¿Por qué Dios tendría que morir para salvar a personas de Sí mismo?

Por, Matt Slick

¿Por qué Dios tendría que morir para salvar a personas de Sí mismo? Porque no existe ninguna forma diferente para salvarlos de sus pecados.

Debido a que Dios es santo y justo, Él debe castigar a todo aquel que quebranta Su Ley. Debido a que Él es el que administra el castigo, necesitamos entonces ser salvos de Su justo juicio. Pero debido a que no somos capaces de complacer a Dios por nuestras obras, el único que queda y que puede limpiarnos es Dios mismo.

La persona ofendida es la que tiene que perdonar. Si yo lo ofendo a Ud., no le pido perdón al vecino; le debo pedir perdón a Ud. Lo mismo sucede con Dios. Si pecamos contra Él tenemos que ir a Él para ser perdonados. Pero pedir simplemente perdón, no es suficiente. La razón se debe a que cuando pecamos, pecamos contra un Dios infinitamente santo. Además, Dios es justo y debe hacer lo que es correcto. Por lo tanto, es correcto castigar a aquellos que desafían a Dios. Pero el problema es que, debido a que Dios es infinito, como seres finitos, no somos capaces de hacer lo suficiente para agradarlo a Él.

Permítame presentar una analogía

Digamos que estoy con mi esposa en su casa hablando acerca de la iglesia y en mi entusiasmo golpeó accidentalmente una de sus lámparas, la cual es especial. Un amigo muy querido se la regaló y tiene un gran valor sentimental y además, la necesita para iluminar la sala. Después de un momento, Ud. entiende que el daño está hecho y decide perdonarme. Me dice: “Está bien, Matt. Te perdono por haberla roto; pero de todas formas, debes pagarme diez dólares”.

¡Un momento! ¿Está pidiéndome diez dólares después de haberme realmente perdonado? ¡De ninguna manera! De otro lado, cuando Dios perdona nuestros pecados, Él dice que no los recordará más:

  • Jeremías 31:34: “… porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”.

Perdonar y olvidar sería lo ideal. Si Ud. me perdona, ¿puede demandarme un pago? No. Debido a que una deuda perdonada, ya está perdonada.

Digamos que en vez de perdonarme y cobrarme a mí, se voltea a mi esposa y le dice: “Matt rompió mi lámpara. Págueme, diez dólares”.

Le pregunto una vez más: ¿Es esto verdadero perdón? No. Ud. simplemente está transfiriendo la deuda a alguien que no estuvo involucrado en la ofensa inicial.

Pero tenemos un problema. La lámpara necesita ser reemplazada. Entonces, en el verdadero perdón, ¿quién paga por su reemplazo? (Piense un poco antes de responder la pregunta). ¿Quién paga? Ud., a quien se le rompió la lámpara, es el que paga. Recuerde: Si Ud. me ha perdonado la deuda, ¿cómo puede exigir un pago? ¿A quién le tocaría reemplazar la lámpara? ¡A Ud., no a mí!

Ahora bien: ¿A quién ofendí? Lo ofendí a Ud. ¿Quién perdonó? Ud. ¿Quién paga? Ud.

Cuando pecamos, ¿contra quién pecamos? Contra Dios. ¿Quién perdona? Dios. ¿Quién paga? ¡Dios! ¿Me expliqué? ¡Dios es el que paga! ¿Y cómo lo hace? Simple. Hace 2000 años en una colina fuera de la ciudad de Jerusalén, Él llevó nuestros pecados en Su cuerpo y murió en la cruz:

  • 1ª Pedro 2:24: “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”.

Él llevó nuestro castigo, sin importarle si nosotros lo habíamos ofendido:

  • Isaías 53:4-5: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.

Dios es justo, misericordioso y clemente. En la justicia de Dios, Él tomó nuestro lugar. En Su misericordia no somos castigados. Y en la gracia de Dios, Él nos da vida eterna.

Aunque no merezcamos la salvación, aunque no merezcamos el amor de Dios, ni tampoco merezcamos Su misericordia, y merezcamos Su justa ira; ¡Dios nos salvó! Y lo hizo, no por lo que somos sino por lo que Él es. No por algo que hayamos hecho, sino por lo que Él hizo.

  • Dios es amor:
    • 1ª Juan 4:16: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”.
  • Dios es santo:
    • 1ª Pedro 1:16: “porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.
  • Dios es bueno:
    • Salmo 34:8: “Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él”.
  • Nunca podríamos sondear las profundidades de Su pureza y bondad:
    • Romanos 11:33: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!”.

Nunca podríamos a través  de nuestros propios esfuerzos alcanzarlo a Él. Solo nos queda hacer algo: Adorarlo, amarlo y servirle sólo a Él. Sólo Él es digno. ¡Bendito sea Su Nombre!

 

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