¿Por qué Dios escucha y responde las oraciones de algunos y no de otros, aun cuando estos últimos viven para Él?

Parece que la pregunta detrás de la pregunta es: “¿Por qué Dios no responde mis oraciones aun cuando vivo para Él?” Esta es una pregunta con la que luchan muchos cristianos. Parecería justo que si vivimos para Dios, Él se inclinará para darnos lo que le pedimos. Eso fue lo que Job pensó. (Lea el libro de Job en el Antiguo Testamento si todavía no lo ha hecho.) Aunque Job era el hombre más justo de su época, en términos de su observancia de una buena conducta moral, Dios permitió que sufriera. Todos los amigos de Job estaban convencidos que él sufría por causa de algún pecado que había cometido. Ellos tenían a Dios en una caja, asumiendo que Él debía actuar de acuerdo a una fórmula particular: Si hago buenas cosas, buenas cosas me serán dadas. Si hago malas cosas, malas cosas obtendré.

Pero Dios no opera de esa forma. No podemos pensar que Dios nos debe algo por las buenas obras que hacemos. De hecho, si algo hacemos bien, es porque de todas maneras, debemos hacerlo. Todo lo bueno que tenemos de Dios es por Su gracia, no porque lo hemos ganado.

  • Mateo 5:45: “para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.”

Dios le da buenos dones a todas las personas, sin importar sus buenas acciones. Piense acerca de todo lo “bueno” que posee: vida, vista, amistades, su relación con Dios, agua, comida, etc. ¿Cuál de estas cosas podría poseer si Dios no se las hubiera suministrado?:

  • Santiago 1:17: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”

Entonces, nada de lo que recibimos de Dios es porque lo merezcamos.

Job y sus amigos tenían la misma suposición, que Dios supliría para las circunstancias de cada persona en directa relación a sus conductas, buenas o malas. La única diferencia es que él no había hecho nada malo, por lo tanto asumió que Dios estaba obrando injustamente contra él. Nosotros hacemos la misma cosa cuando estamos frustrados con Dios acerca de las circunstancias, asumiendo que Él nos debe dar lo que pedimos ya que estamos haciendo lo correcto. Al final, Dios le recordó a Job quién es Él: Dios, el infinitamente bueno, el omnisciente, el amoroso Rey sabio del universo. Él le mostró a Job que Él sabe lo que finalmente es bueno para nosotros mejor de lo que pensamos. El sufrimiento temporal que Job soportó, produjo en él, un mejor carácter, amor y confianza en Dios, dándole a Job más de lo que había preguntado; no a causa de la obediencia de Job sino por Su sola gracia. Recuerde que la respuesta de Job a su problema fue acusar a Dios de hacerle maldad; y ciertamente, no mereció las posteriores bendiciones de Dios.

Dios le ama a Ud. más de lo que Ud. se ama, porque Él lo conoce mejor de lo que Ud. se conoce. Él sabe exactamente de lo que Ud. tiene necesidad. Finalmente, Él cumple todos los deseos de su corazón. Sus acciones hacia Ud., aunque no las podamos entender, están dirigidas a llevarlo a una total dependencia de Él, ya que es finalmente es para bien suyo. Fácilmente podemos vernos involucrados en circunstancias temporales, las cuales, en la eternidad parecerán insignificantes, y cambiarlas por lo que es realmente importante:

  • Romanos 8:18: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.”

Pero tristemente, la gente deja pasar las bendiciones eternas porque se enfocan sólo en lo temporal. Jesús comparó esto a la semilla cuyas plantas fueron ahogadas por las espinas:

  • Mateo 13:7, 22: “7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. 22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.”

Cuando oramos, Dios responde nuestras oraciones de la forma que es mejor para nosotros. Él nos ama y esto significa que quiere nuestro bien y sabe que nuestro bien final es estar con Él. No podemos entender como Sus respuestas logran esto, así como enseñó a Job, pero esta es la razón por la cual Él es Dios y nosotros no. Todo lo que necesitamos hacer es creer en Él.

¿Cuál es entonces el punto de hacer el bien si así no ganamos el favor de Dios? En el mundo existe una razón para hacer el bien. Obtenemos el favor de Dios no porque Él nos deba algo, sino porque cuando hacemos el bien, estaba actuando de acuerdo al diseño de Dios para nosotros y nos beneficiamos de esto de forma más duradera. En realidad obtenemos más de Dios mismo cuando lo seguimos a Él. Dios es la fuente del todo bien. Por lo tanto, ¿qué podría ser mejor que estar unido con la fuente de las cosas buenas que Ud. busca, las cuales son solo sombra de Su bondad? Así, más bien que tratar de controlar nuestras circunstancias a través de “seguir las reglas”, encontramos que al amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente (Mt 22:37), obtenemos una recompensa más duradera: Un conocimiento más profundo de Dios y una relación más profunda con Él. Este es nuestro último objetivo y Él, responde todas nuestras oraciones para lograrlo.

 

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