¿Por qué es importante entender la historia de la iglesia?

Por, Alex Carmichael

Una breve apología para entender la historia de la iglesia

Es importante conocer y aprender de la historia de la iglesia ya que siempre existirán viejas herejías que brotarán de la nada como si fueran nuevas. Siempre debemos estar en guardia contra tales cosas. Un ejemplo de ello, sobre por qué esto es importante, es que la teología herética de los testigos de Jehová hubiera podido ser eliminada si la iglesia se hubiera levantado contra esta.

Una de la razones del por qué, la teología de los testigos de Jehová es una herejía, es que el jesús de los testigos es bastante diferente del Jesús revelado en las Escrituras. El jesús de los testigos no es Dios encarnado, sino es el primer ser creado de Jehová –de acuerdo a los testigos de Jehová, y antes de venir a la tierra, el jesús de ellos era conocido como el “arcángel Miguel”. De acuerdo a la teología de los testigos de Jehová, el Jesús revelado en las Escrituras no es un ser eterno.

De que Jesús fue creado (y por lo tanto, no es eterno), es una herejía y esa creencia los ha llevado a cometer más errores teológicos. Este falso punto de vista de quién es Cristo, viene de una herejía conocida como el arrianismo, la cual es atribuida a Arrio (250-336) y trata con la cristología (el estudio exacto de quién es Jesús).1 Arrio también enseñó que la relación de las personas de la Trinidad (Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo) era desigual, y que la naturaleza exacta del Hijo de Dios era de que el ser de Él, estaba subordinado a Dios el Padre.

Este concepto arriano, de que el Hijo no había existido siempre, sino que fue creado –y por lo tanto diferente y menor que Dios el Padre– surgió de un incorrecto e incompleto entendimiento de Juan 14:28: "Oísteis que os dije: Yo me voy y vuelvo a vosotros. Si me amarais, os regocijaríais de que voy al Padre, porque el Padre es mayor que Yo".

El conflicto entre el arrianismo y las creencias bíblicas, fue la primera gran confrontación doctrinal en la iglesia. Las enseñanzas de Arrio, de que Dios el Hijo no existía desde la eternidad, y de que era un ser divino creado –y por lo tanto inferior a Dios el Padre– significa que hubo un momento en la eternidad en que el Hijo no existía. Arrio, y sus seguidores (los arrianos), creen que el Hijo fue una “criatura” en el sentido de que fue un "ser creado". Y esto, claro está, es una contradicción de Juan 1:1-3:

  • El Logos
    • 1 En un principio° era° el Logos,° y el Logos estaba ante° Dios, y Dios era el Logos. 2 En un principio Éste estaba ante Dios.° 3 Todas las cosas por Él° fueron hechas, y sin Él, nada de lo que ha sido hecho fue hecho.°
      • Footnotes:
        • 1.1 principio. Gr. en arjé. La expresión es adverbial y no lleva artículo. 1.1 era. El imperfecto indica que ya existía. 1.1 Logos → § 70. 1.1 ante Dios → § 69.1.2 → § 149. Esta declaración define la persona distintiva del Hijo, sin perjuicio de su esencia igualitaria con el Padre →14.9; Col.1.15; 2 Co.4.6.1.3 por Él → § 71. 1.3-4 Se sigue puntuación del NTG.

Debido a esta enseñanza herética, Arrio fue condenado como hereje por el I Concilio de Nicea en el año 325. Su principal oponente en el debate de este concilio de iglesia, fue Atanasio (296-373). Una vez se confrontó esta herejía por hombres de fe como Atanasio, fue derrotada en la siguiente generación y no volvió a salir a la luz por muchos siglos. Hasta la reforma, Atanasio, es probablemente el hombre a quien le debemos primeramente la conservación de la fe bíblica.

La controversia agustiniana/pelagiana acerca del libre albedrío

Pelagio (354-440) enseñó que Adán fue creado como un ser neutral; ni bueno ni malo. Él creía que Adán seguiría siendo mortal, si hubiera pecado o no, y que por lo tanto, moriría algún día.

Pelagio también enseñó que Adán sólo se perjudicó a sí mismo en la caída, y que ninguno de sus descendientes fue afectado por su pecado. Negó que por causa del pecado de Adán, la muerte entrara al mundo, lo cual, es una enseñanza contraria a Romanos 5:12: "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, así también la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron".

Continuó afirmando que todos nacen con la misma condición de Adán antes de la caída, o sea, que las personas nacen sin pecado y con las mismas capacidades morales de Adán como era cuando fue creado por Dios.2 Por lo tanto, Pelagio no creía en el pecado original; de que el hombre había heredado la naturaleza pecaminosa de Adán.

Debido a que concluía que el hombre nacía sin pecado, Pelagio dedujo que el hombre no necesita pecar. De hecho, él creía que era posible para el hombre no pecar, aun sin la ayuda de Dios. Su razonamiento era que, debido a que Dios les ordena a los hombres no pecar, ellos son capaces de no pecar. Pero este, es un punto de vista equivocado de las Escrituras. El problema de Pelagio fue un error en exégesis y exposición, ya que no tuvo en cuenta todo lo que las Escrituras dicen sobre el tema.

Debido a esto, el pelagianismo es una enseñanza herética, así como también tiene un punto de vista erróneo de la naturaleza del hombre. Falla en entender la naturaleza del hombre y su debilidad. En el sistema pelagiano, las doctrinas bíblicas del pecado original y la depravación del hombre, desaparecen totalmente, debido a que afirma que el hombre pecador es capaz, en cualquier momento, de escoger simplemente lo bueno al ejercer su libre albedrío. En este sistema, el hombre no necesita de la gracia de Dios que lo capacite en su voluntad para hacer el bien, debido a que su naturaleza es neutral, y es por sí mismo, capaz de escoger entre lo bueno y lo malo. Pero por nuestra misma naturaleza, somos pecadores. De hecho, fuimos afectados por la caída, contrario a lo que Pelagio enseñó.

Agustín (354-430) creía en la doctrina del pecado original y enseñó mucho y contrario a lo que Pelagio enseñó. Agustín enseñó que Adán no fue creado neutral, sino piadoso y con una relación con Dios. Adán tenía un libre albedrío verdadero antes de su caída.

Agustín también enseñó que otro resultado de la caída fue que todos morirían físicamente (Romanos 5:12: "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, así también la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron"). Antes de la caída, el hombre no moriría por el pecado y sus consecuencias no habían entrado en el mundo. Así Adán, no solo trajo sobre sí mismo muerte espiritual, sino también muerte física. Aún más, y debido a la caída, la voluntad o libre albedrío del hombre, está ahora esclavizada al pecado (Romanos 6:18: "y habiendo sido libertados del pecado, fuisteis hechos siervos de la justicia"), y por lo tanto, no tenemos la capacidad para escoger lo bueno, debido a que va en contra de nuestra naturaleza. Esta es la razón por la que Isaías 64:6a afirma que, "Todos nosotros somos como cosa impura, Y nuestra justicia como trapo de menstruo..."

Debido a que esta esclavitud al pecado y la incapacidad resultante de salvarnos a nosotros mismos, debe haber un acto divino de gracia por parte de Dios para que una persona sea salva. Ningún hombre –por su propia voluntad– vendrá a Cristo por su propio albedrío o su propia voluntad, ya que iría en contra de su naturaleza. Dios debe cambiar la naturaleza caída de un hombre antes de que se pueda arrepentir y creer en el evangelio. La fe, no es algo natural dentro del hombre; esta debe ser dada por Dios a una persona (Efesios 2:8: "Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no es de vosotros, es el don de Dios"). En este acto de Dios, Él es el que cambia los corazones de las personas tal como lo enseñó el Señor a Nicodemo:

  • Juan 3:1-3: "Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un magistrado de los judíos. 2 Éste vino a Él de noche, y le dijo: Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que Tú haces, si no está Dios con Él. 3 Respondió Jesús, y le dijo: De cierto, de cierto te digo: El que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios".

La idea del “que no naciere de nuevo”, no es una moda pasajera o un nuevo pensamiento religioso, sino algo que está en la Palabra de Dios. Una persona debe ser resucitada (estar viva) espiritualmente por la sola obra de Dios, si quiere ver la verdad; no hay otra forma. Sin esta obra de Dios, nadie podrá ser salvo, debido a que nadie buscaría de Dios por su misma voluntad natural, ya que esto estaría totalmente en contra de su naturaleza humana (Romanos 3:11: "No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios"). Para poder buscar de Dios, la naturaleza de una persona tiene que ser cambiada; y esta, será cambiada solamente por Dios.

Contrario a Pelagio, Agustín va más allá al afirmar que el pecado de Adán no sólo lo afecto a él, sino también a toda la humanidad. La culpa y corrupción de Adán, fue imputada a todos los seres humanos que vinieron después de él. Esto lo vemos en el Salmo 51:5, donde David escribe: "He aquí, en maldad fui formado, Y en pecado me concibió mi madre". David era culpable de pecado, aun al momento de su concepción, debido a que todos los seres humanos cayeron con la caída en Adán. Heredamos la naturaleza de Adán, y su culpa (pecado) no es imputada a todos.

De acuerdo a su contemporáneo Jerónimo, Agustín “estableció de nuevo, la antigua fe”. Él creía que la gracia de Cristo era indispensable para la verdadera libertad humana; además, enmarcó los conceptos del pecado original y la guerra justa. Aunque la teología reformada surgió de la reforma, y en particular a través  de la enseñanza teológica de Juan Calvino (1509-1564), sus raíces van hasta Agustín. Este fue el legado de Agustín.

El legado de Pelagio fue muy diferente. El Concilio de Cartago (418) tomó acción con relación a los errores de Celestino, discípulo de Pelagio, y denunció las doctrinas pelagianas sobre la naturaleza humana, el pecado original, la gracia y la perfectibilidad. Además, aprobó totalmente, los puntos de vista de Agustín. La iglesia también habló contra Pelagio en el Concilio de Cartago, donde fue condenado como hereje y el pelagianismo condenado como una herejía. Sin embargo, esta herejía se encuentra hoy día en la iglesia, en la forma de semi-pelagianismo.

El semi-pelagianismo es una forma menor del pelagianismo. Mientras que el semi-pelagianismo niega las doctrinas bíblicas de la predestinación y lección, no niega el pecado original y sus efectos en la voluntad del corazón humano, mente y cuerpo. Pero sí enseña que Dios y el hombre cooperan para obtener la salvación del hombre. Esta cooperación no es por el esfuerzo humano, como el guardar la ley, sino más bien, en la capacidad de una persona no regenerada de hacer una elección en su libre albedrío de escoger a Dios, sin que Dios cambie, primeramente, su corazón.

El semi-pelagianismo enseña que el hombre puede hacer el primer movimiento hacia Dios, al buscarlo por su propia voluntad y que puede cooperar con la gracia de Dios, incluso guardar su fe a través  del esfuerzo humano. Esto significaría que Dios responde al esfuerzo inicial de una persona y que la gracia de Dios no es absolutamente necesaria para sostener la fe; lo que contradiría el siguiente pasaje: Juan 6:44, 65: “44 Nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no lo atrae, y Yo lo resucitaré en el día postrero. 65 Y decía: Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí, si no le ha sido dado del Padre". Esto es lo opuesto al punto de vista de la reforma, de que Dios preserva/guarda a Su pueblo.

  • El semi-pelagianismo fue condenado en el Concilio de Orange en 529.
    • El resumen del debate pelagiano/agustiniano:
      • El pelagianismo: El hombre nace bien y sólo necesita un maestro para que lo guíe
      • El semi-pelagianismo: Un hombre nace enfermo y necesita cooperar con un medico
      • Agustiniano: El hombre nace muerto y necesita de un salvador para ser resucitado

La reforma: Erasmo contra Lutero

Las ideas tan comunes al día de hoy acerca de la libertad de la voluntad del hombre no se encuentran en la Palabra de Dios. Agustín tenía razón en su convicción de que la voluntad del hombre no era libre, sino que está atada al pecado. Martín Lutero (1483-1546) también defendió la creencia de que la voluntad del hombre no es libre sino más bien, atada al pecado. Dios no salva a nadie porque ellos mismos han “nacido de nuevo” (el griego significa “nacido de arriba”) o que Él ve que han trabajado la fe dentro de ellos. Dios no es motivado a salvar pecadores, basado en algo que ve en ellos, incluyendo la fe, porque finalmente, es Dios quien da la fe al que ha de ser salvo. La salvación empieza y termina con Dios. No empieza o termina con el hombre; todo proviene de Dios: "puestos los ojos en Jesús, el Autor y Consumador de la fe; el cual, por el gozo puesto delante de Él, soportó la cruz, y despreciando el oprobio, se ha sentado a la diestra del trono de Dios" (Hebreos 12:2).

Erasmo de Rotterdam (1466-1536) escribió “Discusión acerca del libre albedrío” en 1524 como un ataque a los escritos de Lutero, “De servo arbitrio”. Erasmo escribió su obra para la iglesia católica, que había visto las enseñanzas de Lutero haciendo grandes avances con el pueblo y querían derrotarlo. La cuestión era si los seres humanos, después de la caída, eran libres de escoger entre lo bueno y lo malo. El debate entre Lutero y Erasmo es uno de los más tempranos de la reforma sobre la cuestión del libre albedrío y la voluntad.

Erasmo sostuvo la posición semi-pelagiana, mientras que Lutero sostuvo la posición agustiniana y bíblica acerca del estado de la voluntad del hombre. La obra de Lutero es uno de los documentos más importantes, ya que trazó una línea entre la fe bíblica y la iglesia católica.

El argumento de Erasmo

Erasmo aseguró que todos los humanos poseían libre albedrío y que la doctrina de la predestinación no estaba de acuerdo con las enseñanzas contenidas en la Biblia; aunque la misma se enseñara en la Biblia. Él argumentó contra la creencia de que el conocimiento anticipado de los acontecimientos era la causa de los acontecimientos, y sostuvo que las doctrinas del arrepentimiento, el bautismo y la conversión dependían de la existencia del libre albedrío.

Del mismo modo sostuvo que la gracia, simplemente ayudaba a los humanos a venir al conocimiento de Dios, apoyándolos, mientras utilizaban su libre albedrío para escoger entre lo bueno y lo malo; elecciones que podrían llevar a la fe salvadora en Cristo.

La respuesta de Lutero

Lutero sostenía que el pecado incapacita a los seres humanos para iniciar su trabajo en su propia salvación y que son, totalmente incapaces de venir ellos mismos a Dios:

  • Romanos 3:10-12: "como está escrito: No hay justo, ni aun uno, 11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios, 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, ni siquiera uno".

Como tal, no existe un libre albedrío verdadero o totalmente libre para el hombre no regenerado, debido a que la voluntad que tenemos, está anulada por la influencia del pecado. El fundamento a sus análisis son las creencias de Lutero basadas en la Biblia con relación al poder y total soberanía de Dios y a la esclavitud al pecado de la naturaleza humana. Lutero concluyó que los seres humanos no redimidos están dominados y son esclavos del pecado. Cuando Dios regenera a una persona, Él cambia a toda la persona, incluyendo la voluntad, la cual es entonces liberada para escoger a Dios. Nadie puede encontrar o lograr la salvación o la redención a través  de sus propias escogencias. Es sólo cuando Dios nos lleva a Él y nos cambia (regeneración) que somos capaces de escogerlo libremente a Él en nuestra nueva voluntad. Somos nuevas criaturas con corazones nuevos y somos capaces de escoger a Dios.

La controversia arminiana/calvinista

Jacobo Arminio (1560-1609), un pastor y profesor alemán, rechazó las enseñanzas de la reforma y se volvió al sistema de creencia semi-pelagiano. Esta herejía lo atrapó; y poco después de la muerte de Arminio, sus seguidores –llamados “remonstrantes”, palabra que significa hacer una protesta enérgica de reproche; una reprobación, protestar es criticar o corregir/enmendar– sistematizaron lo que ellos creían en cinco artículos, llamados “Los artículos arminianos de los remonstrantes”, y en 1618 se acercaron a la iglesia para desafiar sus creencias en el Concilio o Sínodo de Dort (Dordrecht). En 1619, el resultado fue un total rechazo a los “Cinco puntos del arminianismo”. Los arminianos fueron expulsados de la iglesia con más de 300 ministros de la iglesia holandesa.

Para detener la ola de cualquier posible reproche, el Sínodo de Dort armó su propia defensa de la fe bíblica articulada como, “Los cinco puntos del calvinismo” (los cuales llegaron a ser conocidos como “TULIP”), por Juan Calvino.

Estos cinco puntos teológicos fueron formulados para responderle a los remonstrantes en un documento conocido como el Canon de Dort, el cual declaró:

  • El hombre caído está totalmente incapacitado para salvarse el mismo (Total depravación)
  • El propósito de la elección de Dios no estaba para nada, condicionada por el hombre (Elección incondicional)
  • La muerte expiatoria de Cristo fue suficiente para salvar a todos los hombres, pero eficiente solamente para los elegidos (Expiación limitada)
  • El regalo de la salvación, dado soberanamente por el Espíritu Santo de Dios, no puede ser resistido por los elegidos (Gracia irresistible)
  • Aquellos que son regenerados y justificados perseverarán en la fe (Perseverancia o la preservación de los santos)

Las diferencias fundamentales entre el calvinismo y el arminianismo

Los arminianos creen que la razón por la que las personas se arrepienten y creen se debe a su libre albedrío natural. Los calvinistas creen que los seres humanos se arrepienten y creen es porque Dios los regenera, librando la voluntad de ellos de la esclavitud del pecado:

  • Juan 8:34-36: "Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo el que practica el pecado es esclavo del pecado. 35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo queda para siempre. 36 Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres".

Los arminianos creen que las personas están afectadas por el pecado, pero que todavía tienen la capacidad para escoger ser salvos. Los calvinistas creen en la total depravación. Esta es la enseñanza de que una persona está totalmente tocada por el pecado en todas las áreas: corazón, mente y cuerpo. Esto no significa que las personas sean tan malvadas como puedan ser. Sin embargo, significa que debido a que toda la persona está contaminada por el pecado, el pecador es un esclavo del pecado y no puede escoger por su misma voluntad natural el ser salvo: "Todos nosotros somos como cosa impura, Y nuestra justicia como trapo de menstruo. Todos nosotros nos marchitamos como hojas, Y la mano de nuestras iniquidades nos arrastra como el viento" (Isaías 64:6).

Los arminianos creen que Dios mira hacia el futuro y ve, quien creerá en Él, y entonces, escoge aquellos que Él prevé tendrán fe. Los calvinistas creen en la elección incondicional, donde Dios, desde la eternidad pasada escoge por Su buena voluntad, quienes han de ser salvos:

  • Efesios 1:4-6: "según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él; 5 habiéndonos predestinado en amor para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesús el Mesías, según la complacencia de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, que nos concedió gratuitamente en el Amado".
  • Romanos 9:10-16: "porque con el corazón se cree para justicia y con la boca se confiesa para salvación. 11 Porque la Escritura dice: Todo el que cree en Él no será avergonzado. 12 Porque no hay diferencia ni de judío ni de griego, porque el mismo Señor de todos es rico para todos los que lo invocan. 13 Porque todo el que invoque el nombre del Señor, será salvo. 14 ¿Cómo, pues, invocarán a Aquél en quien no creyeron? ¿Y cómo creerán en Aquel de quien no oyeron? ¿Y cómo oirán sin haber quien predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no son enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que proclaman buenas nuevas! 16 Pero no todos obedecieron al evangelio, pues Isaías dice: Señor, ¿quién creyó a nuestra predicación?".

Los arminianos creen es una expiación ilimitada, lo que significa que Cristo murió por todas las personas; y aquellos que creen en Cristo, serán salvos. Los calvinistas creen en una expiación limitada o la que se describe mejor como una redención particular. Esto significa que la muerte de Cristo es particular o específica y que Él no murió por todos, ni Su sacrificio intentó hacerlo (Hebreos 9:28a: “así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos”).

Los arminianos creen que la gracia de Dios no es eficaz y puede ser resistida exitosamente. Los calvinistas creen en la gracia irresistible, que aquellos que están en Su voluntad, vendrán a la fe (Juan 6:37, 44: "37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, de ningún modo lo echo fuera. 44 Nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no lo atrae,° y Yo lo resucitaré en el día postrero").

Los arminianos enseñan que los creyentes pueden perder la salvación. Los calvinistas creen en la perseverancia o preservación de los santos

  • Juan 10:26-30: "pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. 27 Mis ovejas oyen mi voz, y Yo las conozco, y me siguen, 28 y Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. 29 Lo que me ha dado mi Padre es mayor que todas las cosas, y nadie puede arrebatarlo de la mano del Padre. 30 Yo y el Padre somos uno".
  • Romanos 8:28-30: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas ayudan para bien, a los que son llamados conforme a su propósito. 29 Porque a los que antes escogió, también los predestinó a ser de la misma forma de la imagen de su Hijo, para que Él sea primogénito entre muchos hermanos; 30 y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también declaró justos; y a los que declaró justos, a éstos también glorificó".

Todos aquellos que están en la voluntad de Dios, nunca se alejarán de la fe.

¿Herido o muerto?

Históricamente, donde se citaba un concilio, el mismo era convocado para abordar una nueva enseñanza y decidir si era una herejía o no. El Sínodo (o Corte) de Dort fue convocada entre 1618 y 1619 para discutir el reto arminiano. La pregunta que nos ocupa: ¿Cómo el hombre caído llega a la salvación?

Los arminianos y calvinistas no están de acuerdo sobre el alcance de la caída. Los arminianos dicen que el hombre sólo fue herido por esta. Los calvinistas creen que la caída corrompió todo lo del hombre –en su mente, corazón y cuerpo– y que los hombres en su estado natural no buscarán a Dios. Por lo tanto, la iniciativa de la salvación, debe venir de Dios, no del hombre, ya que un hombre muerto no puede hacer nada por sí mismo.

El resultado fue que el Sínodo decidió en favor de la teoría del “hombre muerto”, declarando que el hombre –como es visto a través  de las Escrituras– nace muerto en pecado y es esclavo del pecado. Sin la intervención y gracia de Dios, el hombre caído permanecerá en ese estado. Ese es el claro testimonio de las Escrituras.

Sin embargo, y desafortunadamente, lo que una vez fue declarado como herejía (el arminianismo), es ahora el punto de vista que prevalece en la iglesia de hoy.

La iglesia de hoy

La misma pregunta “¿Herido o muerto?” se le puede hacer a la iglesia de hoy día. Las herejías y las falsas enseñanzas han infiltrado la iglesia hasta el límite de que en muchos lugares se ha vuelto muerta prácticamente. Encontramos ejemplos de esto en muchas iglesias y completas denominaciones que están ahora ordenando ministros gays y lesbianas, y en lugares donde los matrimonios homosexuales no solo se han promovido, sino llevado a cabo, dándole la bendición a los individuos, a las iglesias y a las denominaciones. Es la influencia de una teológica liberal, centrada en el hombre que está en el corazón de esta decadencia.

Todo se reduce a que la iglesia no está defendiendo las verdades de la Palabra de Dios mientras que la herejía y las falsas enseñanzas se levantan en sus repugnantes cabezas; y al hacerlo, han permitido lenta pero ciertamente a que el error entré no solo en la iglesia sino que también se gloríen en el mismo. Esto es lo que sucede cuando la “tolerancia” y no la verdad se vuelve el orden del día.

Sin embargo, en el pasado. Como hemos visto en concilios históricos, la iglesia se unía como cuerpo oficial y denunciaba estas herejías y falsas enseñanzas. Al hacerlo, estas posiciones fortalecían la iglesia.

Pero en lugares como Holanda, donde la iglesia holandesa una vez se mantuvo fuerte en su oposición contra el error, el “pastor”, Klaas Hendrikse de la iglesia Éxodo en Gorinchem, ha escrito un libro acerca de su incredulidad, llamado “Creer en un Dios que no existe”.

La iglesia de Hendrikse es parte de la corriente principal de la iglesia protestante en Holanda (PKN). Él le predica a su congregación para que hagan lo mejor de sus vidas en esta tierra como si no existiera la otra vida y de que el registro bíblico de la vida de Jesús debe ser considerado como una historia mitológica acerca de un hombre que nunca existió. Así como lo dice desde su púlpito, su rebaño lo aprueba todo.

Sin embargo cuando se llamó para que fuera quitado de su puesto, una asamblea especialmente convocada decidió que sus puntos de vista eran ampliamente compartidos dentro de la denominación para que fuera seleccionado y expulsado. Un estudio de la Universidad Free de Ámsterdam, sacó a relucir esto, y encontró que uno de cada seis pastores en la PKN, y otras seis denominación más pequeñas eran, o agnósticos o ateos.

Considerando que el Concilio de Dort una vez se levantó contra tales cosas, ahora, la iglesia holandesa es incapaz de hacer algo en contra. ¡Cómo han cambiado las cosas!

Pero el testimonio de la iglesia, es que se ha levantado contra las herejías y las falsas enseñanzas. Así que cuando estos errores han tratado en otros lugares de abrirse paso en la corriente del pensamiento cristiano, la iglesia ha respondido de maneras diferentes y esto, nos da esperanza. Por ejemplo, aunque la iglesia no se ha convertido como un cuerpo organizado para rechazar las enseñanzas universalistas de Rob Bell, una amplia variedad de denominaciones, iglesias y organizaciones paraeclesiásticas, y por encima de todo cristianos, se han levantado contra su error.

Así que, aunque las formas y medios en los cuales las doctrinas erróneas son ahora contrarrestadas de formas diferentes, hay una esperanza en que el pueblo de Dios, iluminado e incentivado por el Espíritu Santo, confrontará la herejía y las falsas enseñanzas donde quieran infiltrarse en la iglesia. Como Jesús nos advierte en Mateo 7:15: "Guardaos de los falsos profetas, que vienena vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces". La Escritura nos advierte y la historia lo confirma, de que habrá falsos profetas y maestros en la iglesia que traerán herejías destructoras y que muchos seguirán sus disoluciones. Mantengámonos firmes contra ellos:

  • 2ª Pedro 2:1-2: "Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, negando aun al Soberano que los adquirió, trayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2 Y muchos irán tras las lascivias de ellos, por causa de los cuales será difamado el camino de la verdad".

NOTA: Las citas bíblicas de enlace son tomadas de la RV60; las escritas en el artículo son de la Biblia Textual (BTX), 3ª Edición.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

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  • 1. El arrianismo no debe ser confundido con la ideología aria, la cual fue la base racial de los nazis. Las dos no están relacionadas para nada.
  • 2. Solo existen cuatro condiciones en las que el hombre puede encontrarse a sí mismo. Antes de la caída, el hombre tenía la capacidad de pecar y de no pecar (posse peccare, posse non peccare). Después de la caída, el hombre natural no es capaz de no pecar (non posse non peccare). La persona regenerada, con la ayuda de Dios es capaz de no pecar (posse non peccare). Una persona glorificada es incapaz de pecar (non posse peccare). Cuando Adán y Eva comieron del fruto del árbol, no creyeron lo que Dios les había dicho –que  morirían– y en consecuencia, desobedecieron; murieron espiritualmente y debido a que su naturaleza fue corrompida por el pecado, posteriormente, morirían físicamente. Considerando que la naturaleza de Adán, fue creada originalmente piadosa, ahora, su naturaleza había sido corrompida. Ya no era verdaderamente libre.
    Adán, y antes de la caída, tenía ciertamente libre albedrío (“libertas Adami”), o “libertad de Adán). Hoy día, los creyentes tienen lo que se conoce como “libertad de los fieles” (“libertas fidelium”). Esta es la libertad del libre albedrío o volitiva del regenerado que ha sido redimido de la esclavitud del pecado y regenerado para no pecar (la regeneración es “re-generación; o sea, un regreso a la condición prelapsaria de Adán). (Nota del Traductor: La redención es una regeneración radical de todo el ser humano a la condición prelapsaria de Adán y Eva. Por medio de la gracia y el amor de Dios somos liberados de la esclavitud de los poderes del mal de este mundo. Como hijos e hijas de Dios, y colaboradores de Jesucristo en su Reino, tenemos el poder, no solamente para vencer las tentaciones del mal, sino también para hacer el bien, o vivir según la voluntad de Dios.)
    Sin embargo, todavía pecamos. Aunque, mientras en esta tierra, somos simultáneamente justos y pecadores (“simul iustus et peccator”), el cual es, el concepto escritural de que una persona puede ser un pecador, pero todavía es visto justo por Dios. Mientras vivamos, debemos buscar santidad (Hebreos 12:14: "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor"); debemos seguir la justicia (2ª Timoteo 2:22: "Huye de las pasiones juveniles, sigue en pos de la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón puro invocan al Señor"). Sólo después de morir, los cristianos quedarán inhabilitados para no pecar nunca jamás.
    Antes de la caída, Adán tenía la capacidad para no pecar y pecar. Después de la caída, Adán no tenía capacidad para no pecar; lo mismo sucede hoy día con el hombre natural. Antes de la regeneración somos como después de la caída de Adán. Después de la regeneración, los cristianos somos como antes de la caída de Adán. Esto es, después de la regeneración, estamos como en la condición prelapsaria de Adán. Esto es, estamos posibilitados para hacer el bien o el mal (“possibilitas boni et male”); con capacidad para pecar o no. Este es el estado volitivo o del libre albedrío antes de la caída de Adán; el estado volitivo de todos los cristianos. De otro lado, los que no han sido regenerados, son incapaces de no pecar (non posse non peccare), lo cual es, el estado postlapsario de Adán y la condición de todos aquellos que no han sido regenerados. (Nota del Traductor: Sustantivo: lapsario (lapsarians plural) Aquel que cree que la humanidad ha caído de un mejor estado. Adjetivo: Lapsario Adjetivo (no comparable) Perteneciente o relativo a la caída del hombre de la inocencia, especialmente al papel de la mujer en esa caída.)

 

 

 

 
 
CARM ison