, acerca del arrepentimiento (v. 3).

Esta respuesta de Jesús, levanta una pregunta importante: ¿Por qué Jesús les dijo que se arrepintieran después que escuchó de esta masacre? Jesús está más interesado con lo eterno que con lo temporal. Esto no significa que la pérdida de personas en una situación como esa no era importante; pero la misión de Jesús no era resolver disputas políticas o arreglar los problemas personales de las personas. Su misión era expiar los pecados, cumplir las promesas de Dios con relación a Israel y los gentiles, y marcar el comienzo del reino de Dios.

Aun así, las personas son miopes.

3: "Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente".

Esta declaración es una confrontación valiente contra el pecado; lo que los judíos no tenían en cuenta, es señalado por Jesús, especialmente cuando esperan que Jesús se coloque a favor de ellos en esta matanza contra los galileos. Aparentemente, estaban buscando formas de hacer que Jesús estuviera de acuerdo con ellos políticamente. Pero Jesús no tendría parte en esto.

Él no se parcializaría para obtener una aprobación acerca de diferentes temas sobre los cuales las personas está preocupadas personalmente, ya sea en lo político, social o teológico. Él no sería manipulado de esa forma. Más bien, Jesús llega al corazón del asunto mostrándoles la realidad.

Jesús no comenta de las personas asesinadas, aun tan terrible como fue la situación, cuando estaban sacrificando al Dios de Israel. Más bien les dice a las multitudes que se arrepientan para que no perezcan de igual manera.  
Sabemos que la mano justiciera de Dios, cayó sobre la nación de Israel cuando fueron esparcidos y el templo fue destruido en el año 70 d. C. La nación no se había arrepentido de sus pecados de legalismo, justicia propia y orgullo étnico, los cuales, combinados, provocaron la muerte de Jesús en manos de ellos. Cosecharon lo que sembraron: Sembraron muerte, recogieron muerte.

Sin embargo, aquí no se pretende establecer una correspondencia en la relación entre el pecado y sus consecuencias. En otro lugar, Jesús niega tal correspondencia:

  • Juan 9:1-3: “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él”.

4: "O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén?"

La Biblia de las Amércias:

"¿O pensáis que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran más deudores[b] que todos los hombres que habitan en Jerusalén?"

Footnotes:
[b] Lucas 13:4 O, culpables

Jesús amplía el alcance de la discusión al mencionar el incidente de la torre en Siloé, el cual mató a dieciocho personas. Esta podría ser la torre cerca del estanque de Siloé en Juan 9.

En La Biblia de las Américas, se usa “culpables”, que en griego es, “’ofeilétes’ de G3784; deudor, i.e. persona endeudada; figurativamente delincuente; moralmente transgresor (contra Dios):- culpable, deber, deudor, obligar”.1 diferente a “pecadores” del v. 2.

Estamos en deuda con Dios debido a que hemos quebrantado Sus leyes; y hemos pecado. Una deuda es lo que alguien debe. Mateo presenta la oración al Señor: “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mt 6:9). En la misma oración, el registro de Lucas usa las palabras, “Y perdónanos nuestros pecados…” Las deudas son compromisos no cumplidos; los pecados son actos de rebelión cometidos a propósito y accidentalmente.

Las personas mencionaron la matanza, y Jesús menciona los dieciocho que también habían muerto hacia un tiempo. Pero los culpables/deudores no eran más culpables/deudores que los habitantes de Jerusalén. ¿Por qué entonces fueron asesinados? O más bien, la pregunta sería: ¿Por qué ninguno fue dejado vivo?  Sabemos que en el universo gobernado por Dios, no existe algo como la casualidad. En ambos casos, las muertes fueron permitidas por Dios. En este sentido, Él las ordena y las permite.
Pero esto, no significa que Dios ocasione el pecado y sufrimiento, pero en Su plan soberano, Él decreta que estos ocurran.

Una vez más, esto significa que Él da lugar a que sucedan todos los acontecimientos que han de ocurrir en Su historia divinamente designada:

  • Hechos 4:27:28: “Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, 28 para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera”.
5: "Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente". Pero, ¿qué está diciendo Jesús? Él menciona a los dieciocho y pregunta con relación a estos: “¿Pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén?”. La declaración de Jesús, de que Israel necesita arrepentirse de sus pecados, a la luz de la matanza de los galileos, parecería traer una ira extrema, incluso, rebelarse contra Él por parte de aquellos que estaban escuchando. Después de todo, los judíos se sentían oprimidos y el incidente contra los galileos, sólo fortalecerían sus actitudes de persecución y justicia propia.

6: "Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló".

  • Levítico 19:23-25: “Y cuando entréis en la tierra, y plantéis toda clase de árboles frutales, consideraréis como incircunciso lo primero de su fruto; tres años os será incircunciso; su fruto no se comerá. 24 Y el cuarto año todo su fruto será consagrado en alabanzas a Jehová. 25 Mas al quinto año comeréis el fruto de él, para que os haga crecer su fruto. Yo Jehová vuestro Dios”.

El propietario de la higuera estaba listo para comer de su fruto, pero “no lo halló”. Era el séptimo año de espera: el quinto año sería el primer año en que participaría del fruto. El sexto, sería el segundo año en que participaría del fruto y el séptimo año sería el año del que se habla aquí. Por eso, en el versículo 7, Él dice…

7: "Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?" El propietario tiene el derecho de esperar fruto de su viña. Simbólicamente, esta parábola parece estar enseñando que el liderazgo judío había tenido suficiente tiempo para arrepentirse de sus pecados. Juan el Bautista lo dijo a las multitudes que salían a verlo: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento...” (Lc 3:8).
  • Lucas 13:34-35: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! 35 He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor”.

Hace algunos años, encontré un tratado cuyo título me pareció duro. Este decía: “¿Sin fruto? ¡Córtenlo!”. Este es el caso con Israel. Dios había sufrido mucho con ellos, y la nación había crecido fría, legalista y centrada en ellos mismos. Israel no estaba dando fruto de la verdad de Dios.

Como cristianos debemos llevar el fruto del Espíritu, mencionado en Gálatas 5:22-23: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…” Si este fruto (Note que la palabra “fruto” en Gálatas 5:22-23, está en el singular, no en plural) no está manifestado en sus vidas, ¿deberá Ud. ser cortado? Al parecer, el liderazgo judío no estaba manifestando ni el fruto del Espíritu ni el del arrepentimiento.

Pregúntese: “¿Qué fruto estoy llevando al Señor? ¿Estoy mostrando amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (autocontrol)?”

Esta es una característica interna, ¿pero qué hay de aquellas manifestaciones externas de ese fruto? ¿Ministran a otros? ¿Está dando fruto estableciendo el reino de Dios?

  • Isaías 5:1-7: “Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. 2 La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres. 3 Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. 4 ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? 5 Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. 6 Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. 7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor”.
  • Mateo 21:18-19: “Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera”.
  • Juan 15:1-2: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

8: "Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone".

9: "Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después".

“Abonar”, literalmente es, mejorar la condición o estado de algo; en este caso, de la higuera para que llevara fruto. Esta palabra, solo ocurre aquí. Algunas veces necesitamos que nuestras vidas sean abonadas para llevar fruto.

Literalmente, será cortada si no da fruto después de haber sido abonada.

Esta sección contiene simples enseñanzas:

  1. Los líderes espirituales de la familia de la fe, están sembrados en la “viña de Dios” y se espera que den frutos.
  2. Dios no tolerará la falta de fruto indefinidamente.
  3. La misericordia y gracia se extienden sobre aquellos que no llevan fruto.

¿Cuál es la respuesta esperada para aquellos que escuchan?

Uds. deben examinar sus propias vidas y mirar el fruto que están produciendo. Preferiblemente el fruto del Espíritu Santo mencionado en Gálatas 5:22-23, ya que esa es la forma como almacena fruto para la vida eterna (Juan 4:36). También debe entender que no es posible llevar fruto separado de la Vid, Jesús (Juan 15), porque alejados de Él no se puede hacer nada.

Existen muchos tipos de fruto que podrían examinarse: el dar, el orar, el obrar en justicia, el perdonar, el ofrendar, el discipular, el llevar a otros a Cristo, el apoyar a las misiones, etc. Cada uno es diferente, pero todos provienen del Señor.

Cada uno es diferente, con dones y fruto diferente, pero todos pertenecemos al mismo cuerpo.

Use lo que Dios le ha dado para Su gloria, llevando fruto y estableciendo Su reino.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

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