¿Por qué nos creó Dios con pecado en el mundo?

Esta será una pregunta perpetua tanto para teólogos como para laicos. Cuando miramos el mundo y reconocemos que un Dios santo e infinitamente perfecto lo creó, podemos entonces apreciar Su majestuosidad y prodigio. Pero es imposible para nosotros ignorar el hecho de que este mundo está muy lejos de la perfección debido a que en éste, existe el pecado. ¿Por qué entonces, si Dios es tan infinitamente perfecto y poderoso, creó un mundo permitiendo que sucediera la Caída y que por ende se contaminara el mismo?

La Biblia no nos da una respuesta específica a esta pregunta; pero me gustaría ofrecer esta respuesta como alimento para el alma.

A Dios no le hacía falta absolutamente que lo haya impulsado a llevar a cabo el acto de Su creación. Él no se encontraba solo o aburrido. Pero si Dios es perfecto y no tiene necesidad de nada, ¿por qué entonces nos creó, y al universo en el que vivimos, siendo nosotros, los que fallamos y pecamos? ¿De que serviría esto?

Sospecho que la respuesta descansa en la naturaleza de Dios y algunas pistas diseminadas en Su Misma Palabra. Para empezar, Dios es amor (1 Jn 4:16) y la naturaleza del amor es dar. Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,…” A lo mejor no puedo ayudar pero sí creer que la más alta calidad del amor es el dar, centrarse en el otro; y de acuerdo a las palabras de Jesús, darse uno hasta el punto de morir por otro. Así lo dice Juan 15:13: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.”

De acuerdo a Jesús, no existe demostración más grande de amor que sacrificarse uno mismo hasta el punto de morir por otro. Ya que Dios es amor (1 Jn 4:16) y no existe nadie más grande que Él, concluyo que Dios puede y será quien demuestre el más grande acto de amor. No puedo ver a Dios permitiendo simplemente crearnos sólo para demostrar que Él es de alguna mejor o más poderoso. Este acto, sería el necesario resultado de Su propia naturaleza y una manifestación necesaria en cualquier universo de que Él creó los dos mandamientos más grandes mencionados por Jesús —de amar a Dios y amar al prójimo— lo cual, estaría demostrado sólo por Dios Mismo. Jesús, Dios en carne, amó perfectamente al Padre y Él nos amó a nosotros totalmente al poner Su vida por la nuestra. Éste, es el más grande y perfecto acto de amor de acuerdo a Jesús.

Si esto es cierto, entonces podría ser que Dios haya creado el universo incluyendo la Caída en Su plan perfecto sólo con el único propósito de demostrar y manifestar Su perfecto carácter: ¡Amor! Para demostrar la parte más grande de Su naturaleza de amor, Él tendría que morir por alguien más. Y esto no se hubiera podido llevar a cabo si no existiera alguien por quién morir y una razón para morir por ellos. No habría ninguna razón para morir si no hubiera habido una razón para una expiación. Y no habría habido necesidad de una expiación si no hubiera pecado en el mundo. Finalmente: si no hubiera habido una caída, no hubiera habido pecado.

Por lo tanto, es posible que Dios creara el universo con criaturas con “libre albedrío” las cuales hubieran caído en pecado por sí mismas. Sin esa caída la muerte no hubiera sido necesaria para expiar por ellos, y sin esa muerte, el más grande acto de amor no se hubiera demostrado. Además, esto significaría que la cualidad más cierta y más perfecta del amor no se hubiera cumplido. ¿Significaría esto entonces que Dios no hubiera cumplido Su propósito sin haberse dado Él Mismo? No lo sé. Pero no puedo dejar de pensar que para Dios expresara verdaderamente Su perfecta naturaleza de amor, Él Mismo hubiera tenido que poner Su vida por otros. Y que para que esto, sucediera Él permitió que el pecado entrara en el mundo.

Aún más, sospecho que Jesús Mismo fue el que caminó con Adán y Eva en el Huerto. Y me baso en las propias palabras de Jesús en Juan 6:46 donde declara que nadie ha visto al Padre. Aun cuando sabemos que Dios se apareció en el Antiguo Testamento (Gn 17:1; 18:1; Ex 6:2-3; 24:9-11; Nm 12:6-8; Hch 7:2; etc.) Si fue Dios visto y no fue el Padre, entonces, tuvo que haber sido Jesús. ¿Por qué menciono esto? Porque después que Adán y Eva pecaron, Dios Mismo — ¿Jesús?— los cubrió con pieles de animales y para hacerlo, tuvo que derramar la sangre de los mismos. Este derramamiento de sangre fue instituido por Dios como una tipología profética del verdadero y último sacrificio que Dios (Jesús) llevaría a cabo por miles de años después cuando puso Su vida como la demostración perfecta de Su carácter amoroso. La redención de la humanidad siempre estuvo en el corazón de Dios y fue planeada y llevada a cabo por Él como una manifestación del amor eterno por Su pueblo. Este amor fue hecho completo en la muerte de Cristo. Sospecho además, que esto es lo que se insinúa en Hebreos 13:20 con referencia a la “sangre del pacto eterno” que algunos teólogos piensan es con referencia al eterno plan de salvación de Dios hecho dentro de la Trinidad antes que el universo fuera hecho. Este pacto fue un arreglo interno dentro de la Trinidad para redimir a la humanidad a través del sacrificio de Cristo.

Concluyo por lo tanto, que Dios pudo muy bien haber hecho un universo en el cual existiera el pecado para que Él Mismo pudiera mostrarnos el más grande y perfecto acto de amor al poner Su vida por Sus amigos.

 

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