¿Por qué tenían que ser sacrificados animales por el pecado de Adán?

Por, Matt Slick

En el Antiguo Testamento, los sacrificios de los animales eran una representación del verdadero y futuro sacrificio de Jesús. Estos sacrificios de animales del Antiguo Testamento no podían quitarle los pecados a nadie:

  • Hebreos 10:4: “porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados”.

Sin embargo, eran ofrecidos como una representación profética. En otras palabras, estos sacrificios de animales eran tipos, sombras o representaciones del verdadero sacrificio que habría de ocurrir con Jesús al ser sacrificado por nuestros pecados llevándolos en Su cuerpo:

  • 1ª Pedro 2:24: “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”.

En el Huerto del Edén, después que Adán y Eva pecaron, Dios los cubrió con pieles de animales (Génesis 3:21: “Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió”). Este fue el principio del sistema sacrificial de animales instituido por Dios. Lo increíble de esto es que Dios de igual manera es el que cumplió este requisito de sacrificio al convertirse en uno de nosotros (Jn 1, 14), llevando nuestros pecados en Su cuerpo en la cruz (1 P 2:24) y limpiándonos de nuestros pecados (1ª Juan 1:7: “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”). Todos los sacrificios del Nuevo Testamento y bajo el Antiguo Pacto, señalaban al sacrificio verdadero y único ofrecido por Jesús. De esta forma los santos del Antiguo Testamento podrían, por fe, creer en la provisión de Dios:

  • Habacuc 2:4: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá”.
  • Génesis 15:6: “Y creyó (Abraham) a Jehová, y le fue contado por justicia”.

Realmente, no era que los animales morían por los pecados del ser humano; estos sacrificios sólo eran un tipo del verdadero sacrificio hecho por Cristo.

 

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