Pasos en la persecución cristiana

Por, Matt Slick

La persecución comienza después de que ciertas personas son identificadas, convirtiéndose de alguna manera, como un “problema” para la sociedad. Después de que el grupo ha sido identificado, el grupo empieza a ser vilipendiado con palabras y conceptos que hacen que el grupo se vea como malo, pero a favor de los perseguidores. Lo que sigue es una forma de marginar, donde los derechos del grupo cada vez, menos respetados, y las quejas debido a los malos tratos, son ignorados por las autoridades respectivas. Una vez el grupo es marginado, es atacado con la presentación de leyes que favorecen al opresor y restringen al oprimido. Finalmente, la persecución es expresada contra el grupo con varias sanciones tales como, despidos de trabajos, multas, juicios, prisiones y confiscación de propiedades.

Aunque el párrafo anterior está muy simplificado, el mismo, representa lo que les está sucediendo a los cristianos. Los cristianos fundamentalistas hemos sido identificados, por la sociedad, como un problema debido a que no apoyamos puntos de vista no bíblicos como la homosexualidad, el aborto, y el relativismo moral, entre otros. Hemos sido despreciados con acusaciones de intolerancia, de promover y hacer discursos de odio, como personas hostiles, de estar en contra de los derechos civiles, fanáticos, estrechos de mente, etc. Con la ayuda de los medios de comunicación, los cristianos son presentados como agresores injustos. Esto lleva a la marginalización, donde de forma efectiva, nuestros derechos son ignorados y una doble norma es introducida de forma que los grupos socialmente aceptables como los homosexuales, los abortistas, y la población general impía, sean vistos como los más dignos de protección de la ley que los mismos cristianos. Estamos siendo atacados en los medios de comunicación y en el sistema de educación y presentados como fanáticos religiosos irracionales que quieren oprimir a las personas, lo que condiciona a la sociedad para marginarnos aún más, haciendo caso omiso de nuestros derechos e ignorar nuestra oposición. Finalmente, la persecución está sucediendo donde los cristianos son castigados por no asistir y no apoyar las intenciones ocultas sociales de los liberales. Estos ejemplos los encontramos en lugares donde los cristianos son echados de sus trabajos por expresar su desagrado a la homosexualidad, aun, fuera del trabajo y por redes sociales como Facebook, o por no aceptar la evolución pierden sus trabajos como maestros; sus negocios demandados por no proveerles servicio –como el de hacer una torta– a un matrimonio homosexual; son asaltados por predicar el evangelio en marchas en contra de la homosexualidad, arrestados por protestar contra las clínicas de aborto, etc. Y esto, no para ahí.

Una vez la persecución se ha iniciado, esta aumentará ya que los anteriores pasos, que apoyan la persecución –como la clasificación, la marginación, y los ataques– no han sido neutralizados, permitiendo así, la violencia en el aumento de la persecución. La respuesta de los cristianos presenta dos alternativas: la oración y el volverse activo.

Orar

Nuestras oraciones están dirigidas al Rey Soberano, quien “hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1:11). Se nos ha enseñado que, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2ª Timoteo 3:12). Por lo tanto, no se sorprenda cuando sea perseguido. Cuando esto suceda, dele a Dios la gloria por “haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre” (Hechos 5:41). Esto no quiere decir que después de esto me escondo, lamiendo las heridas sin hacer nada.

Vuélvase activo

No muchas personas saben esto. Pero cuando Jesús estaba enviando a Sus discípulos al mundo, les dijo que compraran una espada:

  • Lucas 22:35-38: “Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin calzado, ¿os faltó algo? Ellos dijeron: Nada. 36 Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una. 37 Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los inicuos; porque lo que está escrito de mí, tiene cumplimiento. 38 Entonces ellos dijeron: Señor, aquí hay dos espadas. Y él les dijo: Basta”.

Jesús no estaba abogando por un baño de sangre. Él, les estaba diciendo a Sus discípulos que tenían el derecho de defenderse, y que debían ser proactivos al hacerlo. De igual forma, nosotros los cristianos necesitamos estar buscando, agresivamente, defender nuestros derechos para predicar y enseñar. Tenemos que expresar nuestras quejar acerca de los medios de comunicación, las leyes aprobadas a favor de las conductas pecaminosas, las injusticias, etc. Necesitamos mantenernos en unidad aun por encima de las denominaciones, contra las intenciones ocultas de los homosexuales, la defensa del aborto, la decadencia moral liberal de la sociedad, y el aparente ataque sistemático contra nuestros derechos. No podemos sentarnos pasivamente sin hacer nada. Cristo tiene respuestas para los problemas del mundo. En lugar de estar amamantando, desde muchos púlpitos la predicación hueca de “hágame sentir bien”, necesitamos escuchar el llamado de hacer discípulos a todas las naciones (Mateo 28:18-20) y creer que las puertas del infierno, no prevalecerán contra Su iglesia (Mateo 16:18: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”). Las puertas no hacen nada. Estas, sólo están colocadas ahí. Como cristianos estamos supuestos a destruirlas.

Si no nos unimos y levantamos para defendernos, entonces, nuestros derechos y privilegios continuarán siendo quitados y como el perro de Pavlov, estaremos condicionados a la inactividad por el temor, y la persecución aumentará.

En los Estados Unidos, los cristianos necesitan arrepentirse, confesar sus pecados delante de Dios, buscar Su voluntad, preguntar por enseñanzas de predicadores piadosos, leer la Palabra constantemente, y esperar ser usado por Dios. Después de todo, se nos ordena ser hacedores de Su Palabra, y no solo oidores:

  • Santiago 1:22-25: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”.

 

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