¿Por qué el pecado de la homosexualidad me mantiene fuera del cielo?

Por, Chad Ressler

No, el pecado de la homosexualidad no es lo que mantiene a una persona fuera del cielo. Esta pregunta podría ser respondida de la misma forma como si fuéramos a reemplazar la palabra homosexualidad con robar, adulterar o mentir. Sin embargo, los acontecimiento actuales, han hecho que enfoquemos nuestra atención en el tema de la homosexualidad, de esta forma, los cristianos se ven enfrentados con este tipo de preguntas. En la apologética, una teología sólida y un espíritu humilde ayudarán a quienes buscan una respuesta a esta pregunta. Y para responderla, debemos enfocarnos en la doctrina del pecado (hamartiología).

El pecado de homosexualidad –o el pecado como robar, adulterar o mentir– no es lo que mantendrá a una persona fuera del cielo. Más bien, no creer en Jesús como Salvador, es lo que mantiene a una persona fuera del cielo.

Un malentendido fundamental de la doctrina del pecado es lo que está obrando aquí, principalmente la doctrina de la autoridad federal. En pocas palabras, la autoridad federal enseña que toda la humanidad cayó en Adán, quien fue nuestro representante. Hubieron dos resultados para la humanidad cuando Adán cayó: heredamos la culpa y la contaminación.1 En Romanos 5:12, las Escrituras enseñan que, “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, así también la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. Posteriormente, y en ese mismo capítulo, Pablo escribe: “Por tanto, así como por medio de una transgresión vino la culpa a todos los hombres para condenación, así también, por medio de un acto de justicia, vino la gracia a todos los hombres para justificación de vida. 19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores…” (Romanos 5:18-19a). Wayne Grudem escribe: “La conclusión que puede tomarse de estos versículos, es que todos los miembros de la raza humana estuvieron representados por Adán en el momento de la prueba en el huerto del Edén. Como nuestro representante, Adán pecó, y Dios nos consideró culpables, como Adán”.2

No sólo a nosotros se nos atribuyó (imputó) la culpa del pecado de Adán, sino que también heredamos una naturaleza pecadora, la cual, es denominada por Grudem como contaminación heredada.3 El calvinismo se refiere a esto, como la doctrina de la total depravación. Más importante que entender la diferente terminología, es entender lo que la doctrina enseña. Louis Berkof anota: “Sobre todo, es en Agustín que la doctrina del pecado original llega a su más completo desarrollo. De acuerdo a él, la naturaleza del hombre, tanto física como morañ, están totalmente corrompidas por el pecado de Adán, de forma que él no puede hacer nada contrario al pecado. Esta corrupción heredada o pecado original es un castigo moral por el pecado de Adán”.4 La doctrina de la contaminación heredada (o cualquiera que sea el término que se use), no significa que los seres humanos son tan malos como pueden serlo. Dios ha provisto ciertas limitaciones como, “la ley civil, las expectativas de la familia y la sociedad, y la convicción de la consciencia humana”,5 para frenar el mal, del cual son capaces los humanos.

Una objeción a esta doctrina nos proporciona la respuesta al por qué, el pecado de la homosexualidad no es lo que mantiene a los homosexuales lejos del cielo. Algunos objetan declarando que no es justo que el pecado de Adán se nos imputara (atribuyera). El problema con esto, es que también no sería justo que a nosotros se nos imputara la justicia debido a la muerte expiatoria de Cristo: “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos” (Romanos 5:19). No es por medio de hechos individuales del pecado que las personas se mantienen fuera del cielo; es debido a que en Adán, todos hemos pecado. El pecado de la homosexualidad es también expiado en la cruz de Cristo, pero si la persona es regenerada y se arrepiente de ese pecado, es entonces contada como justa.

Por lo tanto, el solo pecado de homosexualidad no es lo que mantiene a una persona fuera del cielo. Cualquier pecado lo hace, y sin Cristo, nuestros pecados permanecen en nosotros. Todos somos pecadores con necesidad de la gracia de Dios, y el evangelio es el único camino por el cual somos perdonados. Nos corresponde a nosotros mostrar gracia y misericordia a todos, sin importar cuál es el pecado particular de las personas, y demostrar el amor de Cristo y compartir Su mensaje de redención.

 

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  • 1. Estos términos, heredamos la culpa y la contaminación, son usados en lugar del término pecado para evitar cualquier malentendido. Estos dos conceptos son tomados de la Teología Sistemática de Wayne Grudem (1994).
  • 2. Wayne Grudem, Teología Sistemática: Una introducción a la doctrina bíblica (“Systematic Theology: An Introduction to Biblical Doctrine”) (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1994), 428.
  • 3. Ibíd., 429.
  • 4. Louis Berkhof, Teología Sistemática (“Systematic Theology”), 268, entrada el 16 de julio de 2015, https://www.biblicaltraining.org/library/systematic-theology-louis-berkhof.
  • 5. Grudem, 428-429.

 

 

 

 
 
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