¿Podemos cambiar la mente de Dios con la oración?

Esta es una pregunta difícil de responder. ¿Cómo reconciliamos la idea de que nuestras oraciones influyen a Dios como indica Santiago, sabiendo que Dios conoce todas las cosas como lo afirma 1ª Juan 3:20?

  • Santiago 5:16: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.”
  • 1ª Juan 3:20: “pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.”

¿Cómo es posible para nosotros influir a Dios que siempre ha conocido todas las cosas desde la eternidad? En cierto sentido, ¿interactúa Dios con nosotros sabiendo lo que haremos y decide hacer las cosas en respuesta? ¿O decreta Dios todo lo que habrá de pasar incluyendo nuestras oraciones de forma tal que estas están finalmente dentro de Su voluntad? En el cristianismo, el debate es profundo. Sin embargo, la Escritura es clara:

  • Efesios 1:11: “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,”

Esto significa que Él incluye nuestras oraciones (pasadas, presentes y futuras) dentro de todo el consejo de Su voluntad y desde la eternidad. Pero, ¿mira Dios al futuro para ver lo que oraremos para posteriormente decidir lo que obtendremos basado en esas oraciones? No. Esto no puede ser ya que violaría la soberanía de Dios, el cual no obra ni reacciona a los deseos del hombre, ni tampoco cuenta con algún tipo de “plan de apoyo” porque debe “cambiar Su mente”. Aún más, pensar que Dios mira al futuro para ver lo que sucederá implicaría que Dios está aprendiendo, lo cual, contradice a:

  • 1ª Juan 3:20: “pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.”
  • Proverbios 21:1: “Como los repartimientos de las aguas, Así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere lo inclina.”

De otro lado, Santiago 5:16 dice que, “la oración eficaz del justo puede mucho.” Debemos por lo tanto preguntar, ¿cómo nuestras peticiones delante de Dios pueden lograr algo, si Dios, no solo conoce lo que oraremos sino que ha ordenado nuestras oraciones desde la fundación del mundo? (Ver, Efesios 1:11). La respuesta simple es que esto está más allá de nuestra capacidad para entenderlo. La Biblia no nos enseña la forma cómo funciona nuestra interacción con Dios. Pero la Biblia sí nos dice que Dios escucha nuestras oraciones cuando oramos conforme a Su voluntad: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.” (1 Jn 5:14). Esta es la clase de paradoja con la que nos encontramos. Y las paradojas sólo ocurren cuando hay absolutos. Es totalmente cierto que Dios conoce todas las cosas y ha ordenado todo lo que ha de suceder; sin embargo, esto no significa que Él hace que las personas pequen. Es también cierto que Dios desea que oremos. Por lo tanto, ¿cómo influyen nuestras oraciones en Dios cuando Él ya ha ordenado que esas oraciones sucedan? Una vez más, no lo sabemos.

Sin embargo, parecería, que “influimos” en Dios cuando estamos en Su voluntad. En otras palabras, si caminamos en la voluntad de Dios y le pedimos algo en oración, es más probable entonces recibir una respuesta afirmativa porque estamos haciendo lo que Él quiere y lo que ya estableció para nosotros. Por el contrario, si no estamos en Su voluntad y le pedimos algo, no nos lo dará debido a que no es Su voluntad el que lo tengamos. Además, el tema no es si Dios responde o no nuestras oraciones, porque Él lo hace. El tema es si nuestras oraciones y si nosotros mismos permanecemos en Su voluntad de forma que estas, puedan ser respondidas.

Somos nosotros quienes necesitamos cambiar nuestra voluntad de acuerdo a Sus deseos, no Su voluntad cambiada de acuerdo a nuestras oraciones.

 

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CARM ison