¿Pertenece el Evangelio de Pedro al Nuevo Testamento?

El canon del Nuevo Testamento fue reservado exclusivamente para esos escritos que fueron escritos ya fuera por un apóstol o por un asociado/compañero de ese apóstol. Debido a que el Evangelio de Pedro fue escrito a mediados del siglo 2º, no es candidato para ser incluido en el Nuevo Testamento. La forma como este escrito es adornado indica claramente que el mismo fue compuesto en el siglo 2º y no fue escrito por el apóstol Pedro. Esta fecha de su autoría está en conformidad con el acercamiento de los eruditos del Nuevo Testamento con el Evangelio de Pedro. Por lo tanto, la Iglesia primitiva rechazó correctamente este evangelio el cual fue falsamente atribuido a Pedro.

Información básica acerca del Evangelio de Pedro

¿Qué es el Evangelio de Pedro?

Aun incorrectamente atribuido al apóstol Pedro, este evangelio está compuesto de 14 párrafos o 60 versículos escrito alrededor del 150 d.C. El mismo, describe los eventos que sucedieron al final de la vida de Jesús incluyendo Su juicio, sepultura y resurrección.1 Este evangelio está parcialmente conservado en un manuscrito de los siglos 8º y 9º, comenzando y terminando en la mitad de la oración (Harris, 245).2

El Evangelio de Pedro contiene muchas similitudes con los Evangelios del Nuevo Testamento, incluyendo el esquema básico del final de la vida de Jesús, con Su juicio, crucifixión, sepultura y resurrección; pero también contiene un número de adiciones que incluye, entre lo más notable, una descripción del evento real de la resurrección con dos ángeles gigantes, un Jesús súper crecido y de una cruz parlante que sale de la tumba vacía.

¿Cuándo fue descubierto el Evangelio de Pedro?

Se alega que fue descubierto entre 1886 y 1887 durante unas excavaciones en Akhmîm, alto Egipto. Un manuscrito conocido como el fragmento Akhmîm del siglo 9º fue encontrado en el cofre de un monje. Lo interesante es que este fragmento no contiene nombre o título. Sin embargo, y debido a que el manuscrito tenía (1) supuestos matices docéticos3 y (2) fue encontrado en medio de otras obras atribuidas al apóstol Pedro, tales como el Apocalipsis de Pedro, los eruditos piensan que el fragmento Akhmîm pertenecía al Evangelio de Pedro.4

¿Hablaron algunos de los escritores antiguos del Evangelio de Pedro?

Antes del descubrimiento del fragmento Akhmîm entre 1886 y 1887, los eruditos conocían muy poco acerca del Evangelio de Pedro. La primera fuente principal fue Eusebio de Cesarea (260-340 d.C.), el conocido historiador de la Iglesia primitiva, quien observó que este Evangelio estaba entre los escritos rechazados por la Iglesia y que contenía raíces heréticas.5La segunda fuente principal para el Evangelio de Pedro es una carta de Serapión, obispo en Antioquía (en su oficio entre 199-211 d.C.) y titulada “En cuanto a lo que se conoce como el Evangelio de Pedro”.6 El Obispo Serapión anota que este Evangelio tenía matices docéticos y le advirtió a los líderes de la Iglesia que no la leyeran a sus congregaciones. De esta declaración sabemos que el Evangelio de Pedro fue escrito en algún momento en el siglo 2º, pero se nos ha dejado con muy poco acerca de su contenido real, con excepción de las declaraciones de Serapión.7

¿Es el Evangelio de Pedro un evangelio gnóstico?

Existe algún debate entre los eruditos con relación a si el fragmento Akhmîm es realmente un documento gnóstico. Existen dos posibles ejemplos gnósticos en 4:1 (párrafo 4) y 5:19 (párrafo 5). El párrafo 4 describe la crucifixión de Jesús y declara: “Y tomaron dos malhechores, y crucificaron al Señor entre ellos. Mas él se callaba, como aquel que no siente sufrimiento alguno.” Esto podría reflejar el punto de vista gnóstico del docetismo el cual veía a Jesús como si no poseyera un cuerpo físico. Esto explicaría la ausencia de sufrimiento de Jesús en la cruz. El párrafo 5 describe el clamor de Jesús en la cruz: “Y el Señor clamó, diciendo: Mi potencia, mi potencia, me ha abandonado. Y pronunciadas estas palabras perdió la vida.” Algunos eruditos ven esto como una referencia a “…una versión doceta del grito de abandono de la potencia divina al abandonar la concha corporal de Jesús.”8 Sin embargo, algunos eruditos discuten estas referencias como si se refirieran al gnosticismo completo.

¿Cuándo fue escrito el Evangelio de Pedro?

Aun cuando este trabajo es atribuido al apóstol Pedro (Párrafo 14), eruditos contemporáneos del Nuevo Testamento anotan correctamente que el Evangelio de Pedro es una obra del siglo 2º d.C. La mayoría de eruditos no fechan esta obra antes del 130-150 d.C. por las siguientes razones: (1) la cantidad de errores históricos que incluyen un embellecimiento exagerado del escrito y una falta de conocimiento histórico del siglo 1º, y (2) la probable dependencia que tiene este evangelio de los Evangelios del Nuevo Testamento. Por esta razón entre otras, muchos eruditos rechazan hoy día el Evangelio de Pedro porque este pretende darnos un retrato veraz de Jesús como lo hacen los Evangelios del NT considerándolo además, una tardía composición del siglo 2º d.C.

Errores Históricos

Error #1: La culpa de los Judíos

A la confesión de culpa por parte de las autoridades Judías (Párrafo 7) le falta credibilidad histórica.9 La confesión de las autoridades Judías tiene más sentido en el contexto posterior al 70 d.C. cuando las autoridades fueron acusadas por la destrucción de Jerusalén por no haber aceptado a Jesús como el Mesías. Además, la referencia de los escribas y ancianos Judíos al decir: “Porque ellos dicen que es mejor para nosotros, ser culpables del más grande pecado delante de Dios y no por caer en las manos del pueblo Judío y ser lapidados,” Esto también refleja un periodo posterior a los 70 d.C., y no es, definitivamente anterior al material Sinóptico.

Error # 2: El Sumo Sacerdote pasando la noche en el cementerio

Además, el autor del Evangelio de Pedro o del fragmento Akhmîm, poseía muy poco conocimiento de las costumbres Judías. De acuerdo a los párrafos 8 y 10, los ancianos y escribas Judíos acamparon fuera del cementerio formando parte de la guardia que estaba vigilando la tumba de Jesús. Craig Evans anota sabiamente: “Debido a los puntos de vista Judíos de la impureza corporal, sin mencionar el temor por los cementerios en la noche, el autor de nuestro fragmento es increíblemente ignorante (Evans, “Fabricando a Jesús” [“Fabricating Jesus”], 83).” Ningún sacerdote a cargo pasaría una noche en un cementerio ni cerca de alguna tumba que tuviera un cuerpo muerto considerado por ellos, impuro. Debido a estos serios errores, es altamente improbable que este evangelio refleje algo de los materiales tempranos usados en los Evangelios del NT. Más bien, el autor está muy alejado de los eventos históricos que rodearon la muerte y sepultura de Jesús.

Error #3: Embellecimiento exagerado de los registros de la Resurrección del NT

En este evangelio, existen un número aparente de embellecimientos exagerados, especialmente los relacionados con la protección de la tumba y la resurrección. Con relación a la protección de la tumban, hay aun siete sellos y una gran multitud de las áreas cercanas vinieron a ver el sello de la tumba (Párrafo 9). Aun cuando estas pueden ser posibilidades históricas, parece indicar que estos eran embellecimientos del escrito comparados a los registros más sencillos de los Evangelios del NT. Los escritores del NT no describen exactamente cómo se llevó a cabo la resurrección ya que presumiblemente ninguno estuvo allí para ser testigo con excepción de la guardia. Tal vez la parte más fascinante del registro del Evangelio de Pedro es donde describe la resurrección de Jesús Párrafo 10:

1.Empero, en la noche tras la cual se abría el domingo, mientras los soldados en facción montaban dos a dos la guardia, una gran voz se hizo oír en las alturas. 2. Y vieron los cielos abiertos, y que dos hombres resplandecientes de luz se aproximaban al sepulcro. 3. Y la enorme piedra que se había colocado a su puerta se movió por sí misma, poniéndose a un lado, y el sepulcro se abrió. Y los dos hombres penetraron en él. 4. Y, no bien hubieron visto esto, los soldados despertaron al centurión y a los ancianos, porque ellos también hacían la guardia. 5. Y, apenas los soldados refirieron lo que habían presenciado, de nuevo vieron salir de la tumba a tres hombres, y a dos de ellos sostener a uno, y a una cruz seguirlos. 6. Y la cabeza de los sostenedores llegaba hasta el cielo, mas la cabeza de aquel que conducían pasaba más allá de todos los cielos. 7. Y oyeron una voz, que preguntaba en las alturas: ¿Has predicado a los que están dormidos? 8. Y se escuchó venir de la cruz esta respuesta: Sí.”10

El registro de esta resurrección no conserva para nada la seriedad histórica que encontramos en los registros de los Evangelios del NT. Más bien, esta descripción describe a un ángel cuya cabeza “pasaba más allá de todos los cielos” y a una supuesta cruz dando una respuesta afirmativa. Es probable entonces que este relato exagerado en gran manera también niegue el que Jesús haya abandonado la tumba por el poder del Espíritu Santo ya que el mismo afirma que tres hombres abandonaron la tumba y “dos de ellos” sostenían “a uno”; quien supuestamente era Jesús. Además de ser este otro intento de los gnósticos de crear historias alrededor de los supuestos vacíos en los acontecimientos de este hecho, es también usar la imaginación para crear personajes que no tienen apoyo Bíblico para nada.

¿Cómo alguien puede pensar que este registro tiene más lógica que el que aparece en los Evangelios del NT? Evans declara sabiamente: “¿…puede sostenerse seriamente que el registro de la resurrección en el fragmento de Akhmîm (El Evangelio de Pedro) se complete con una cruz parlante y ángeles cuyas cabezas alcanzan los cielos y constituirse a la vez como un registro inicial?” (Evans, 84).

Dependencia en los Evangelios del Nuevo Testamento

Es difícil probar una exacta dependencia literaria en el Evangelio de Pedro de los Evangelios del NT. Sin embargo, existen por lo menos un par de ejemplos en este evangelio que son mejor explicadas por el autor teniendo familiaridad con los Evangelios canónicos del NT. El Evangelio de Mateo es un buen ejemplo con la guardia en la tumba de Jesús. El autor del Evangelio de Pedro probablemente tomó este registro y lo embelleció con líderes Judíos viniendo a acampar en la noche en las afueras de la tumba. Esto pudo haber servido a los propósitos apologéticos del autor de este evangelio el cual reflejó las condiciones posteriores a la destrucción del templo de Jerusalén. Aún más, la confesión del centurión (Párrafo 11) parece reflejar también el Evangelio de Mateo (Mateo 27:54; cf. con Marcos 15:39; Lucas 23:47).

Finalmente, la referencia del Evangelio de Pedro del ladrón en el Párrafo 4 usa las mismas palabras Griegas que en el Evangelio de Lucas (Lc 23:33, 39). Debido a que este evangelio es probablemente una obra del siglo 2º debido a sus errores históricos mencionados anteriormente, al menos, usa tradiciones similares a las encontradas en los Evangelios del NT. Esta, es una conclusión más sobria en lugar de basar nuestros argumentos solo en las fuentes de la crítica, la cual está con frecuencia atada a la simple especulación de fuentes hipotéticas y capas de edición y redacción. De todos modos y dado los embellecimientos numerosos y errores históricos, es probable que el autor haya estado familiarizado con los Evangelios canónicos combinados con sus propias especulaciones. Sin embargo, no sabemos el alcance del conocimiento que el autor tenía de los Evangelios del NT y tal vez, nunca lo sepamos.

Conclusión

A pesar de las afirmaciones de algunos, el Evangelio de Pedro no pertenece al Nuevo Testamento debido a sus graves y exagerados embellecimientos y a la probable dependencia de los Evangelios del NT. Por estas razones entre muchas, la mayoría de los eruditos rechazan hoy el Evangelio de Pedro el cual se nos ha querido dar como un retrato veraz de Jesús de la forma como el estándar de los Evangelios del NT lo hacen y lo consideran como una composición del siglo 2º d.C.

Un resumen de la evidencia para fechar el Evangelio de Pedro en el siglo 2º

Errores históricos y embellecimiento de los escritos

  • Siete sellos son usados para sellar la tumba de Jesús (Párrafo 9).
  • Una multitud proveniente de Jerusalén vino a ver cómo sellaban la tumba de Jesús (Párrafo 9).
  • Los líderes Judíos acamparon en la noche en la tumba de Jesús (Párrafo 9).
  • Los líderes Judíos temieron el daño del pueblo Judío (Párrafo 8). Esto no describe la situación histórica de los Judíos antes de la destrucción del templo Judío en el 70 d.C.
  • La historia de la resurrección describe la forma cómo Jesús, supuestamente, abandonó la tumba: Con dos ángeles, uno de ellos tan alto que llegaba hasta los cielos, a un Jesús que pasaba más allá de los cielos y una cruz que caminaba y hablaba.

Referencias tardías

  • Pasar la responsabilidad de la muerte de Jesús de Pilatos a Herodes y los Judíos.
  • “…el domingo…” se referencia en el Párrafo 9, lo cual indica un período de tiempo posterior (Cf. Apocalipsis 1:10; Cartas de Ignacio a las iglesias de Magnesia 9:1).

Posibles matices gnósticos

Silencio durante la crucifixión como si no hubiera sentido dolor. Esto podría ser consistente con un punto de vista doceta de Jesús lo que es común en círculos gnósticos.
En la crucifixión se refiere a como si Su “potencia” lo hubiera abandonado, el cual podría indicar a un ser sobrenatural saliendo de Él.
La muerte de Jesús es descrita como si hubiera sido “llevado”, indicando el ser rescatado sin morir. Esto también sería consistente con algunos puntos de vista gnósticos debido a que enseñaban que Jesús no era completamente un hombre, no pudo realmente morir en la cruz.

Posibles paralelos con el NT

  • La confesión del centurión (Párrafo 11) parece reflejar el Evangelio de Mateo (Mateo 27:54; cf. con Marcos 15:39; Lucas 23:47).
  • La ubicación de la guardia en la tumba parece reflejar el Evangelio de Mateo.

Fuentes

  • Bock, Darrell L. “Los Evangelios Faltantes: Descubriendo la verdad detrás de los Cristianismos Alternos” (“The Missing Gospels: Unearthing the Truth behind Alternative Christianities”). Nashville: Thomas Nelson, 2006. 
  • Evans, Craig A. “Fabricando a Jesús: Cómo los eruditos modernos distorsionan los Evangelios” (“Fabricating Jesus: How Modern Scholars Distort the Gospels”). Downers Grove, IL: Inter-Varsity Press, 2008.
  • Evans, Craig A. “El Jesús Apócrifo: Evaluando las Posibilidades y Problemas” (“The Apocryphal Jesus: Assessing the Possibilities and Problems”). 147-172. En Craig A. Evans y Emanuel Tov, ediciones. “Explorando los Orígenes de la Biblia: Formación del Canon en una Perspectiva Histórica, Literaria y Teológica” (“Exploring the Origins of the Bible: Canon Formation in Historical, Literary, and Theological Perspective”). Grand Rapids: Baker, 2008.
  • Harris, Stephen L. “El Nuevo Testamento: Una introducción de estudiante” (“The New Testament: A Student’s Introduction”). Cuarta Edición. New York: McGraw-Hill, 2002.
  • Head, P. M. “En la Cristología del Evangelio de Pedro” (“On the Christology of the Gospel of Peter”), Vigiliae Christianae 46 (1992), 209-224.
  • Strobel, Lee. “El Caso del Jesús Verdadero” (“The Case for the Real Jesus”). Grand Rapids: Zondervan, 2007.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. Para leer una copia del Evangelio de Pedro, visite por favor http://escrituras.tripod.com/Textos/EvPedro.htm, consulte además los Padres Ante-Nicenos en Español: http://www.vidaeterna.org/esp/historia/comienzos/padres_igl.htm y “El Evangelio de Pedro” en “Los Padre Ante Nicenos” (“The Ante Nicene Fathers”), volumen 9, Peabody, MA: Hendrickson Publishers, pp. 7-8 para una versión en Inglés.
  • 2. Curiosamente, no sabemos si el Evangelio reporta el ministerio público de Jesús y milagros ya que de la copia del mismo sólo tenemos un fragmento. El fragmento Akhmim finaliza abruptamente con una probable aparición de Jesús que iba a tomar lugar en el Mar de Galilea. Algunos eruditos afirman que el fragmento de este evangelio puede fecharse en el siglo 7º. Ver, P. M. Head, “En la Cristología del Evangelio de Pedro” (“On the Christology of the Gospel of Peter"), Vigiliae Christianae 46 (1992), 209.
  • 3. El docetismo fue una creencia que surgió en los siglos iniciales del Cristianismo la cual sostenía que Jesús era totalmente divino pero no era totalmente humano. En otras palabras, Jesús era Dios pero no era hombre debido a que la realidad física es demoniaca.
  • 4. Algunos pocos eruditos debaten si el fragmento Akhmîm es realmente del Evangelio de Pedro, pero por el bien del argumento nos limitaremos a suponer que este fragmento es realmente el Evangelio de Pedro debido a que este es el consenso de los eruditos hoy día.
  • 5.Historia Eclesiástica” (“Ecclesiastical History”), 3.3.1-4; 3.25.6; y 6.12.3-6.
  • 6. La carta del Obispo Serapión se conserva por Eusebio en su “Historia Eclesiástica” (“Ecclesiastical History”) 6.12.3-6.
  • 7. Algunos eruditos han intentado encontrar paralelos o citas en el Evangelio de Pedro en otros padres de la temprana iglesia incluyendo a Orígenes, pero estos paralelos son bastante controvertibles.
  • 8. Head, 214. En realidad, Head no acepta este punto de vista.
  • 9. Es posible y basados en las declaraciones de Jesús acerca de Jerusalén (Lc 21:20-24; 23:48) y tal vez al consejo de Caifás (Jn 11:49-59).
  • 10. http://escrituras.tripod.com/Textos/EvPedro.htm

 

 

 

 
 
CARM ison