¿Por el hecho de ser cristiano significa que no pecaré más?

Por, Matt Slick

Solo porque seamos cristianos, no significa que no cometemos pecado. Todavía luchamos contra nuestra vieja naturaleza. Esa es parte de la manifestación de la regeneración; el cambio en nosotros que es llevado a cabo por Dios cuando somos hechos nuevas criaturas (2ª Corintios 5:17). Los cristianos luchan contra sus pecados; aunque ya no viven en ellos o buscan caminar con ellos:

  • 1ª Juan 2:4: “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él”.

El apóstol Juan afirma que debemos guardar Sus mandamientos, permaneciendo en Cristo y no en el pecado. Guardando los mandamientos de Cristo, amamos a Dios (Mateo 22:37), amamos a nuestro prójimo (Mateo 22:39), etc. Pero antes de continuar y llegar hasta esos mandamientos, note de lo que Juan dice un poco antes en su epístola:

  • 1ª Juan 1:7-9: “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Juan el apóstol, se incluyó en el pasaje anterior. Él no nos está enseñando que tenemos que ser perfectos y guardar la ley para ser salvos. Nos está diciendo que si estamos para seguir a Cristo, entonces debemos seguir Sus mandamientos. En otra palabras, si Ud. afirma ser un seguidor de Cristo pero no hace lo que Él dice, ¿cómo podría Ud. llamarse un cristiano? (1ª Juan 2:4).

  • Amar a Dios:
    • Mateo 22:37: “Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”.
  • Amar a su prójimo:
    • Mateo 22:39: “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
  • Amarse entre sí:
    • Juan 13:34: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros”.
  • Hacer discípulos:
    • Mateo 28:18-20: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.

Amar a Dios es el primero y el más importante de Sus mandamientos. Dios es el propio objeto y el principio de toda norma moral del bien y del mal. De esto se deduce que si vamos a amar a Dios, entonces amaremos a nuestro prójimo porque también nos amamos a nosotros mismos, y así es como nos amaremos entre nosotros como hijos de Dios. Ahora bien, uno de los requisitos de amar a nuestro prójimo, es hablarles acerca de Jesús. Esta es la razón por la que Jesús nos ordenó hacer discípulos.

Por lo tanto, ser un cristiano no significa que no pecamos. Significa que no practicamos el pecado, y que luchamos contra los pecados.

  • Romanos 7:14-25: “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. 15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. 21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”.

Puede ver en los versículos subrayados que Pablo luchaba contra su pecaminosidad, pero nadie puede decir que practicaba el pecado o que no era un verdadero cristiano. Si Pablo luchó contra su pecado y era un cristiano, entonces, nosotros que no practicamos el pecado y que luchamos contra todo síntoma de pecado, podemos afirmar también, que somos cristianos.

Sin embargo, debemos aclarar que no es correcto ni pecar, ni practicar el pecado. No debemos usar la debilidad de nuestra carne como justificación o excusa para hacer lo que va en contra de Dios. Somos hechos, nuevas criaturas (2ª Corintios 5:17), y como tales hemos sido comprados con un gran precio; la sangre del Señor (Hechos 20:28), y por lo tanto, debemos actuar de manera consistente con nuestra redención. No debemos practicar, de ninguna manera, el pecado, pero si pecamos, tenemos abogado para con el Padre, a Jesucristo mismo:

  • 1ª Juan 1:7, 9: “7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.
  • 1ª Juan 2:1: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.
  • Romanos 3:26: “con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús”.

 

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