¿Por qué debo casarme? Es sólo un compromiso en un pedazo de papel

Desafortunadamente, el mundo se está alejando cada vez más de la pureza moral y moviéndose hacia lo que es ante sus propios ojos correcto. Uno de los síntomas de la decadencia moral es el incremento de negar la necesidad de casarse.

Primero que todo, necesitamos el matrimonio ya que Dios nos dijo que debíamos casarnos. El matrimonio no es sólo para el beneficio de la pareja, sino también para el de los hijos. Cuando un esposo y su esposa se vinculan en una promesa publica para permanecer fieles entre sí, para permanecer dedicados el uno al otro en enfermedad y pobreza, el lazo matrimonial es mucho más fuerte y el mismo es de vital importancia ya que el matrimonio es el fundamento de la sociedad. Es la base sólida del desarrollo moral de los hijos y el lugar donde la fidelidad y la integridad se viven en las vidas de sus participantes.

Si un hombre y una mujer viven juntos sin el beneficio del matrimonio, ellos están diciendo que Dios no está en lo correcto y que el matrimonio no es necesario. Si tienen hijos fuera del matrimonio están arriesgando la moral de esos hijos y su salud emocional ya que sus hijos aprenderán que los ideales particulares, la propia conveniencia y el egoísmo son más valiosos e importantes que la misma integridad moral. Aprenderán que las preferencias personales son de más valor que el beneficio del otro. Aprenderán que el egoísmo es el modelo por el cual vivir ya que el sacrificio de entrega hacia una persona no se ha llevado a cabo.

Adicionalmente, los hijos necesitan seguridad e instrucción. El matrimonio ayuda a asegurar los lazos familiares; por lo tanto, proveerá un ambiente más seguro en el cual los hijos crecerán para que así puedan aprender apropiadamente moral e integridad en la medida en que entran en la sociedad como adultos. Después de todo, esos padres que no valoran el valor del matrimonio tienden a no valorar la entrega y los hijos no crecerán en un lugar donde los padres no se han comprometido entre sí.

Aún más, el matrimonio con su promesa de fidelidad ayuda a asegurar la salud a través de la prevención de enfermedades venéreas. El matrimonio ayuda a asegurar la santificación misma de la relación esposo-esposa ya que el matrimonio es una declaración pública de dedicación exclusiva. Esto ayuda a establecer un fundamento en la relación, mientras que vivir sin casarse en un simple compromiso de palabra o conveniencia no puede tener verdadera confianza. Si por alguna circunstancia no es conveniente, entonces, la pareja puede fácilmente terminar; con hijos o sin hijos.

El matrimonio no es sólo un pedazo de papel. Es una promesa de vivir juntos fielmente, hasta la muerte, contra viento y marea, enfermedad y salud y es un beneficio para que los hijos crezcan dentro del matrimonio. El matrimonio es una manifestación de la bendición de Dios.

 

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