¿Por qué debo asistir a la iglesia?

Por Daniel Spratlin

Pregunta: "¿Por qué debo asistir a la iglesia?"

Respuesta: El Nuevo Testamento en forma repetitiva enfatiza la importancia de las asambleas locales. De hecho, el modelo del ministerio de Pablo era establecer congregaciones locales en las ciudades donde él predicaba el evangelio. Hebreos 10:24-25, nos ordena que cada creyente sea parte de un cuerpo local y nos dice por qué es necesario:

  • "Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca."

Es solo al cuerpo local al que se compromete la persona y donde se puede encontrar el nivel de intimidad que es requerido para estimular cuidadosamente la relación entre creyentes, “…para estimularnos al amor y a las buenas obras…” Y es sólo en este contexto que podemos animarnos entre nosotros.

El Nuevo Testamento también enseña que cada creyente debe estar bajo la protección y cuidado del liderazgo de la iglesia local ya que estos hombres pueden pastorear al creyente animándole, amonestándole y enseñándole.

  • 7 Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. 17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.” (He 13:7, 17).

Aún más,  cuando Pablo le dio a Timoteo instrucciones especiales acerca de las reuniones públicas, dijo: “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.” (1 Ti 4:13). Parte del énfasis en la adoración pública incluye tres cosas: Escuchar la Palabra de Dios, ser llamado a la obediencia y la acción a través de la exhortación, y por último, la enseñanza. Es solo en el contexto de la asamblea local que estas cosas pueden tomar lugar efectivamente.

Hechos 2:42, nos muestra lo que la iglesia primitiva hizo cuando se reunían: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.” Entonces, los cristianos se reúnen para:

  • Aprender la Palabra de Dios y lo que esto implica para sus vidas
  • Reunirse para estimularnos al amor y a las buenas obras
  • Para conmemorar la muerte y resurrección del Señor a través del partimiento del pan, y las oraciones.

Claro está que podemos hacer estas cosas individualmente, pero Dios nos ha llamado a Su cuerpo, el cual es la iglesia la cual es la representación local de ese organismo en todo el mundo. Debemos entonces ministrar gustosamente y ser ministrados entre el pueblo de Dios.

Pertenecer a una iglesia local activa en las cosas del Señor es imperativo para vivir una vida con compromiso. Es solo a través del ministerio de la iglesia local que un creyente puede recibir la clase de enseñanza, la responsabilidad y el ser animado para que permanezca firme en su fe. Dios ha ordenado que la iglesia suministre la clase de ambiente donde una vida sin compromiso pueda crecer.

 

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