¿Por qué existe tanta maldad y sufrimiento en el mundo?

Tanto los curiosos como los críticos del Cristianismo hacen esta pregunta. Si Dios es todo poderoso y todo amoroso, ¿por qué entonces, permite la maldad y el sufrimiento en el mundo? Varias respuestas han sido dadas, pero determinar permanentemente el tema es imposible debido a que muchas de nuestras respuestas continúan levantando más preguntas. Sin embargo, nuestra falta de habilidad para responder esta pregunta perfectamente no significa que no podemos ofrecer soluciones. Claro está que no asumo ser capaz de responder en forma definitiva estas preguntas, pero sí puedo ofrecer algunas soluciones.

Primero que todo, es posible que Dios tenga razones que nosotros no entendemos para permitir que exista la maldad. En esto, el Cristiano puede tener seguridad en Dios al saber que Sus caminos están por encima de nuestros caminos (Is 55:8-9). Como la Biblia dice: el justo vivirá por la fe (Hab 2:4).

Segundo, Dios puede permitir que la maldad continúe su curso para poder probar que la maldad es maligna y que el sufrimiento, el cual es un producto desafortunado de la maldad, es una prueba adicional de que cualquier cosa contraria a la voluntad de Dios es mala, dañina, dolorosa y lleva a la muerte.

Dios le dio a Adán el dominio sobre el mundo (Gn 1:28). Cuando él se rebeló contra Dios, él puso en movimiento una serie completa de eventos y cambió la misma naturaleza del hombre y de la creación. Ambos, fueron afectados por el pecado. La creación ya no era más un paraíso por el nacimiento de espinas y cardos (Gn 3:17-18; Ro 8:22). Las personas se convirtieron en pecadoras (Ro 5:12; Ef 2:13), y enemigas de Dios (Ro 3:19-22), etc. La única conclusión a tal situación es la muerte. Jesús dijo: “Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.” (Mt 24:22).

El pecado es rebeldía contra Dios y Su orden creado. Pero Dios no nos ha dejado solos en este mundo caído. Él continúa estando en este mundo, señalándolo a Él Mismo, a la verdad, a la moral, a la pureza y al amor. Él usó lo maligno del mundo (mentiras, perjurios, envidias, etc.), para Su Hijo a la cruz para que así pudiéramos tener la oportunidad de obtener vida eterna. En esto, Dios no se ha apartado del mundo de la creación caída, sino que ha entrado en esta al venir Jesús. Dios obra en el mundo caído para efectuar cambios y Él usa a las personas caídas para llevar a cabo Su voluntad. En esto, Él suministra soberanía sobre lo maligno, el sufrimiento y las personas rebeldes, probando que el pecado y la maldad son absolutamente inútiles, y que Él es digno de honor y gloria.

Una posible tercera razón de que Dios permite que la maldad ocurra es para que el día del juicio, los condenados no tengan derecho a decir que la sentencia de ellos es injusta. Dios no detiene a nadie de ejercer la libre voluntad. Piense acerca de esto: Si alguien dice que Dios debería detener la maldad y el sufrimiento, ¿debería Dios detener toda maldad y sufrimiento? Si Dios sólo detiene algo de esta, entonces, nosotros continuaríamos preguntándonos por qué existe todavía. Así que si queremos que Dios detenga la maldad y el sufrimiento, entonces, Él debería detenerla toda. Nosotros no tenemos ningún problema con esto cuando queremos decir detener una catástrofe, o un asesinato, o una violación. ¿Pero qué hay cuando alguien piensa en alguno diabólico? La maldad es destructiva si se lleva o no a cabo. El odio y la intolerancia en el corazón de alguien están equivocados. Si esto es equivocado, y si Dios está para detener toda la maldad, entonces, Él debería detener a la persona de tener esos pensamientos. Para hacer eso, Dios debe quitar su libertad de pensamiento. Aún más, ¿qué persona en la tierra no ha tenido algún pensamiento maligno? A Dios entonces, le tocaría detener a toda persona para que ejercitara su libre voluntad y esto es algo que Dios no ha escogido hacer. Por lo tanto, podríamos decir que una de las razones por la que Dios permite la maldad y el sufrimiento es debido al libre albedrío del hombre.

Cuarto, es muy probable que Dios use el sufrimiento para hacer lo bueno. En otras palabras: Él produce paciencia a través de la tribulación (Ro 5:3). O Él puede desear salvar a alguien a través de esta tribulación. Tome por ejemplo el registro de José. Él fue vendido por sus hermanos. Lo que ellos hicieron estuvo equivocado y José sufrió en gran manera por esta acción. Sin embargo, más tarde, Dios levantó a José en Egipto para que tomara decisiones para el pueblo de esa tierra debido a la sequía que se aproximaba y que duraría siete años. Egipto no fue solo salvado, sino también la familia y los hermanos de José los cuales lo habían vendido a la esclavitud. José  finalmente les dijo a ellos: “…Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien,…” (Gn 50:15-21). Claro está que el más grande ejemplo de Dios usando la maldad para el bien es la muerte de Cristo. Las personas malignas lo llevaron a Él a la cruz. Sin embargo, Dios usó la cruz como el medio para salvar al mundo.

Pero entonces, deberíamos preguntar que si esto es cierto, ¿estaremos trabajando contra Dios al trabajar contra la maldad y el sufrimiento? No. No lo estamos. Dios dice que no quiere que pequemos y suframos. Pero simplemente, es verdad que Dios puede usar la maldad a pesar de su aparente carácter despreciable de la misma maldad.

Dios está en el mundo usando al mundo y sus fracasos para Su gloria y el beneficio de aquellos que lo escuchan a Él.

Pero, ¿qué hay acerca de aquellos que parecen sufrir inocentemente sin ningún beneficio? ¿Qué hay acerca de la mujer es violada, o el espectador inocente que es asesinado por una bala perdida? En ambos casos, las víctimas y familias sufren dolor y pérdida. ¿Qué tan bueno puede ser esto?

Creo que la respuesta tiene dos posibilidades. Una: finalmente, nadie es inocente. Todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios (Ro 3:23) y por naturaleza somos hijos de ira (Ef 2:3). Nadie es inocente. Aun cuando esto es bíblicamente exacto, esto no satisface emocionalmente la pregunta. ¿Por qué hay bebés que sufren por cosas que no han hecho? Debo reconocer que no tengo respuesta a esto. Finalmente, debemos creerle a Dios el cual conoce desde el principio hasta el final y ve el panorama total. Él tendrá la última palabra y Él será vindicado.

Conclusión

El sufrimiento es el resultado del pecado humano. El mundo no es de la manera como Dios lo creó y debido a eso, todos somos vulnerables a los efectos del pecado en el mundo. ¿Por qué sufre una persona y la otra no? ¿Por qué las catástrofes suceden a algunos y no a otros? Esto se debe a que el pecado está en el mundo. Pero vendrá un día cuando el Señor regrese y limpie este mundo de todo pecado y sufrimiento.

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” (Ap 21:4).

 

 

 

 
 
CARM ison