¿Por qué casarse?

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Por Shelley Ritter

El matrimonio no fue instituido por el hombre, sino por Dios mismo; el cual es, un contrato, una promesa de compromiso y entrega:

  • Génesis 2:24: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”

Es también conocido como un pacto (lo cual es, un acuerdo entre dos o más partes) llevado a cabo entre un hombre y una mujer con la intención  de que dure para toda la vida:

  • Malaquías 2:16: “Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.”

Por lo tanto, el matrimonio nunca deberá ser considerado como una relación casual o un acuerdo hecho a la ligera. El matrimonio es un compromiso muy serio a través del cual la fidelidad y la confianza mutua es ofrecida entre un hombre y una mujer. Es también el pacto en el cual los niños serán sacados adelante. Por lo tanto, dada la seriedad del matrimonio y del aparente compromiso casual del mundo a éste, ¿por qué debemos casarnos?

El matrimonio fue creado para compañía

Dios mismo afirmó que no es bueno que el hombre esté solo (Gn 2:18). Después que Dios creó a Adán y lo colocó en el Huerto, le dijo que les pusiera nombre a todos los animales. Génesis 2:20 registra que ninguno de los animales era ayuda idónea para él. Adán tenía necesidad de una compañera que “correspondiera a”, que “encajara” para él. Por lo tanto, Dios hizo a Eva. Note que Dios hizo a una mujer para ser compañía de Adán para que no estuviera solo. De la forma como Eva sería una compañía para Adán, él lo sería para Eva. Aunque las amistades son indudablemente, una parte importante de la vida, no existe ninguna compañía humana tan cercana como la de un esposo y esposa. Dios estableció el matrimonio con ese propósito.

El matrimonio fue establecido para el placer de ambos

Después de la creación de Eva, Génesis 2:24, declara que ambos, “… serán una sola carne.” El hombre y la mujer fueron creados para ser uno, en un sentido físico. La unión sexual entre el hombre y la mujer fue creada para el pacto matrimonial. Cantar de los Cantares registra el placer físico entre un esposo y esposa, y esto, fue creado por un buen propósito.

El siguiente pasaje de Proverbios nos advierte contra el sexo fuera del matrimonio y elogia el placer dentro de las relaciones maritales:

  • Proverbios 5:15-20: “Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo. 16 ¿Se derramarán tus fuentes por las calles, Y tus corrientes de aguas por las plazas? 17 Sean para ti solo, Y no para los extraños contigo. 18 Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud, 19 Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recréate siempre. 20 ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?”

El matrimonio es para el placer y es también guardia contra la lujuria y la inmoralidad sexual:

  • 1ª Corintios 7:9: “pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.”

Abstenerse de casarse en un intento para pretender ser “espiritual”, puede no terminar siendo tan espiritual, sino más bien, una causa para caer en el pecado.

El matrimonio fue creado para concebir hijos

  • Génesis 1:28: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

El fructificar y el multiplicarse era parte del plan de Dios para Adán y Eva. A través del Antiguo Testamento, los hijos no eran vistos como cargas, sino como bendiciones y una herencia de Dios:

  • Salmo 127:3-5: “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. 4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. 5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.”

La unidad familiar es vista como un tema integral tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Dios creó una unidad familiar consistente en un hombre y mujer casados y sus hijos. Debido a la muerte y el divorcio, la unidad familiar no es siempre tan intacta como esta fue creada originalmente. Sin embargo, esto no cambia la intención de Dios en Su diseño para el matrimonio. Los hijos son para ser concebidos y criados dentro del matrimonio, no fuera de éste. De hecho, todo tiempo que Israel procreó fuera del matrimonio, se produjeron dificultades debido a que se habían salido del diseño original de Dios (Génesis 16; 2º Samuel 11 – 12).

El matrimonio es un retrato de Cristo y Su novia, la Iglesia

El apóstol Pablo le escribió a la iglesia en Éfeso de que el matrimonio era una representación de Cristo y Su iglesia (Ef 5:22-33). El marido representa a un servidor líder entregando su vida dentro de la relación matrimonial, de la forma como Cristo hizo por Su novia, la Iglesia. La esposa sigue el ejemplo de su esposo líder, sometiéndose a su liderazgo fuera de su propia y libre voluntad. Esto representa la respuesta del cuerpo de Cristo a la Cabeza de la Iglesia; Jesucristo.

¿Por qué, entonces, casarse? El matrimonio es una fotografía de la gloriosa relación entre el Salvador de la humanidad y Su pueblo. El matrimonio representa la belleza y la verdad de la relación eterna que tenemos con Dios. Es, de hecho, una verdadera bendición de Dios.

 

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