¿Por qué Dios envía un poder engañoso a las personas para que no sean salvas?

  • 2ª Tesalonicenses 2:11: “Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,”

¿Por qué Dios enviaría un poder engañoso a las personas para que crean en lo que es falso? ¿No esto moralmente equivocado? Primero, echemos un vistazo al contexto:

  • 2ª Tesalonicenses 2:8-12: “Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; 9 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, 10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, 12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.”

Los versículos 8 y 9 están hablando acerca de la manifestación del anticristo. El v. 10 habla acerca de de aquellos que se pierden “por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.” Y el v. 11 dice que por esta razón Dios “les envía un poder engañoso, para que crean la mentira.”

Pablo nos está diciendo que Dios enviará “un poder engañoso” a aquellos que “no creyeron a la verdad.” De esta forma creerán en la mentira con relación a la venida del anticristo. Dios no enviará un poder engañoso sobre aquellos que recibieron “el amor de la verdad para ser salvos” sino sobre aquellos que rechacen el “amor de la verdad.” Esto no es, en alguna manera equivocado ya que ellos creen en lo que es falso y el juicio contra ellos es correcto porque rechazaron el amor de la verdad. Parafraseando lo que Dios quiere decir es: “¿Quieren Ustedes seguir las mentiras y la maldad? Que así sea entonces. ¡Crean sus mentiras!

Esto es lo mismo que cuando Dios juzga a aquellos que “detienen con injusticia la verdad” (Ro 1:18). De forma que Dios también “los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,” (Ro 1:24); “…a pasiones vergonzosas…” (Ro 1:26); entregándolos también “a una mente reprobada…” (Ro 1:28). Dios es quien juzga el corazón y la mente de las personas de forma tal que en su misma rebeldía sean ellos fortalecidos. Él les da más de lo que ellos quieren y desean; por lo tanto, el juicio venidero contra ellos es apropiado.

Dios tiene el derecho de ejecutar juicio sobre aquellos que creen mentiras y buscan la impiedad.

 

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