¿Por qué es importante entender la historia de la iglesia cristiana?

Una breve apologética para entender la historia de la iglesia cristiana

Es importante conocer y aprender la historia de la iglesia, ya que, como siempre, habrá viejas herejías que surgen como “nuevas” enseñanzas. Razón por la que debemos estar en guardia contra las mismas. Un caso para señalar el por qué es importante, es el caso relacionado con el grupo seudo cristiano de los Testigos de Jehová, cuya teología se hubiera podido eliminar si la iglesia hubiera tomado una posición fuerte contra esta. Una de las tantas razones del por qué la teología de los Testigos de Jehová es herejía, es que el jesús de ellos es muy diferente al Jesús que revelan los escritores del Antiguo y Nuevo Testamento. El jesús de los Testigos, no es Dios encarnado, sino que es el primer ser creado. De acuerdo a ellos, ese jesús, antes que viniera a la tierra, era conocido como “Miguel el Arcángel”. Así, para los Testigos, el verdadero Jesús, no es eterno.

El hecho de afirmar que Jesús fue creado y no eterno, es una herejía y esa creencia ha llevado a mayores errores teológicos. Este falso punto de vista proviene de una herejía llamada arrianismo, la cual es atribuida a Arrio (250-336) y trata con la cristología, el estudio relacionado exactamente con quién es Jesús. Arrio también enseñó que la relación de las personas de la Trinidad (Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo) era desigual y que la naturaleza exacta del Hijo de Dios era que Él era un ser subordinado a Dios el Padre.

Este concepto arriano de que Jesús no existía desde la eternidad, sino que era creado por Dios el Padre y por lo tanto, diferente y menor que Dios el Padre. Provino de un entendimiento incorrecto e incompleto de Juan 14:28:

  • “Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo.”

El conflicto entre el arrianismo y las creencias bíblicas fue la mayor confrontación doctrinal en la iglesia. La enseñanza de Arrio de que Dios el Hijo no existía eternamente, de que Jesús era un ser divino creado por Dios el Padre y por lo tanto inferior, significa que hubo un tiempo en el que Jesús no existió. Arrio y sus seguidores, los arrianos, creían que Jesús era una “criatura”, en el sentido de “ser creado”. Claro está, que esto está en contravía de Juan 1:1-3, una sección titulada “La Eterna Palabra/El Verbo Eterno” (En algunas traducciones: “El Verbo hecho carne”/“El Verbo hecho hombre” /”Cristo viene al mundo”):

  • “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”

Debido a esta enseñanza herética,  Arrio fue primeramente condenado como hereje por el I Concilio de Nicea del 325. Su principal oponente en el debate en este concilio de la iglesia, fue Atanasio (296-373). Una vez que esta herejía fue confrontada por hombres de fe, como Atanasio, fue derrotada en esa generación y no salió a la superficie nuevamente por muchos siglos. Hasta la Reforma, le debemos principalmente a Atanasio la preservación de la fe bíblica.

El conflicto agustiniano/pelagiano sobre el libre albedrío

Pelagio (354-440), enseñó que Adán fue creado como un ser neutral: Ni bueno ni malo. Él creía que Adán era mortal, pecara o no, y que un día moriría.

Pelagio enseñó que Adán se bahía hecho daño solo a sí mismo cuando cayó y que sus descendientes no eran afectados por el pecado. Negó que por el pecado de Adán la muerte entró al mundo, lo cual, va en contravía de Romanos 5:12:

  • “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”

Fue aún más lejos al decir que todos nacen con la misma condición que tenía Adán antes de la Caída: Que las personas nacen sin pecado y con las mismas capacidades morales que tenía Adán cuando fue hecho por Dios. Así, negaba el pecado original heredado el cual hereda el hombre por la naturaleza pecadora de Adán.

Debido a que su conclusión era que el hombre nace sin pecado, Pelagio dedujo que el hombre no tiene pecado. De hecho, creyó que era posible que el hombre no pecara, aun sin la ayuda de Dios. Su razonamiento era que debido a que Dios les ordena a los hombres no pecar, ellos por sí solos tenían la capacidad de no pecar. Pero este, es un punto de vista equivocado de las Escrituras. El problema de Pelagio era entonces, un error en la exégesis y exposición en que no tuvo en cuenta todo lo que la Escritura dice del tema.

Debido a esto, el pelagianismo es una enseñanza herética debido a que tiene un punto de vista equivocado de la naturaleza del hombre. Falla en entender la naturaleza y debilidad del hombre. En el sistema pelagiano, las doctrinas bíblicas del pecado original y la depravación del hombre, no fueron para nada tomadas en cuenta, en que afirma que el hombre pecador tiene la capacidad de escoger lo bueno en cualquier momento al ejercer su libre albedrío. En el punto de vista pelagiano, el hombre no necesita la gracia de Dios que capacita al hombre en su voluntad para hacer lo bueno debido a su naturaleza neutral y es capaz por sí mismo escoger entre lo bueno y lo malo. Pero por nuestra misma naturaleza somos pecadores. De hecho, estamos afectados por la caída, contrario a lo que enseñó Pelagio.

Agustín (354-430) creía en la doctrina del pecado original y enseñó mucho acerca de lo opuesto enseñado por Pelagio. Enseñó que Adán no fue creado como un ser neutral sino piadoso y en comunión con Dios. Adán tuvo un verdadero libre albedrío antes de la caída. También enseñó que otra consecuencia de la caída era que ahora, todos morirían físicamente: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” (Ro 5:12). Antes de la caída, el hombre no podía morir porque el pecado y sus consecuencias no estaban todavía en el mundo. Por lo tanto, Adán no solo trajo sobre él, muerte espiritual sino también muerte física.

Aún más, debido a la caída, la voluntad del hombre es esclava del pecado: “y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.” (Ro 6:18) y por lo tanto, no puede escoger lo bueno porque va en contra de su naturaleza pecadora. Esta es la razón por lo que la Escritura dice:

  • Isaías 64:6a: “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia;”

Debido a esta esclavitud a pecar y la incapacidad resultante para salvarnos nosotros mismos, debe haber un acto de gracia por parte de Dios para que una persona sea salva. Ningún hombre podrá venir a Cristo por su propia voluntad para obtener salvación, ya que tratar de hacerlo iría en contra de su naturaleza pecadora. Antes de que un hombre pueda arrepentirse y creer el evangelio, Dios tiene que cambiar la naturaleza pecadora de ese hombre. La fe bíblica no pertenece a nadie; debe ser don de Dios y solo por gracia:

  • Efesios 2:8: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;”

Este acto, exclusivo de Dios donde cambia el corazón de las personas es del que le habló Cristo a Nicodemo en Juan 3:1-3, el “Nuevo Nacimiento”:

  • “Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”

La idea de que el hombre debe nacer de nuevo, no es una moda o un nuevo pensamiento religioso, sino es algo que se encuentra explicado por el mismo Jesús en la Palabra de Dios. Una persona debe ser espiritualmente resucitada por la obra de Dios si ha de ver la verdad; no hay otra forma. Sin esta obra de Dios nadie sería salvo ya que nadie buscaría a Dios por su propia voluntad natural, ya que sería en contra de su naturaleza pecadora: “No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.” (Ro 3:11). Para buscar a Dios la naturaleza de una persona debe ser cambiada, y el único que lo hace es Dios.

En oposición a Pelagio, Agustín, fue más allá al decir que el pecado de Adán no sólo lo afecto a él directamente sino también a toda la humanidad. En el pecado y corrupción de Adán le fue imputada a toda la humanidad, a cada una de las personas que vinieron después de él. Esto puede verse en Salmo 51:5, donde David escribe: “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.” Desde su misma concepción, tan pronto fue un ser vivo, David era culpable de pecado y esto se debe a que todos han caído en Adán. Heredamos la naturaleza de Adán y su pecado nos es imputado/atribuido.

De acuerdo a su contemporáneo Jerónimo, Agustín, “estableció de nuevo la fe antigua”. Él creía que la gracia de Cristo era indispensable a la verdadera libertad humana. También enmarcó los conceptos del pecado original y la sola guerra. A pesar que la teología Reformada salió de la Reforma y en particular a través de la enseñanza teológica de Juan Calvino (1509-1564), sus raíces se remontan a Agustín (345-430). Ese fue el legado de Agustín.
El legado de Pelagio es muy diferente. En 418, el Concilio de Cartago tomó acción con relación a los errores de Caelestius, un discípulo de Pelagio, y denunció las doctrinas pelagianas sobre la naturaleza humana, el pecado original, la gracia y perfectibilidad. También aprobó los puntos de vista de Agustín. La iglesia también habló contra Pelagio, donde en este Concilio fue condenado como un hereje y el pelagianismo como herejía. Sin embargo, esta herejía todavía se encuentra en la iglesia de hoy día, en la forma de semipelagianismo.

El semipelagianismo es una forma menor de pelagianismo. Mientras que el semipelagianismo niega las doctrinas bíblicas de la predestinación y elección, no niega el pecado original y sus efectos sobre la voluntad del corazón humano, mente y cuerpo. Pero enseña que Dios y el hombre cooperan para obtener la salvación del hombre. Esta cooperación no es por esfuerzo humano como guardar la Ley, sino más bien en la capacidad de una persona no regenerada para hacer una escogencia por su libre albedrío: Escoger a Dios, sin que Dios haya cambiado en primera instancia el corazón.

Esta doctrina enseña que el hombre es el que puede hacer el primer acercamiento a Dios al buscarlo por su propio albedrío, lo cual, va en contra de Juan 6:44: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.” Además, afirma, que el hombre puede cooperar con la gracia de Dios manteniendo aun su fe por medio de esfuerzos humanos. Esto significaría que Dios responde al esfuerzo iniciado por el ser humano y que la gracia de Dios no es totalmente necesaria para sostener la fe, lo cual es, lo opuesto del punto de vista de la Reforma: Dios es el que sostiene Su pueblo. El semipelagianismo fue condenado en el Concilio de Orange en 529.

En resumen, el debate pelagiano/agustiniano:

  • El pelagianismo: El hombre nace bueno y sólo necesita un maestro para ser guiado.
  • El semipelagianismo: El hombre nace enfermo y necesita cooperar con un medico.
  • Agustinianismo: El hombre nace muerto en sus delitos y pecados, y necesita a un Salvador para que resucite.

La Reforma: Erasmo vs Lutero

Hoy día, las nociones tan comunes acerca de la libertad de la voluntad del hombre, son solo de él, no se encuentran en la Palabra de Dios. Agustín estaba en lo correcto acerca de sus convicciones de que la voluntad del hombre no era libre, sino que estaba atada al pecado. Lutero (1483-1546), también defendió la creencia de que la voluntad del hombre no era libre, sino que estaba atada al pecado. Dios no salva a nadie porque ellos mismos “han nacido de nuevo”, en el griego es “nacer de lo alto”, o que ellos han trabajado la fe por sí mismos. Dios no es motivado para salvar a los pecadores, basado en algo que ve en ellos, incluyendo la fe, de la forma como Dios da la fe a aquellos que son salvos. La salvación empieza y termina con Dios. No empieza ni termina con el hombre: Todo es de Dios:

  • Hebreos 12:2“puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”

Desiderius Erasmus (1466-1536) escribió “Sobre el Libre Albedrío” en1524, como un ataque a los escritos de Lutero. Erasmus escribió su obra para la Iglesia Católica, que había visto cómo las enseñanzas de Lutero ganaban terreno entre las personas y querían derrotarlo. En respuesta a esto, Lutero respondió en 1525 con “La Esclavitud de la Voluntad”. La cuestión era si después de la caída, los seres humanos son libres para escoger lo bueno o lo malo. El debate entre Lutero y Erasmus es uno de los más tempranos de la reforma relacionado al tema del libre albedrío y la predestinación.

Erasmus sostuvo la posición semipelagiana, mientras que Lutero sostuvo la agustiniana, o sea, la bíblica acerca del estado de la voluntad del hombre. La obra de Lutero es uno de los documentos más importantes ya que trazó una línea en la arena entre la fe bíblica y la iglesia católica romana.

El argumento de Erasmus

Erasmus afirmó que todos los humanos poseen libre albedrío y que la doctrina de la predestinación no estaba de acuerdo con las enseñanzas contenidas en la Biblia; a pesar de que la doctrina está en la Biblia. Argumentó contra la creencia del conocimiento anticipado (presciencia) de los eventos por parte de Dios y que esa presciencia sea, precisamente, la causa de esos eventos. Sostuvo también que las doctrinas del arrepentimiento, bautismo y conversión dependían de la existencia del libre albedrío. De igual forma sostuvo que la gracia simplemente ayudaba a los seres humanos a venir al conocimiento de Dios y apoyándolos en la medida en que ellos usaban su libre albedrío para escoger entre el bien y el mal: Escogencias que los llevarían a la fe salvadora en Cristo.

Respuesta de Lutero

Lutero sostuvo que el pecado imposibilita a los seres humanos para trabajar en su propia salvación y que son, totalmente incapaces de acercarse por sí mismos a Dios:

  • Romanos 3:10-12: “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.”

Por lo tanto, no existe tal cosa como un verdadero o total libre albedrío para los hombres no regenerados porque cualquier voluntad que tengan ellos estará colmada debido a la influencia del pecado. El centro de sus análisis son las creencias de Lutero basadas en la Biblia con relación al poder y total soberanía de Dios y la naturaleza del hombre esclavizada al pecado.

Lutero concluyó que los seres humanos no redimidos están dominados por el pecado y son esclavos de ese mismo pecado. Cuando Dios regenera a una persona, Él cambia toda la persona, incluyendo la voluntad, la cual es entonces liberada para que escoja a Dios. Nadie puede encontrar o lograr la salvación o la redención a través de sus propias escogencias. Es solo cuando Dios los atrae hacia Él y los cambia (regeneración) para que sean capaces de escogerlo a Él por sí mismos y a través de su nueva voluntad. Ellos son nuevas criaturas, con nuevos corazones y son capaces de escoger a Dios.

La controversia arminiana/calvinista

Jacobo Arminio (1560-1609), un pastor y profesor holandés rechazó las enseñanzas de la Reforma y se volvió al sistema de creencia semipelagiano. Esta herejía tuvo éxito y poco después de la muerte de Arminio, sus seguidores, llamados “remonstrants” (de la palabra “protestar”, “quejarse”, “hacer una protesta enérgica de reproche”, “reprobación, reproche”, “protestar, quejarse es reprender, reconvenir o corregir a alguien”), sistematizaron lo que ellos creían en cinco artículos llamados “Los Artículos Arminianos de Reproche (Protesta)”, e hicieron un acercamiento a la Iglesia en 1618 para retar sus creencias en el Concilio o Sínodo de Dort (Dordrecht). Al año siguiente, el resultado fue un rechazo abrumador de “Los Cinco Puntos del Arminianismo”. Los Arminianos fueron expulsados de la Iglesia incluyendo más de 300 ministros de la Iglesia Holandesa.

Para poner freno a posteriores protestas, el Sínodo de Dort estableció su propia defensa de la fe bíblica, expresando “Los Cinco Puntos del Calvinismo”, llamados así por Juan Calvino (1509-1564). Estos puntos son mejor conocidos como “TULIP”.

Estos cinco puntos teológicos formulados para responderles a los “remonstrants” (“protestantes”), están contenidos en un documento conocido con el Canon de Dort, el cual declaró:

  1. (T): La total depravación: Que el hombre está tocado por el pecado en todas las partes de su ser: cuerpo, alma, mente y emociones.
  2. (U): Elección Incondicional: Que el favor de Dios al Hombre se debe completamente por la libre elección de Dios y no tiene nada que ver con el Hombre. No es para nada merecida por el Hombre y no está basada en algo que Dios vea en el Hombre (Ef 1:1-11).
  3. (L): La redención limitada: Que Cristo no llevó los pecados de todo ser humano que haya vivido, sino que sólo llevó los pecados de aquellos que fueron elegidos para salvación (Jn 10:11, 15).
  4. (I): Gracia Irresistible: Que el llamado de Dios a alguien para salvación no puede ser resistido.
  5. (P): La Perseverancia de los Santos: Que no es posible que alguien elegido pierda la salvación (Jn 10:27-28).

Las diferencias fundamentales entre el calvinismo y el arminianismo

    Arminianos   Calvinistas  
   
  • Creen que la razón por la que una persona se arrepiente y cree, es debido a su libre albedrío natural.
 
  • Ceen que los seres humanos se arrepienten y creen es debido a que Dios los regenera, lo que libera la voluntad de ellos de las ataduras del pecado: “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. 35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. 36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” (Jn 8:34-36).
 
           
   
  • Creen que las personas están afectadas por el pecado pero que todavía tienen la capacidad para escoger ser salvos.
 
  • Creen en la total depravación del hombre: Una persona está totalmente contaminada por el pecado en todas las áreas del ser: corazón, mente y cuerpo. Esto no significa que las personas sean tan malvadas como puedan serlo. Sin embargo, significa que, debido a que todo el ser de una persona está invadido por el pecado, el pecador es esclavo del pecado y no puede, por su libre albedrío ser salvo: “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.” (Is 64:6).
 
           
   
  • Creen que Dios mira al futuro y ve quien creerá en Él y escoge aquellos que prevé tendrán fe.
 
  • Creen en la elección incondicional, donde Dios, desde la eternidad predestinó, a partir del puro afecto de Su voluntad, aquellos que serán salvos: “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,” (Ef 1:4-6). “Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre 11 (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), 12 se le dijo: El mayor servirá al menor. 13 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. 14 ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. 15 Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. 16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” (Ro 9:10-16).
 
           
   
  • Creen en la expiación ilimitada, lo que significa que Cristo murió por todas las personas y aquellos que creen en Cristo serán salvos.
 
  • Creen en la expiación limitada, o lo que es mejor describir como la redención particular. Esto significa que la muerte de Cristo es particular o especifica, no muriendo por todos ni que aún Su sacrificio tuvo esa intención: “así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” (He 9:28).
 
           
   
  • Creen que la gracia de Dios no es efectiva y puede ser exitosamente resistida.
 
  • Creen que la gracia irresistible, que aquellos que están en Su voluntad, vendrá a fe: “37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.” (Jn 6:37, 44).
 
           
   
  • Creen que los creyentes pueden perder su salvación.
 
  • Creen en la perseverancia o preservación de los santos: “pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30 Yo y el Padre uno somos.” (Jn 10:26-30). Aquellos que son de Dios nunca se apartarán de la fe.
 

¿Herido o muerto?

Históricamente cuando un concilio de la iglesia era convocado, se hacia con la intención de hacerle frente a una nueva enseñanza para decidir si era o no una herejía. El Sínodo de Dort (o Court) fue convocado de 1618 a 1619 para discutir el reto arminiano. La pregunta en cuestión: “¿Cómo llega a la salvación el hombre caído?

Los arminianos y calvinistas estaban en desacuerdo sobre la extensión de la caída. Los arminianos dicen que el hombre solo por herido por esta. Los calvinistas creían que la caída corrompió toda la naturaleza del ser: corazón, mente y cuerpo; y que los hombres en su estado natural no buscan de Dios. Por lo tanto, la iniciativa para la salvación viene sólo de Dios y no del hombre. Como hombre que está muerto, no puede hacer nada por sí mismo.

El resultado fue que el Sínodo decidió a favor de la teoría del “Hombre Muerto”, declarando que el hombre, visto a través de toda la Escritura, nace muerto en pecado y es, de hecho, esclavo a ese pecado. Sin la intervención y gracia de Dios, el hombre caído permanecerá en ese estado. Este es, el claro testimonio de la Escritura. Sin embargo y desafortunadamente, el arminianismo, condenado una vez como herejía, es el punto de vista que prevalece en la iglesia de hoy.

La iglesia de hoy

La misma pregunta de, “¿Herido o muerto?” se puede hacer acerca del estado de la iglesia hoy día. Las herejías y la falsa enseñanza siguen filtrándose en la iglesia, de tal manera, que muchas iglesias, prácticamente, han muerto. Encontramos ejemplos de esto en muchas iglesias y denominaciones que están ordenando ministros homosexuales y llevando a cabo matrimonios entre homosexuales dándoles la bendición. Se trata de la influencia liberal, la teología centrada en el hombre y que está en el corazón de esta decadencia.

Todo esto se reduce a que la iglesia no se levanta para defender las verdades de la Palabra de Dios mientras que las herejías y la falsa enseñanza levantan sus espantosas cabezas, y al hacerlo, se permite que el error entre lentamente a la iglesia glorificándose. Esto es lo que sucede cuando la “tolerancia” y la mentira se encuentran en el orden del día.

Sin embargo, como hemos visto en varios concilios históricos del pasado, la iglesia se ha unido como los organismos oficiales denunciando estas herejías y falsas enseñanzas. Pero hoy día, en lugares como los Países Bajos, donde la iglesia holandesa, una vez se paró firme oponiéndose al error, Klaas Hendrikse, “pastor” de la "Iglesia del Éxodo" ("Exodus Church") en Gorinchem, escribió un libro acerca de su falta de fe, “Creer en un Dios Inexistente” (“Believing in a Non-Existent God”).

La iglesia de Hendrikse es parte de la corriente dominante de la Iglesia Protestante en los Países Bajos. Él le predica más a su congregación acerca de esta vida aquí en la tierra como si no existiera nada parecido a la vida eterna y que el registro bíblico de la vida de Jesús debería considerarse como historia mitológica acerca de un hombre que posiblemente nunca existió. A medida que suelta esta perorata desde su púlpito, su rebaño lo aprueba totalmente.

Sin embargo, cuando se hicieron llamados para que fuera quitado de su cargo, una asamblea, especialmente convocada decidió que sus puntos de vista eran ampliamente compartidos en la denominación para fuera señalado y retirado. Un estudio de la Universidad Libre de Ámsterdam confirmó esto, encontrando que uno de cada seis pastores en la Iglesia Protestante en los Países Bajos son agnósticos o ateos, así como seis denominaciones más pequeñas.

Considerando que una vez el Concilio de Dort se levantó contra ese tipo de cosas, ahora, la iglesia holandesa es incapaz de hacer algo al respecto. ¡Cómo cambian las cosas!

Pero el testimonio de la iglesia es que se ha levantado contra las herejías y falsas enseñanzas. Así que, cuando en otros lugares se ha tratado de facilitarle el camino a estos errores en la corriente principal del pensamiento cristiano, la iglesia ha respondido de formas diferentes, y eso, da esperanza. Por ejemplo, aunque la iglesia no se ha unido como cuerpo organizado para refutar las enseñanzas universalistas de Rob Bell, una gran variedad de denominaciones, iglesias, organizaciones para-eclesiásticas y por encima de todos estos, cristianos individuales, se han levantado contra el error de Bell.

Así que, aunque la doctrina errónea se encuentra en formas y medios diferentes, hay esperanza en que el pueblo de Dios, iluminado y animado por el Espíritu Santo, confrontará la herejía y la falsa enseñanza dondequiera que esta pretenda infiltrarse en la iglesia. De la forma como Jesús nos amonestó en Mateo 7:15:

  • “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.”

La Escritura nos advierte y la historia lo confirma, que habrán falsos profetas y maestros en la iglesia, los cuales traerán herejías destructivas y muchos, seguirán sus caminos de destrucción:

  • 2ª Pedro 2:1-2: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2 Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado,”

Permanezcamos firmes contra ellos.

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

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