¿Profetiza Daniel 9:24-27 la venida de Jesús?

Por, Ryan Turner

El contexto histórico y literario

El contexto de este pasaje es donde Daniel considera la profecía de Jeremías (Jeremías 25:10-14; 29:10-14) con relación a los setenta años de cautividad:

  • Daniel 9:2: “en ese primer año de su reinado, yo, Daniel, entendí de los libros que, según la palabra de YHVH dada al profeta Jeremías, el número de los años que habría de durar la desolación de Jerusalem serían setenta años”.

Daniel sabe que los setenta años están llegando a su final debido a que es el año 539 a. C. y los judíos habían estado en cautividad desde el 605 a. C.1 Esto significaría que solo faltan cuatro años. Él ora delante de Dios y suplica perdón por el pecado de Israel (3-19). Daniel ve entonces al ángel Gabriel el cual le da información importante acerca del futuro de Israel (9:24-27).

La profecía

  • Daniel 9:24-27: “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la transgresión y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. 25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y reedificar a Jerusalem hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas. Se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. 26 Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí. Y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el Santuario, pero su fin será como una inundación, y hasta el fin de la guerra han sido decretados asolamientos. 27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos. A la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después, con la muchedumbre de las abominaciones, vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”.

La interpretación

Es imposible tratar con todos los temas relacionados con Daniel 9. Motyer anota la importancia de este texto:

  • “Ya es algo decir de que algún pasaje del Antiguo Testamento ha atraído más investigación interpretativa y sugerencia que cualquier otro, y este, probablemente sea el caso de Daniel 9:24-27”.2

Sin embargo, esta profecía contiene la evidencia más fascinante que demuestran la veracidad de los profetas bíblicos para profetizar acontecimientos futuros.

Setenta sietes (9:24a)3

Existe un número importante de hechos acerca de la primera sección de esta profecía.

Primero: Algunos han argumentado que este texto no está hablando de años, sino de semanas o meses. Sin embargo, la palabra hebrea “shibím” (Múltiplo de H7651; setenta:- setenta, setecientos, setenta mil),4 la vemos en el contexto de los siguientes pasajes:

  • Daniel 9:2: “en ese primer año de su reinado, yo, Daniel, entendí de los libros que, según la palabra de YHVH dada al profeta Jeremías, el número de los años que habría de durar la desolación de Jerusalem serían setenta años”.
  • Daniel 10:3: “No comí manjar delicado, ni carne ni vino entraron en mi boca, ni me ungí con ungüento, hasta que fueron cumplidas tres semanas enteras”.

En la profecía de Jeremías (Leer, Jeremías 25:10-14; 29:10-14),  y en la naturaleza de la cautividad y la traducción en la Mishna, indican que años son los que están presentes.5 Harold Hoehner, un experto en cronología bíblica concluye sabiamente:

  • “En Daniel 9, el término ‘shibím’ se refiere más razonablemente a una unidad de siete años. No tendría sentido en convertirlo en algo diferente”.6

Segundo: Los setenta años empiezan en el año 605 a. C. tiempo en el cual fue la primera deportación de los judíos a babilonia.

Tercero: Esta sección indica que hay 490 años para el tiempo de los gentiles. Fruchtenbaum resume bien esta porción:

  • “Este período de 490 años se ‘determinó’ o ‘decretó’ para el cumplimiento de la restauración final de Israel y el establecimiento del reino del Mesías”.7

El propósito de los setenta sietes (9:24b)

Esta sección enumera seis cosas específicas que Israel debe hacer. Tres, son negativas y tres, son positivas.8 Solo es necesario comentar la importancia de algunas de estas.

Primera: Como Gleason Archer lo traduce, el texto dice: “terminar/traer transgresión/el pecado de rebelión a un fin”.9 Esto podría referirse más al clímax que al fin del pecado. En Isaías 59:20 hay un pasaje paralelo que indica que la apostasía de Israel es el rechazo del Mesías.10

Segunda: El texto dice: “para poner fin al pecado”, o “para terminar/sellar el pecado”.11 Este concepto tiene connotaciones mesiánicas en el resto del Antiguo Testamento (Isaías 27:9; Ezequiel 36:25-27; 37:23; Jeremías 31:31-34).12

Tercero: El texto dice: “y expiar la iniquidad”.

Cuarto: La profecía dice: “y para traer la justicia de los siglos”. Esto, muy probablemente se refiere a “una edad/era/época”, debido a que “olám” puede tener eses significado (Isaías 1:26; 11:2-5; 32:17; Jeremías 23:5-6; 33:15-18).

Quinto: El texto dice: “y sellar la visión y la profecía”. El verbo “sellar” significa literalmente, “cerrar” la profecía. Esto parece indicar que la profecía es cumplida.

Sexto: El texto dice: “y ungir el lugar santísimo”.13 Esta parece ser una referencia  a ungir el tempo, aunque otros argumentan que se refiere a Cristo.14

El inicio de los setenta sietes (9:25a)

Los setenta sietes empiezan con el decreto para reconstruir a Jerusalén. La pregunta es a cuál decreto se está refiriendo Daniel. Existen cuatro decretos posibles:

1) El decreto de Ciro (538-536 a. C.)

  • 2º Crónicas 36:22-23: “Y en el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliera la palabra de YHVH dicha por boca de Jeremías, YHVH despertó el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar por todo su reino, por escrito, diciendo: 23 Así dice Ciro rey de Persia: YHVH, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y Él me ha designado para que le construya una Casa en Jerusalem, que está en Judá. Quien de vosotros sea de su pueblo, que YHVH su Dios esté con él, y suba allá”. [Leer, Esdras 1:1-4; 6:1-5].
  • Isaías  44:28: "El que dice: ¡Ciro, tú eres mi pastor, y cumplirás todos mis designios! El que dice: ¡Jerusalem, serás reconstruida! ¡Templo, serás cimentado!".
  • Isaías 45:13: "Yo lo he suscitado para la victoria, y allanaré todos sus caminos; Él reconstruirá mi ciudad, y libertará a mis desterrados, Sin precio ni soborno, dice YHVH Sebaot".

2) El decreto de Darío Histaspes (521 a. C.) el cual reafirmó el decreto de Ciro (Leer, Esdras 6:6-12).
3) El decreto de Artajerjes a Esdras (458 a. C.) (Leer, Esdras 7:11-26).
4) El decreto de Artajerjes (444 a. C.) a Nehemías (Leer, Nehemías 2:1-8).15

Es improbable que el decreto registrado en Nehemías sea el decreto al cual se está refiriendo Daniel, debido a que él expresa decepción de que la reconstrucción todavía no se había llevado a cabo (Nehemías 1:1-4). Archer argumenta:

  • “Esto enfáticamente sugiere que ya había un decreto anterior autorizando la reconstrucción de las murallas de la ciudad”.16

Archer anota que la fecha más temprana para este decreto pudo haber sucedido en el año 457 a. C.17 De todas formas, existe mucho discusión entre los eruditos con relación al decreto al que se refiere Daniel. Parece que no existe una sencilla solución. Sin embargo, Fruchtenbaum antoa sabiamente:

  • “Aquí, para nuestro propósito no es necesario tratar con los diferentes argumentos de las posiciones. Pero una cosa es cierta: Por el año 444 a. C. la cuenta regresiva de los setenta sietes había empezado”.18

Las primeras sesenta y nueve sietes semanas (9:25b)

En esta sección, también existe un número considerable de razones.

Primero: Las setenta semanas siete, están divididas en siete sietes (49), sesenta y dos sietes (434) y un siete (7) (Nota del Traductor: Esto suma 490 años). Durante los primeras siete sietes, en Jerusalén “se tornará a edificar la plaza y el muro en angustia de tiempos”.19. La segunda serie de sietes es de 62, que al multiplicarlas, nos da un total de 434 años. Al sumar los dos primeros nos da un total de 483 años. Fruchtenbaum anota:

  • “No existe una consecuencia por la diferencia de tiempo entre la primera y la segunda subdivisión de los setenta sietes”.20

Segundo: Los sesenta y nueve sietes han de ser “hasta el Mesías Príncipe”. Esta es una clara profecía dentro del marco de tiempo durante el cual el Mesías parecerá. Fruchtenbaum comenta:

  • “Tan claro como Daniel pudo haberlo declarado, él enseñó que después de que se cumplieran los 483 años después del decreto para reconstruir a Jerusalén, el Mesías regresaría a la tierra”.21

Tercero: Uno debe preguntarse: Si el Mesías no vino durante las 69 semanas, ¿es entonces Daniel un falso profeta? Michael Brown indica sabiamente:

  • “Debido a que Daniel 9:24-27 se refiere a acontecimientos que deben ser cumplidos antes de la destrucción del Segundo Tempo (lo que sucedió en el año 70 d. C.)… si Jesús no cumplió Daniel 9:24, entonces nadie la cumplió y las profecías de Daniel no pueden ser creídas”.22

Los acontecimientos entre la 69ª y la 70ª (9:26)23

A continuación, presentamos también un número de consideraciones importantes en esta sección.

Primero: La tercera división de sietes (1 siete) no continúo inmediatamente después de la segunda división (62 sietes). Archer anota:

  • “De forma significativa, la septuagésima semana heptad se mantiene en suspenso hasta el v. 27”.24

Daniel también anota que hay tres cosas que ocurrirán entre el final de la 69ª semana y el principio de la 70ª.

Segundo: El texto declara que al Mesías “se le quitará la vida” (RV60) después de la 69ª semana. La palabra para “quitará” es traducida del griego “karát” y que puede traducirse como “‘matar’ por una muerte violenta”.25

La frase “no por” (áyin) podría tener dos significados. Puede, simplemente significar “‘ser nada o no existir’: generalmente que se usa como participio negativa”26, lo que enfatizaría el estado del Mesías en la muerte, como en el sentido de “huérfano”. Sin embargo, podría también ser traducido como “mas no por sí” indicando que el Mesías murió por otros. De acuerdo a Isaías 53, esto llevaría la idea de una muerte substitutoria. Sabiamente, Fruchtenbaum anota:

  • “Los primeros tres propósitos de los setenta sietes –acabar la prevaricación, concluir el pecado, y expiar la iniquidad– deben ser todos llevados a cabo por alguno medio de expiación”.27

Es muy posible que la muerte del Mesías es el medio por el cual Israel recibe expiación por sus pecados.

Tercero: Durante este período provisional, el tempo sería nuevamente destruido en algún momento después de la muerte del Mesías. Ankerberg, Weldon, y Kaiser anotan:

  • “Quien quiera que sea el Mesías, aparecerá en escena después de reconstruir a Jerusalén (Daniel 9:25-26) y será muerto antes que Jerusalén y el tempo sean nuevamente destruidos”.28

Debido a que los historiadores reconocen que la destrucción del templo sucedió en el año 70 d. C. la muerte del Mesías habría tomado lugar antes que este acontecimiento.

El 70º (septuagésimo) siete (9:27)

Aquí también existen una serie de puntos importantes.

Primero: Cuando interpretan este pasaje como refiriéndose a Jesús se presenta algunos problemas que pueden ser superados debido a que muchos aspectos del septuagésimo siete permanecen sin cumplirse debido a que Jesús, todavía, no gobierna como rey.

Segundo: No es necesario concluir, como algunos judíos hacen, que el Mesías no podrá venir a menos que haya cumplido todos los acontecimientos de las setenta semanas de una sola vez. Es muy posible entonces que el Mesías venga dos veces. Curiosamente, habría una gran dificultad por parte del Mesías al morir y reinar si no hubiera dos venidas. Con relación a esta paradoja, Fruchtenbaum anota:

  • … parecería haber una contradicción a menos que Daniel estuviera hablando de dos venidas del Mesías. El primer tiempo fue después de la semana sesenta y nueve, cuando sufriría una muerte penal, substitutoria por los pecados de Israel… La segunda vez, en el futuro todavía, era estar en la semana septuagésima, cuando estableciera el reino mesiánico…”29

Por lo tanto, no es imposible predecir a un Mesías viniendo en momentos diferentes debido al aspecto de la muerte, primeramente, y al del reino, posteriormente, particularmente al hecho de que muchos judíos interpretaron este texto como refiriéndose a dos Mesías.

Tercero: En el texto hay indicios de que el Mesías no sólo sería “cortado” sino que también resucitaría de entre los muertos.  Fruchtenbaum anota un hecho interesante:

  • “El Mesías sería asesinado después de Su Primera Venida, sin embargo, estaría vivo en Su Segunda Venida. La conclusión es que el Mesías resucitaría de la muerte después de haber sido asesinado”.30

Para Daniel, la resurrección no es un concepto extraño (Daniel 12:2: “Y una multitud de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión eterna”). Es un hecho general que las mayoría de los eruditos liberales están de acuerdo que el mismo autor del capítulo 9 escribió el capítulo 12. De modo interesante, Jesús vino y murió alrededor del año 30 d. C. muriendo penalmente por los pecados de Israel. Tres días después, resucitó. Brown anota sabiamente:

  • “Con Yeshua en la mitad del cuadro, Daniel 9:24-27 tiene un perfecto sentido. Saque a Yeshua y estos versículos se volverán totalmente obscuros e incoherentes”.31

La evaluación como un argumento apologético

Existen un buen número de razones para usar este texto en un caso de apologética para Jesús como el Mesías.

  1. Aunque es difícil demostrar el tiempo exacto del decreto para el inicio de la fecha o la fecha exacta de la crucifixión de Cristo, Daniel sí predice un acontecimiento estaría extremadamente cercano a la vida de Cristo. Los escépticos tendrían dificultad argumentando que este texto es un error. Es difícil fraguarla forma de la muerte del Mesías y los acontecimientos más cercanos.
  2. El hecho de que esta sea una profecía mesiánica no es tema de debate. Aun el judío rabino Rashi interpretó el texto como refiriéndose a los acontecimientos del primer siglo con relación al Mesías.32 ¡El texto usa la palabra Mesías!
  3. Parece razonable concluir que existe un vacío de tiempo entre la semana 69ª y la última semana 70ª (septuagésima). Por lo tanto, parece razonable concluir que este texto por lo menos, predice el año exacto de la primera venida del Mesías, la cual fue cumplida por Cristo. Aunque siguen habiendo preguntas hermenéuticas, este texto es, indudablemente, una profecía increíble que deberá ser usada en este caso para Jesús como el Mesías. Uno debe sentirse obligado a estar de acuerdo con la conclusión de Archer:
    1. Sólo Dios pudo haber profetizado la venida de Su Hijo con tan increíble precisión; esto desafía toda explicación racional.33

 

Este artículo también está disponible en: Inglés

  • 1. John Ankerberg, John Weldon, y Walter C. Kaiser, “El caso de Jesús el Mesías: Profecías increíbles que prueban que Dios existe” (“The Case for Jesus the Messiah: Incredible Prophecies that Prove God Exists”), Chattanooga: “La asociación evangelística John Ankerberg” (“The John Ankerberg Evangelistic Association”), 1989, pág. 70.
  • 2. Motyer, J. A. “‘Mesías’ en el diccionario de la nueva Biblia” (“Messiah,” in The New Bible Dictionary”), edición electrónica, ediciones D. R. W. Wood y I. Howard Marshall, Downers Gove: Inter-Varsity Press, 1996, pág. 751.
  • 3. Estoy en deuda con la obra tan profunda de Arnold G. Fruchtenbaum, “Cristología mesiánica: Un studio de la profecía del Antiguo Testamento con relación a la primera venida del Mesías” (“Messianic Christology: A Study of Old Testament Prophecy Concerning the First Coming of the Messiah”), Tustin, CA: Ariel Ministries, 1998, por esta división tan útil de Daniel 9:24-27.
  • 4. e-Sword.
  • 5. Ankerberg, Weldon, y Kaiser, pág. 70.
  • 6. Harold W. Hoehner, “Aspectos cronológicos de la vida de Cristo” (“Chronological Aspects of the Life of Christ”), Grand Rapids: Zondervan, 1977, pág. 118, in Ibíd.
  • 7. Fruchtenbaum, 95.
  • 8. Motyer, 747.
  • 9. Gleason Archer, “Nueva enciclopedia internacional de dificultades bíblicas” (“New International Encyclopedia of Bible Difficulties”), Grand Rapids: Zondervan, 1982, pág. 289.
  • 10. Fruchtenbaum, 95.
  • 11. Archer, 289.
  • 12. Ibíd.
  • 13. Ibíd.
  • 14. Michael L. Brown, “Respondiendo a las objeciones judías a Jesús: Objeciones a la profecía mesiánica” (“Answering Jewish Objections to Jesus: Messianic Prophecy Objections”), volumen tres, Grand Rapids: Baker Books, 2000, pág. 97.
  • 15. Fruchtenbaum, 96.
  • 16. Archer, 290.
  • 17. Ibíd.
  • 18. Fruchtenbaum, 96.
  • 19. Ibíd. 97.
  • 20. Ibíd.
  • 21. Ibíd.
  • 22. Brown, 92.
  • 23. De acuerdo a Archer, 290-91, el cálculo sería algo así: Debido a que la cantidad de años es de 483 uno podría restar estos 483 de 457 tomándolo como la fecha aproximada del decreto y después, agregarle un 1 debido al cambio de los años a. C. y d. C. debido a que no existe ningún 0. Esto traería el fin de las 69 semanas hasta el año 27 d. C. (483 – 457 = 26). El resultado, o sea 26 se le suma 1, y da 27: 26 + 1 = 27). Generalmente se ha reconocido que Jesús murió alrededor del 30 d. C. y que empezó Su ministerio público alrededor del 27 d. C. Y esto, nos lleva a una conclusión sombrosa.
  • 24. Ibíd. 289.
  • 25. Ankerberg, Weldon, y Kaiser, 70.
  • 26. e-Sword.
  • 27. Fruchtenbaum, 97.
  • 28. Ankerberg, Weldon, y Kaiser, 69.
  • 29. Fruchtenbaum, 98.
  • 30. Ibíd. 29.
  • 31. Brown, 100.
  • 32. Ibíd. 89-90.
  • 33. Archer, 291.

 

 

 

 
 
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